domingo, 30 de septiembre de 2012

Mentiras, medias verdades, cuartos de verdad


Conocía ligeramente las viñetas de Eneko (aunque no les ponía nombre), pero no había leído ninguna especialmente buena, casualmente.
Cuando vi este volumen en una tienda, lo ojeé y me sorprendió gratamente: decidí llevármelo.

Lo que más destaca de esta recopilación de viñetas es el nivel tan alto de expresividad que se puede llegar a alcanzar con algunos trazos esquemáticos y un título. Sólo con eso se puede hacer reír, se puede sorprender, se puede hacer una crítica profunda que a otros les llevaría un par de horas de discurso, se puede hacer pensar... Pero hay que tener el talento para saber qué trazos mezclar con qué títulos.



Son viñetas muy agudas, muy expresivas y muy críticas.



viernes, 28 de septiembre de 2012

Más allá de la imaginación

Después de la experiencia de "No vengas solo" debo reconocer que iba con miedito.

Vamos, hasta el punto de que, cuando empezó la función y apagaron del todo las luces, me agarré a la mano de Dani como si me fueran a hacer la cera, o algo.

Pero este espectáculo es completamente diferente, no da miedo, aunque sí intriga mucho. Y, de la forma que tenemos de ser muchos humanos, que vamos "a pillar", pues te fijas, y te fijas, a ver si pillas el truco, porque lo que hace... vamos, tiene que tener truco. Porque la telepatía y esas cosas... no existen, todos lo sabemos, es evidente. Pero claro... con los "trucos" de este espectáculo (¿o son demostraciones de algo...?)
nos demuestra que algo "raro" sí existe... ¿O sólo son buenos trucos?

Es un show muy interactivo, el público participa en buena medida, pero como mucho te pones nervioso, no da miedo ni hace nada desagradable. Eso sí: si os saca, intentad no estar nerviosos, porque eso le complica a él el desarrollo del espectáculo (ayer una de las chicas que participó estaba nerviosísima, y bueno... se notó en el ritmo).

Hay un par de números que me impactaron especialmente, porque ya no se trata de "adivinar" lo que alguien está pensando, o un objeto que esté escondiendo... ya se trata de manipular su mente. Hacer creer a alguien que se le está tocando, cuando ni por asomo, por ejemplo... O hacer que alguien piense en algo a decisión del "manipulador". Me hace plantearme... ¿a cuántos de estos estímulos estamos expuestos cotidianamente sin, desde luego, ser conscientes de ello?

Si en el show que vimos el año pasado salí con el corazón encogido, anonadada, con miedo incluso... de éste he salido dándole muchas vueltas a la cabeza... ¿Cómo? ¿Dónde ha podido estar el truco en este caso? En este asunto quizá tenga un cómplice, o parece que lo había visto antes... Pero en este otro... ¿cómo narices lo ha hecho? ¡No hemos podido ser los únicos que compraran la entrada y que todos los demás estuvieran compinchados! No debe salir rentable, y menos al precio que han puesto las entradas (se agradece, en los tiempos que corren).

Y digo "el show que vimos el año pasado" y no "el show del año pasado" porque, si no me equivoco, va con varios shows a la vez por diferentes ciudades: aquí está (hasta el domingo, creo) con "Más allá de la imaginación", pero sigue representando otros shows, como el "No vengas solo" en otras, en la misma temporada. Eso sí que es un buen truco, y ya no como mentalista, sino como artista, en este caso, sí que me pregunto
¿CÓMO NARICES LO HACE?

Bueno, y para dar un poquito de envidia, diré que después tuvimos el placer de saludarle e inmortalizar el momento:

Qué chiquitita soy, leche...

Espero volver a verle pronto en el Alameda, y con otro show no-de-miedo, 
a ser posible.
Los que tengáis oportunidad, no os lo perdáis, porque se pasa un rato muy divertido, no es una tarde tirada.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Estoy traumatizada

Vamos, no es nada nuevo... simplemente, una conversación informal que mantuve ayer me puso delante de los ojos lo que ya sabía... pero me hizo verlo con contundencia.

Todos sabemos que hay "lissstos", caraduras, "malasangres" y hasta malas personas por el mundo. Pero ayer me sentí abrumada al darme cuenta de la proporción que hay de ese tipo de personas frente a lo que yo considero normal, es decir, los que vamos a nuestra bola y, si es posible, no puteando al que nos cruzamos. No se trata de ser santo, ni siquiera buena persona. Se trata simplemente de no ser malo, y menos aún sin propósito secundario... vamos: que puedo llegar a entender al que hace daño a otra persona en su carrera por un objetivo (para algunas personas "el fin justifica los medios"). Pero el simple trolleo, el simple te voy a hacer daño porque sí, porque me ha dado por ahí... No me entra en la cabeza, no soy capaz de comprenderlo. Y la abrumadora cantidad de gente que lo practica me bloquea. "Perturbados" siempre ha habido, pero se supone que son una excepción, y que suelen serlo por algún trauma previo o algo así... pero que tantísima gente se dedique a perder tiempo y energías en hacer mal a otros, sin más propósito que ése, ya no es cuestión de "perturbados", sino, quizá, de sociedad, humanidad perturbada... Y aún así me cuesta comprenderlo.

Ya no me voy a poner a hablar de qué tipo de sociedad estamos construyendo, o destruyendo. No voy a darle vueltas a lo que dejamos a las futuras generaciones (que, francamente, queridos, me importa un bledo). Es que en las distancias cortas esto está tomando tintes guerreros.
Si, cuando me cruzo con mi vecino, en lugar de decir "buenos días" y seguir a mi bola lo que hago es mirarle mal, estudiar su vestuario para luego criticarlo con los demás, ponerle la zancadilla o hasta escupirle (no hablemos ya de si va cargado con bolsas ofrecer ayuda ni duros retos similares... no nos vayamos a los extremos, por Dios)... ¿Qué puedo esperar que haga a cambio? ¿Que se aguante? ¿O que la próxima vez que nos crucemos golpee primero?
¿Qué narices nos hemos creído al comportarnos así?

Definitivamente soy demasiado gilipollas para vivir en una sociedad como ésta, porque no valgo (ni quiero valer) para entrar en ese tipo de juego, pero me rodea, me termina afectando porque los demás sí lo practican conmigo (y, como no se la devuelvo, se divierten más y aprietan, aprietan, aprietan...). Si me dejaran tranquila y se limitaran a jugar con quien les fuera la marcha como a ellos, probablemente se divertirían más, encontrarían sus propios retos... Pero no.

Sólo espero que se cansen pronto de mí para esto. Ya que para otras cosas no están ahí, para este tipo de tonterías podrían ignorarme también... aunque supongo que esto es parte del jueguecito...

Cada día tengo menos fe en la sociedad, en la gente que me rodea...
Y eso es triste para alguien como yo (empiezo a entender por qué cada día hay más sociópatas, es una buena protección ante estas actitudes... Pero para eso tampoco valgo).

...Va a ser que sí me estoy volviendo un poquito loca...

jueves, 20 de septiembre de 2012

Chucho, otra vez

Otro concierto de Chucho.
Parecía, en principio, más tirando a lo clásico que el que ofreció en Alhaurín, al recital de piano brillante, en un teatro, con su traje de chaqueta y sus castellanos de charol.
Lo parecía, en serio.
Aunque nos hiciera vibrar con temas de Calle 54, con el clásico (pero nunca suficientemente escuchado de sus manos) Manisero, el Bésame mucho, Liza...



Las notas que arrancaba a ese pedazo de piano no parecían de piano...
Es como si unos duendes se hubieran metido un ratito antes a afinar el instrumento, y le hubieran conferido poderes mágicos, sonidos nunca arrancados antes a un piano, ni siquiera alguien con la esquizofrenia manual que padece Chucho (que espero no se deje tratar nunca)... Una mano está tocando una melodía clásica y la otra se arranca por peteneras, se vuelve definitivamente loca y hace que, con las notas musicales, a través de las vibraciones sonoras, se ericen todos y cada uno de los pelos de tu cuerpo.



Y entonces llega el descanso en el Teatro Cervantes. Es un acto benéfico, a favor de Cudeca, así que se nota quién está allí por politiqueo y quién ha ido, solidariamente o no, a escuchar al Maestro. (Me hizo mucha gracia, una "Mari" que se enganchó al móvil nada más salir, mientras bajaba por las escaleras del teatro, y le contaba a alguien que "había estado muy bien, ¡pusieron hasta un vídeo de Antonio Banderas...!" -promocionando Cudeca-). A cada uno le llama la atención una cosa.

Después del descanso, retomamos... Otro puñado de temas, entre ellos "Esta tarde vi llover", y sale la artista invitada: Concha Buika, de la que sé poco, soy sincera. La he escuchado alguna vez, en youtube siempre, una voz muy peculiar la suya, sí...
Viene con un precioso traje de noche, de gala, negro con brillos, un escote de vértigo y una raja en la falda más vertiginosa aún, cola, tirantes de gasa, un girasol en el canalillo, y descalza. Y escasamente peinada, una melenaza castaña hasta la cintura bien desenredada, pero poco más.



Y se pone a cantar. Y HOS-TIAS. No puedo decir mucho más. El torrente de voz que derrocha me epata. Tiene un gesto casi nervioso, tocar el micro como para comprobar que esté encendido ¿PARA QUÉ? No necesita en absoluto un micrófono. Tiene una potencia de voz que hace que se salten las lágrimas.

Desde mi palco, escuchando la mezcla de Chucho con Buika, siento congoja. Cómo no sentirla con semejante derroche de buena música, de locura, divina locura.
No quiero que termine nunca este concierto. Quiero que lo den a diario, para ir a verlo todos los días del resto de mi vida. No quiero dejar de escuchar esta maravilla nunca.

Pero se acaba, como todo lo bueno.

Abajo, en el hall del teatro, venden el CD + DVD "Clásicos cubanos" y anuncian que Chucho los firmará en un ratito. Locura. La solidaridad ya la hemos ejercido comprando la entrada, ahora a empujones hasta con la coja ésta del bastón. Cómo somos.
Bueno, evidentemente, me quedo para comprarlo, para que me firme y para hacerme una foto con el Maestro... En ese momento me temblaba desde el labio hasta las rodilas, pasando por la mandíbula, las manos y hasta el alma.


¡¡QUÉ NOCHE!!

lunes, 17 de septiembre de 2012

Animales amistosos

Oh, qué raro, una entrada sobre un cómic de animalitos, gatos entre ellos. ¿Qué me está pasando, doctor?


Bueno, después de esta muestra de superpoderes en relación a la lectura de vuestras mentes, os cuento: Este cómic (bueno, el hecho de que lo haya comprado y leído) es consecuencia de otro buen consejo de Marta, a la que voy a tener que hacer más caso. Cada vez que hablemos, voy a tener preparado un bloc de notas y un boli... porque por lo que veo, merece la pena.
He empezado la saga de forma raruna, porque, según he investigado, hay 3 volúmenes, y he empezado por el segundo. Pero no creo que afecte a la comprensión del argumento...

Me han encantado estas viñetas: graciosas, algunas tiernas, otras ácidas...





Con algunas empatizaremos más los que compartimos nuestra vida con algún "animal amistoso":


Pero desde luego, si me han gustado las viñetas, el autor ha terminado de conquistarme (y convencerme para que me haga con los otros 2 tomos de la colección) es el hecho de que haya aprovechado estas páginas para sensibilizar, a parte de hacer reír...


En un tema que insiste en varias ocasiones a lo largo del libro es en el de los refugios... Hay algunas historietas que requieren varias páginas de viñetas, por eso he seleccionado estas dos, más resumidas:



sábado, 15 de septiembre de 2012

Porque éramos jóvenes




Anoche (bueno, más bien esta madrugada -lo que culturiza un buen dolor de cadera, oye-), al terminar este libro, tuve la sensación que de acababa de recibir una lección magistral de narrativa.

Este libro, que recomiendo encarecidamente, tiene un argumento "abierto": Habla de David, y al final... bueno, digamos que perfila lo que pudo ser la historia, pero también deja mucho a la libre interpretación del lector.

Se lee muy fácilmente, quizá por su estructura (que me ha parecido maravillosa):
Cada capítulo se subdivide en 3 apartados:

  • En el primero, Annick escribe una carta a David, desde Nueva York. Estas cartas abarcan desde 1958 hasta 1974. Es la parte que más párrafos me ha hecho subrayar, no sólo por su estilo narrativo, sino por las interesantísimas teorías "vitales" que plantea. Me gustaría mantener correspondencia con alguien así de inteligente, esas personas te hacen crecer.
  • El segundo apartado es, digamos, el tiempo "presente", y lo sigue protagonizando David, pero él ya ha muerto: protagoniza a través de las conversaciones "rememorativas" que tienen Genoveva, su mujer, y Julián, su mejor amigo.
  • El tercero empieza mucho antes: en la infancia de David. Habla ahí de cómo llegó hasta donde llegó, ahí sí aparece como personaje.

En este libro se aprende también mucho de las relaciones sociales "de la época": cómo se afrontaba la amistad, el matrimonio, la relación con los padres... es un reflejo interesante de observar.

Algo que me ha hecho "gracia" encontrar es una teoría... que tenía yo de pequeña, y que, a su manera, uno de los personajes también tuvo. Su teoría era que eran tan felices que debían meter una pequeña cuota de desgracia para que esa felicidad se mantuviera... La mía, adaptada a mi situación de aquella época, era similar, pero menos ambiciosa: cuando había algo bueno en mi vida, tenía que haber algo malo que lo complementara o lo superara para... no sé si ser merecedora de eso bueno o qué, pero vamos... algo así.

Como muestra, algún botón. Aquí transcribo algún fragmento que me ha maravillado:

  • "Escucha como si te abrazara y pudieras quedarte entre sus brazos todo el tiempo que quieras. No tiene prisa y espera sosegado, porque sabe que no existe el tiempo."
  • "Nunca debiéramos descuidar la amistad, más preciosa, más generosa que el amor. Pero la amistad exige un cultivo fatigoso, un permanente cultivo basado en el conocimiento y la mutua aceptación de que lo más importante de nosotros no pertenecerá nunca al amigo, no se entregará al amigo, sino al otro ser, difícil y exigente y muchas veces cruel, que es el amado".
  • "Hay tres planos distintos de nuestro yo: lo que mostramos, lo que parecemos a los demás y lo que realmente somos. Rara vez coinciden los tres planos."
    • Esta frase define perfectamente la estructura del libro.
  • "A veces también yo reflexiono sobre todo lo que creí perder contigo. Pero es absurdo. Hay una parcela de sueño en la que albergamos futuros no vividos, creados por nuestra fantasía."

Bueno, podría seguir hasta transcribir casi todo el libro...

El caso es que es una novela preciosa, profunda, íntima... de las que hacen pensar, cogen algún pellizquito por dentro... En ese sentido me recuerda a las de Carmen Martín Gaite. No en vano eran, creo, amigas (al menos de Ignacio Aldecoa, marido de Josefina R. Aldecoa, sí lo era...).

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El perfecto anfitrión









No sé si anteriormente he hablado en este blog de Carlos García-Calvo, uno de mis ídolos desde la primera vez que le vi en televisión, el único que evitaba mis siestas cuando sintonizaba TeleMadrid y ponían aquel... "programa": "Con T de Tarde". Esas siestas en las que solía tener pesadillas y de las que me solía despertar con resaca, no por haber bebido alcohol, sino por el tonito nasal agudo de Terelu, su presentadora, que se me metía en la cabeza y hacía más presión que una sesión de hipnosis.

Bueno, como digo, la primera vez que vi a este colaborador aluciné pepinillos. Me entusiasmé. Y mi fanatismo hacia él ha ido a más, creo que nunca me ha decepcionado.
Para quien, incomprensiblemente, no sepa de quién hablo, diré que Carlos García-Calvo es periodista, especialista en protocolo y personajes destacables (de los buenos, nada de "famoseo"), tiene su propio blog en Yo Dona (que tarda demasiado en actualizar para mi gusto y para mi impaciente espera entre entradas) y colabora con revistas, como Telva, y diversos programas de televisión (en TeleMadrid, así que ha sido una de mis grandes renuncias al venirme a vivir aquí) y ha escrito otros libros a parte de éste, tales como "Cómo ser una mujer A y ponerse el mundo por chapeau", "No comas el postre con cuchara y otras instrucciones de vital importancia", "Cuéntaselo a Rosi" o "Te vestiré como a una Reina" (estos dos últimos ya están en camino a mi pila).

Para mí, no sólo sus conocimientos son admirables (conocimientos que a ninguno nos valdrían en nuestra vida, ni en nuestros mejores sueños, pero nosotros somos chusmerío), es que su manera de hablar, de expresarlos, es... sublime, inimitable. (Por ejemplo, él no habla de "La Pantoja", sino de "La Pantouche"... ). Sirva de muestra este vídeo grabado con ocasión de la presentación del libro que acabo de terminar de leer:



Uno de sus vídeos míticos es éste, en el que explica la idoneidad de llevar gafas de sol:


Carlos García-Calvo no sólo es sublime. Es que, aprovechándolo, tiene un sentido del humor fino de pillar, y juega mucho con eso... Me encanta la gente que va de superior y puede hacerlo. Son tan pocos...

Bueno, este libro, a parte de todo, es muy útil: dentro de que los consejos son para gente que lleva una vida que el 95% de los españolitos no podremos soñar jamás con llevar, son ideas que siempre se pueden adaptar... Además, hay que saber comportarse en cualquier circunstancia...
La lectura, además, fascinará a los amantes de la fantasía y la ciencia-ficción por explorar un terreno nada trillado entre sus autores de cabecera, es también idónea para los fans en secreto de Teresa Gimpera.

Para que os hagáis una idea de lo que podréis encontrar en estas páginas, os transcribo los títulos de los capítulos:

  • Palabras preliminares
  1. Capítulo donde se detallan todos los elementos que deberá manejar el perfecto anfitrión.
  2. Capítulo que explica cómo lograr la puesta en escena perfecta cuando recibes amigos en casa.
  3. Capítulo sobre las distintas formas de agasajar a tus amigos en la gran urbe.
  4. Capítulo en el que se dan ideas de cómo recibir a tus amigos en tu casa de campo, veraneo o fin de semana.
  5. Capítulo en el que hablamos de las comidas que puedes ofrecer a tus amigos en el campo.
  6. Capítulo donde hablo de la fiesta campestre multitudinaria, esa "kermesse" heroica a la que, en un arrebato de locura, has invitado a tus parientes, amigos y vecinos con sus niños e incluso perros para quedar bien con todos de golpe.
  7. Capítulo en el que se detallan las cosas que uno deberá tener en su casa de campo, playa o fin de semana para cubrir todas las eventualidades.
  8. Capítulo en el que se habla de lo que llevarán puesto en anfitrión o la anfitriona perfecta. Y, sobre todo, de cómo deberán asistir sus invitados.
  9. Capítulo en el que hablamos de las grandes ocasiones, como Nochebuena y Nochevieja, sin olvidar el domingo de Pascual, en el que puedes organizar una espléndida merienda para tus hijos y sus amigos.
  10. A continuación, unos consejos muy útiles para acabar de ser el anfitrión perfecto ordenados alfabéticamente.

  • Palabras finales.

¿A que os morís de ganas de leerlo? 
¿No? Pues deberíais. En serio.

domingo, 9 de septiembre de 2012

No es que me esté volviendo atea...

Acabo de, sintiéndolo mucho (en serio), ahogar en agua un buen puñado de hormigas que se estaban dando un festín con las sobras de la latita que les puse antes a mis gatas.
Y me ha dado por pensar (cosa de las drogas, probablemente) si las hormiguitas que dejen en este piso de lágrimas pensarán "¡Qué cabrones los humanos! ¡No estaban haciendo nada malo! ¡Eran sobras, las iban a tirar! ¡Estaban ahí para llevar a sus familias algo que comer!" o más bien algo del tipo "Es la providencia, los Dioses lo han querido así... blablablabla".
¿Alguna vez, alguna de las hormigas, habrá dicho a las demás que ella en realidad es un humano que se ha hecho hormiga para que se sientan mejor, o algo así?

No es que me esté volviendo atea, pero a veces me da por pensar estas cosas...
Loca sí me estoy volviendo. Un poquito.



Afán de gloria

A veces es bueno tener esta memoria de pez amnésico. Porque, desde que leí la contraportada hasta que le ha tocado su turno en la pila a este libro, se me olvidó de qué iba.

Desde que leí "Los caballos cojos no trotan", cuando veo un libro de Luis del Val, lo compro, sin pensármelo, sin dudar, sin mirotear el argumento a ver si puede que me guste o no... Y después de leer "Las amigas imperfectas" ya lo hago a ojos cerrados.

Sin embargo, al principio de esta lectura, las primeras páginas, cuando te ambientas... empecé a sospechar de plagio. Me parecía que, por la fecha en que había sido escrito (2009, según el registro de ISBN, probablemente algo antes), y según lo que estaba leyendo (un niño que se va de su casa bajo los cuidados de un personaje notable, la época...) podía estar aprovechando el tironazo de las aventuras del Capitán Alatriste (con su éxito editorial y cinematográfico). Evidentemente, me estaba equivocando estrepitosamente, pues nada más lejos de la realidad... no sólo por cómo sigue el libro, sino por la nota que incluye al final, en la que explica el por qué de escribir "Afán de gloria".

Bueno, sospechas sospechosas a parte, lo bueno que tiene mi ignorancia, lo bueno que ha tenido en este caso el no recordar la contraportada, es el mayúsculo sorpresón que me he llevado cuando, mediado el libro, Íñigo, el protagonista temerario y mujeriego, se me iba a convertir en Ignacio de Loyola. Ahí fue cuando miré la contraportada y releí el prólogo y comprendí.

A parte de la narrativa de Luis del Val, que a estas alturas no es cuestionable, me ha gustado mucho la estructura de la historia, algo así como: -> | <-. Es decir: empieza con una línea temporal "normal", del pasado hacia el futuro. A mitad del libro, cuando tiene lugar la "transformación", hay un parón, que continúa hablándonos de la vida del protagonista, pero partiendo de su final, rememorando cómo llegó hasta allí desde el punto de inflexión que supuso su cambio.
Y esa "segunda parte" de su vida es, si cabe, mucho más azarosa que la primera, con todos sus escarceos amorosos, sus intrigas palaciegas y sus batallas militares.
He leído unas cuantas "vidas de santos", hace ya unos años, y debo decir que terminé hartita de ellas... pero ésta.... supongo que tanto por la vida, como por que está novelada, como por quién la ha escrito (y por tanto cómo), me ha fascinado.
Si este libro se utilizara como complemento para explicar, en Historia, la época de Carlos I, del Luteranismo... el tránsito de la Edad Media al Renacimiento, a los estudiantes "de perfil bajo" les quedaría muchísimo más claro.

Por estas páginas no sólo pasea Ignacio de Loyola, sino Germaine de Foix, Fernando el Católico, Carlos I, el mismísimo Miguel Ángel, Calvino, Erasmo de Rotterdam, Pablo III... entre otros muchos personajes reales e inventados.

Pero a parte de la discusión de cuánto puede tener de novela y cuánto de biografía, es una lección de fortaleza, primero física, y después de la otra, de la buena.



Bueno, "Afán de gloria" a parte, quiero decir que, desde que escribí acerca del último libro (los Cuentos de Ana María Matute) hasta ahora, he leído un par de libros más, otro par de cómics y, cosa rarísima en mí, en este intervalo he llegado a abandonar la lectura de 3 libros. Me hubiera gustado comentar aquí las reseñas, como vengo haciendo hasta ahora, pero no he podido (a veces por tiempo, a veces por "presencia de ánimo"). Alguno merecía la pena, me hubiera gustado recomendarlo, a ver si saco algo más de tiempo y lo pongo por aquí.