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viernes, 16 de mayo de 2014

Ya iba tocando...

Cuando lo de venir a vivir a Benalmádena se hizo firme, nuestra intención era ir a Madrid, como poco, 1 ó 2 veces por año. Vamos: Navidades y vacaciones o algún puente.
Pero en el último par de años mi cuerpo ha puesto pegas, así que había pasado ya un año y medio desde la última vez. Y yo tenía una morriña tremenda. De amigos, de familia, de Gran Vía, Alcalá y Callao...

Aprovechando la comunión de Marina el día 10, el puente del 1 y mi cumple el 8, dijimos "de ésta no pasa". Y hemos estado por allí 11 días. 11 estupendos días. Que han fundido mi cuerpo, pero mira, por una vez: que le den. Ya nos había condicionado bastante. Ahora, a recuperarse para la próxima (espero que no pase tanto tiempo esta vez).

Esta vez nos alojamos en Alcorcón, en casa de Julio. Creímos que para nosotros (por comodidades como el ascensor) y para las gatas (porque no se encontrarían con su madre Pitbull, su hermana Teresita y su primo Pizca, con los que se llevan a bufidos), sería más relajado.

Hicimos compras, vimos a gente muy querida, paseamos por Gran Vía (¡ya lo echo de menos!)... Y nos inflamos a ver musicales.

El mismo sábado (llegamos allí el viernes) fuimos a ver "Marta tiene un marcapasos".


Yo lo pasé genial. No es (era, ya no está en cartel) un musical con una grandísima calidad, pero para las fans de entonces es un bonito recordatorio.

Las letras de las canciones no dan para mucho más argumento que el que tenían sus películas...

Para que a los "sufridos" acompañantes se les haga más ameno las bailarinas parecen sacadas del mítico local cercano que se anunciaba con tarjetas en las que invitaba: "ponga una teta en su copa".
Pero disfruté mucho. Hasta Dani, al final, se animó a dar palmas y cantar con la última canción.
Además, aquella noche estuvo allí Rafa... salió a saludar al final y a mí me hizo temblar el cuerpo entero... ¡¡qué alegrón!!

Como anécdota, comentar que la acomodadora me vio incómoda en la butaca, pasándolo un poco mal con la cadera. Así que en el descanso me ofreció (con algo de apuro) un altillo de los que ponen en las butacas para los niños, que no sólo me ayudó a ver mucho más a gusto la segunda parte, sino que he adoptado como idea para todas las veces que vayamos al teatro o al cine. Genial.
Sin embargo, nos comentó que le daba apuro comentárnoslo porque, unos días antes, había ofrecido lo mismo a una señora muy bajita, con toda su buena intención, y la señora bajita se le había ofendido por ello. Estamos gilipuertas del todo. Sólo espero que el toparse con estos gilipuertas no impida que se siga ofreciendo ayuda, porque algunos lo agradecemos, y mucho.

El día de la madre, por motivos familiares, comimos con nuestro amigo Juanmi en La Choza del Segoviano. Genial la compañía, genial la comida. Vamos: sin sorpresas. Nos faltó Almudena, que estaba malita y a la que no hemos podido ver al final, y bien que lo siento. Para la próxima va a ser cita prioritaria.

Después, mientras yo descansaba un poquito, Dani se fue a Valdebebas a ver el Castilla - Real Jaén, del que volvió con sabor agridulce: el empate no era malo pero pudieron ganar. Pero claro, había que aprovechar la coincidencia.

Al día siguiente ya celebramos el Día de la Madre y el cumpleaños de María con mi abuela y mis tíos (¡qué bien haber coincidido con ellos en este viaje, tenía muchas ganas de verles!), en uno de los sitios fijos cada vez que visitamos Madrid: Río Miño. Fue un bonito reencuentro, lo pasamos fenomenal, nos pusimos ginchos a marisquito (cómo echo de menos las nécoras por aquí abajo...) y nos pusimos un poquito al día. Para la siguiente vez que nos veamos espero que tengamos todos más ratito para dedicarnos, que supo a poco la compañía.

Después nos citamos con Laura (¡Gracias por ayudarme con el tema de la silla de ruedas!), Enrique y Miriam para tomar café. En Madrid es que tomamos unos cafés un poco peculiares... aquí piden un "sombra", allí, "un Brugal con Coca-cola". Así que tomamos 5 ó 6 cafés cada uno y nos retiramos forzosamente, que al día siguiente algunos tenían que trabajar...
Cuando volvíamos, tuvimos la suerte de encontrarnos con un control de alcoholemia a la entrada de Alcorcón y que no nos pararan... Es lo que tiene tener pinta de ser un matrimonio de bien y llevar una silla de ruedas en el maletero.
Digo lo mismo (sensación que se ha repetido en casi todas las reuniones de este viaje): fue genial volver a verles, pero supo a poco. A muy poco. Tenemos que volver a vernos pronto, que se les echa mucho de menos.

Al día siguiente, como preparativo para la comunión, fui a teñirme a Peluquería Madrigal, en el C.C. Tres Aguas. La busqué por internet, por cercanía. Ya escribiré mi opinión en ciao y google, pero recomiendo no ir por allí. Aparte del clavo y del acoso para que cojas "extras" (champú especial, crema, mascarilla, ampichas tratantes para, exfoliante...), algo que hacen en muchas peluquerías pero no a un nivel tan intimidatorio, el tinte me lo echaron mal, sólo en las raíces, y como dije que "peinado no, sólo secar" lo hicieron tan literal que me dieron 30 segundos con el secador y ni el cepillo cogieron: con los dedos medio-desenredaron, y a casita. Después de clavarme por esto más de 50€. Después de esta información, cada uno que haga lo que le parezca, pero yo no vuelvo.

Mientras, Dani aprovechó para visitar el Museo del Ejército del Aire de Cuatro Vientos, del que vino tan contento.

A estas alturas mi cuerpo ya estaba quejumbroso, así que tuve que cancelar planes para esa tarde, porque si no no llegaba a mi regalo de cumple: ¡El Rey León!


No puedo decir más que es UNA PASADA.

Es impactante, la música genial, los actores, bailarines y cantantes (con mención especial para los personajes de Simba niño, Scar y Rafiki) maravillosos... Es inolvidable.
Eso sí: vaya clavo los refrescos (con los que te endiñan, quieras o no, el "vaso oficial").

El día siguiente tocaba uno de los eventos más esperados y más echados de menos: día de shopping y comida en Imanol, con Noelia y mi camarero favorito.
Y no se puede hacer una persona normal a la idea del subidón que me dio comprobar que este año se lleva el fucsia. En todo. Todo. Y todo.
Claro: me inflé.
Dani se libró, con la excusa de la feria GENERA de energías renovables. Bueno... así no tuve más límite que el de mi tarjeta...

Esas jornadas agotan, así que ya tuve que reservarme para el jueves, mi cumple, en que comimos (suena como muy light eso de "comimos" para lo que hicimos: ponernos cerdos) con mi abuela en Da Nicola y descansar, porque esa noche tenía otro musical: "Hoy no me puedo levantar". (Preludio de la frase que voy a estar diciendo por lo menos el próximo mes enterito...)

Fui con Noelia, y lo disfrutamos muchísimo.
No es la calidad de El Rey León, pero el argumento está genialmente elaborado, el hilo conductor es un actor que representa a Nacho Cano, y entre canción y canción (versionadas con mucha caña) tiran a dar a algunos personajes, como Ana Torroja o Penélope Cruz.

El viernes tuvimos que tomarlo forzosamente de reposo hasta la noche. Era cita grande y quería estar lo mejor posible, aunque ya llevaba mucho tute encima.
Cenamos en el Alfredo's de Cuzco con Bárbara, Jose, Juanmi, Natalia, Juan... ¡¡¡y Guille!!! La compañía GENIAL. Había ganas de verles a todos, y digo lo mismo: ojalá hubiéramos tenido tiempo y fuerzas para alargarlo unas horitas. Pero el sitio... la comida, muy bien: la calidad de siempre. Pero el trato, deplorable. Vamos, que no volvemos. Probaremos en otros de la cadena, pero al de Cuzco, ni locos.
Al reservar (para las 21:00) nos dijeron "vale, os apunto en el primer turno". No nos avisaron de que a las 23:00 teníamos que estar zumbando de allí. Pero, llegada esa hora, no sólo nos metieron prisa, sino que no nos dejaron ni pedir postre. Además, con muy malos modos. Malos modos que ya habían mostrado a nuestra llegada, cuando vieron el carrito de Guille, y no hicieron más que poner pegas (lo ideal hubiera sido que ofrecieran soluciones).
Menos mal que, como digo, la compañía endulzó el sabor de la noche.
Después, todos menos los recientes papis y mi futuro novio, fuimos a tomar un cavita (ya que en Alfredo's no pudo ser) a Beaucoup!, un local cercano que voy a fichar para próximas visitas: la atención impresionantemente buena (además, con el contraste con la que acabábamos de tener, nos impactó más), el precio nada mal para una botella de buen cava, y encima nos pusieron aperitivos (almendras fritas, una tabla de quesos, chocolatinas para el que no le gustaba el queso...). Todo muy rico, así que cenar allí debe ser muy agradable. Volveremos.
Para rematar, nos fuimos con Juanmi al Real Café a tomar una copichuela, pero ahí mi cuerpo ya dijo "c'est fini, chatina". Y tuvimos que recogernos, con dolor de cuerpo y corazón.

El sábado, gran día de Marina, por la mañana fui a otra peluquería, ésta sí muy buena, a que me disimularan el desaguisado de la anterior. Quedé encantada con la atención y con el resultado. Ojalá la hubiera descubierto antes.
Dani repitió planazo y volvió al museo.
Y después, descansar un poquito para la comunión esa tarde-noche.
Dani tuvo que ir de primeras solito a la iglesia y después recogerme para el cocktail, porque mi cuerpo estaba de no.
Ya en el Club de Campo, todo genial: una organización muy detallista, todo muy rico, los niños pasándoselo teta-piruleta... ¡¡Una tarde preciosa!! Espero que, sobre todo, para la protagonista. ¡¡Estaba guapísima!!

Era el día de la final de Eurovisión, que nos hubiera encantado ver con Natalia, Juan y Guille... pero entre que salimos ya tarde de allí y que yo no podía con mi alma, no pudo ser. Habrá que organizarse mejor para el próximo año.

Y, para rematar(me), el domingo tomamos el vermú en La Choza nuevamente (sí, estamos enganchados, ¿qué pasa?) con algunas de las que nos faltaban (gracias por acercaros, fue genial volver a veros): Elena y Belén.
Con Belén pudimos estar poco rato, pero el ratito con Elena me supo a gloria... ¡¡¡Qué alegría el reencuentro!!! Ahora que hemos retomado, ¡no podemos dejar pasar mucho para la siguiente!
Después, comida con mi padre, su mujer y mi hermana allí mismo. Estuvo muy bien pero, para ser sinceros, yo ya me enteraba de poco. A veces me costaba seguir la conversación, porque el ritmo de los 10 días anteriores me tenía fundidísima.
Así que después nos despedimos de mi abuela, volvimos a Alcorcón y DESCANSAMOS. Bueno, un poquito. Pero era necesario.
Y, por la noche, cena-despedida-broche de oro: Natalia, Juan y Guille se acercaron y allí cerquita estuvimos en un Gino's. Guille algo molesto, pobrín, con sus dientecillos... Pero fue muy agradable, es una auténtica lástima vivir tan lejos, porque son de esas personas con las que quedaría varias veces por semana sin cansarme (¡no creo que ellos digan lo mismo de mí! Jajajajaja).

Con tristeza pero necesariamente, por la batería de mi cuerpo y el trabajo de Dani, hicimos (bueno, casi todo él, yo no podía casi mover los brazos) maleta, y al día siguiente, a casa.


Las niñas no lo han pasado tan bien como nosotros, pero bueno...


Hemos intentado que estuvieran lo mejor posible, y les damos estos disgustos muy de vez en cuando.

Se nos ha quedado gente por ver, espero ponerle solución pronto. Y ha sido genial, reconfortante, aunque apenas un bocadito de lo que me gustaría, ver a los que sí hemos podido. Gracias, de corazón, a los que habéis hecho esfuerzos para que pudiera ser. Ojalá repitamos muy prontito, aquí o allí, y tengamos más tiempo.

El reportaje fotográfico ha sido poco menos que escaso... porque somos unos linces: nos llevamos cámara de fotos y de vídeo, pero no sus respectivos cargadores. Arsa y ole por nosotros.

He vuelto muy cansadita, pero muy reconfortada. A pesar de la distancia física que nos impide achucharnos, por lo general estamos ahí unos para otros y, gracias a las tecnologías y la voluntad, mantenemos el contacto más o menos constante. Tocada por el momento delicado por el que están pasando algunas de las personas a las que quiero, algo frustrada por no tener un gadgeto-brazo para poder acercar una de mis manos más a menudo.
Eso sí: un achuchón de vez en cuando sienta de maravilla, y como suele ser recíproco, a ambas partes. El subidón moral que me ha proporcionado es lo que me está ayudando a llevar bien la inevitable factura física.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS 
A TODOS!

martes, 31 de diciembre de 2013

FELIZ 2014

Termino 2013 triste, para qué lo voy a negar. 
Bueno, más que triste, melancólica, morriñosa perdida. Hace ya 1 año que no piso mi pueblo: Madrid. 


Pero, si nada se interpone, voy a empezar 2014 también esperanzada. Esperanzada por ese nuevo tratamiento que me puede permitir recuperar calidad de vida (no sé hasta qué punto), y, por tanto, facilitar un próximo viaje Despeñaperros arriba (como mínimo: a saber dónde marca esa mejoría el límite de cosas que puedo ser capaz de hacer).

Ha sido un año difícil para todos. Las cosas no están para mucha celebración, en general. Pero, a pesar de los pesares, yo puedo considerarme (aún) una afortunada. La salud (lo más importante, sobre todo el 22 de diciembre) no es la mejor, y eso arrastra todo lo demás.
Pero prefiero quedarme con que han sido meses de buenas lecturas y ratitos muy divertidos.
También termino el año con una buena carga de aprendizaje. No en todos los casos agradable, pero útil a fin de cuentas. Eso siempre es positivo: me dolió en 2013 pero me ayudará en 2014 y más allá.
Algunos compañeros de viaje se han bajado del carro durante este tiempo (a veces voluntariamente, a veces les he tenido que empujar), y otros se han subido. Espero que su parada esté aún lejos.
He tenido que cancelar muchos planes, y aplazar otros. Espero completar algunos durante los próximos meses.

A nuestro alrededor está cayendo una buena... Espero que escampe pronto, y que recuperemos esa fe que no hemos tenido más remedio que perder. No hay nada más triste que no tener esperanza. Así que deseo que todos tengamos motivos para recuperarla pronto. Y fuerzas para agarrarnos a las oportunidades que se nos presenten. Y buena suerte para que ayuden a mejorar nuestras vidas. (A quien aún no tenga y se lo pueda permitir, seguro que le puede ayudar a todo eso adoptar un gato o un perro ;) ).
Me permito dar desde aquí un consejo:
Intentad manteneros alejados de las envidias durante 2014, las propias y las ajenas. Son malas, dañinas, guarraspuercas y asquerosas.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!




lunes, 7 de enero de 2013

Madrid, Madrid, Madrid...

¡Ya se ha acabado! Pero mientras ha durado ha sido genial. Agotador, pero genial.

Hemos estado una semanita escasa, y claro: no ha dado tiempo a todo (mi cuerpo tampoco está para excesivos meneos), pero hemos visto a mucha gente querida, hemos ido a sitios que nos encantan y lo hemos pasado muy bien. Nos ha faltado por ver a algunas personas. Y por ver más a otras. Espero que no tarde en presentarse una nueva ocasión, aquí o allí.

El mismo día 30, ni 24 horas después de haber llegado, hicimos una noche teatral de chicas, y luego cena de parejas. Fue un comienzo dificilmente superable.



Ya en nochevieja, aperitivo marisquero en buena compañía y consiguiente "puntito". De ahí ya no hubo quien nos parara (mi hígado aún debe andar escribiendo la carta de reclamación): cenita de nochevieja con más gente de la que inicialmente esperábamos, así que más divertida (cuantos más semos, mejor lo pasemos). Hay un vídeo buenísimo de cuando nos comíamos las uvas, pero como me dio la risa dura como 5 minutos (lo que tardé en tomarme las 12 frutitas...), así que tampoco voy a colgarlo... Eso sí: la foto de Dani con su gorrito "viva el orgullo gay en Nochevieja" no me resisto a ponerla.



Luego, copichuelas por El Pardo city. "En mis tiempos" las noches por allí no me daban para tanto. Pero los 2 años que llevamos yendo en Nochevieja están siendo divertidísimas:

NOCHEVIEJA 2011

NOCHEVIEJA 2012

Cuando estás lejos de "tu sitio" estos reencuentros se saborean especialmente, y espero tener oportunidad de seguir saboreando y saboreando muuuuchos años más.

El día 1 de enero no es inhábil por nada... El cuerpo estaba para poco tute... Aún así salimos a cenar algo (teníamos pocos días, y había que disfrutar al máximo)...

Después vinieron días de compras, más reuniones de amigos y familiares, visiteo a zonas "míticas" para nosotros, también fuimos al museo naval (se nos quedó pendiente para otra visita ir a otros museos más artísticos).

Aprovechando que hace ya tiempo inauguré (y ahí lo dejé) la etiqueta de "crítica gastronómica", quiero recomendaros un sitio muy especial en El Pardo: La Choza del Segoviano. Un sitio con buenísima comida, no especialmente caro, muy agradable, y con un trato estupendo. En invierno, con la consumición en barra te ponen de aperitivo un caldito que resucita a un muerto de lo bueno que está. Y en verano, un gazpachito. Pescado no he comido más que salmón allí, y estaba bueno. Pero las carnes son espectaculares. Y de tapas, recomendaría TODAS: sesitos, tortilla con salmorejo, berenjenas con miel, el tradicional gamo de la zona (más rico que en cualquiera de los sitios de por allí), croquetas... No sigo, que me entra hambre.


Las gatas han estado mucho más a gusto que en otras visitas, incluso Cthulhu se enamoriscó de Pizca (fue mutuo), así que eso nos ha permitido mayor tranquilidad.

Les encantaron las hamaquitas de los radiadores, y se turnaban para ocupar la de la habitación donde estábamos.

Lo que han llevado peor han sido los viajes en el coche, aunque la ida fue peor para ellas que la vuelta.

Para mí los viajes también han sido una paliza, y ahora me costará unos días (espero que no demasiados) recuperarme. El ajetreo de Madrid ha sido tremendo, aunque "en caliente" (digo "caliente" por decir algo...) lo noté menos. Ahora me está llegando la factura física, y va a ser alta... Pero por alta que sea, ha merecido la pena, y repetiría con gusto. Espero que no tardemos en volver, cada vez tengo más mono de la capital y, sobre todo, de la gente a la que quiero que está allí. Pero si, por lo que sea, tardamos en volver... sabéis dónde estamos, y siempre seréis bienvenidos (de uno en uno, por favor, que la casa no es elástica...).

jueves, 16 de agosto de 2012

Adaptando tradiciones

Bueno, ayer fue el santo de muchas personas, yo entre ellas.
Cuando vivía en Madrid, era tradición aprovechar la verbena de la Paloma y el santo común con mi tía para hacer noche de chicas. Salíamos, comíamos una berenjena de Almagro (me dan mucha alergia, sólo las tomo esa noche), un pincho moruno y mojitos y cubatas a granel. Y limoná. Bueno, lo que vendían allí bajo el nombre de limoná.
A veces, la noche empezaba escuchando alguna zarzuela y cenando en familia, y después ya nos desmadrábamos tranquilamente.
Entre la distancia y otras movidas, hace bastantes años que eso no ocurre.
Y ayer, salvo algunas llamadas de felicitación (que agradecí muchísimo), el día no iba a ser nada especial.
Pero la noche anterior habíamos estado con unos amig-vecinos de mojigaterío... también son madrileños. Y castizos. Bueno, pues hablando de la verbena, de la zarzuela... salió que a las chicas nos gustaba una zarzuelita de vez en cuando. De mariscos y de teatro. Ambas.

Al despertarme de la siesta de lo que parecía que iba a ser un día de santo anodinito perdío, tenía un whatsapp de ella. Que había una Antología de la Zarzuela en el auditorio de Benalmádena, y si me apuntaba a irme con ella. Vamos que sí. Lo que pasa es que no estaba yo segura de que pudiéramos tener entrada a esas alturas, pero había que intentarlo, por supuesto. Lástima que el siguiente fuera día laborable, si no, a falta de verbena, podíamos haber tomado el mojito posterior en cualquier sitio cercano. Pero bueno, como lo habíamos tomado la noche anterior, digamos que fue una celebración "por fases desorganizadas", y así me quedo contenta.

Bueno, intento no enrollarme: el caso es que fuimos. Creímos que íbamos a tener problemas con las entradas, pero alucinamos pepinillos al ver que sólo estaba en algo menos de media ocupación el auditorio. Nosotras bajamos la media de edad un montón. Nos trataron como a reinonas desde que entramos. Uno de los técnicos, muy solícito, se esforzó en que estuviéramos la mar de cómodas, y que no nos faltara de nada. Joé, así dan ganas de ir todos los días. Hasta llevaron ellos la silla (que por la rampita pesaba, la verdad).

La actuación, aunque nos defraudó en el sentido de que esperábamos fragmentos de zarzuela con guión incluido, para quitarnos el gusanillo de oír hablar en castizo, por todo lo demás superó nuestras espectativas: los presentadores (y tenores) eran graciosísimos, y tenían unas voces prodigiosas. En uno de los números, el "Canto a Murcia", nos dejó patidifusas uno de ellos con el pedazo de voz del que presumió.

La orquesta, de gente muy joven, lo hizo fenomenal también.

En la puesta en escena, aunque adaptada a la "humildad" del auditorio (por lo chiquitito y la falta de medios como pueden tener en el teatro para cambiar de escenario, por ejemplo) se lucieron: cambios de vestuario constantes (y buen vestuario), iluminación estupenda, representaciones con mucha variedad de escenificación (desde solos o duetos, hasta cantos corales con toda la Compañía en escena), bailes... Las explicaciones me parecieron interesantísimas (muchas veces conoces una obra por haber ido a verla, o haberla leído, pero no sabes nada de lo que hubo alrededor de su creación, o su estreno).






El punto más flojo, para mí, fueron ellas... La soprano principal tenía buena voz, pero no sé, algo le fallaba (aunque actuaba muy bien y su vestuario fue el mejor)... luego había otra chica, también protagonista, que cantaba estupendamente pero mataba su actuación cómo movía los brazos... Había otras, en el coro, que me encantó cómo actuaban y cómo bailaban... alguna estaba sobreactuada, pero bueno... por lo general bien. Pero sin llegar al nivel de ellos, que, la verdad, pusieron el listón altísimo.

En fin: pasamos un buen rato.

A la vuelta, a eso de las 00:00, vimos fuegos artificiales a la altura de Benalmádena pueblo. Y aquí viene el punto triste de la noche. No sé quién sería el descerebrado (o la descerebrada) que autorizó que en una noche de tanto calor, en la que hacía un viento bastante fuerte, se lanzaran esos fuegos en una zona tan seca... ¿consecuencia? Un incendio importante. Según la prensa de hoy fueron unas 5 hectáreas las que se quemaron. A quien autorizó esa barbaridad le ponía a limpiar la zona y repoblar, empezando esta misma tarde.

A eso de las 02:30 llamé a los bomberos para informarme (no me acostaba tranquila sabiendo que a poca distancia de mi casa había un fuego una noche con tanto viento, y menos después de lo que dice la prensa estos días), y me atendió un chico muy amable, que me dijo que a esa hora estaba controlado (que no extinguido), pero que era gracias a la colaboración de Bomberos y Policía de los municipios colindantes, porque si por ellos hubiera sido, con el poco personal que les han dejado, no hubieran podido hacer nada.
Un final triste para un día que empezó mediocre y se fue elevando.


miércoles, 30 de mayo de 2012

De Madrid al cielo...

En menos de 1 mes hemos ido 2 veces. ¡¡Qué agotamiento!!
El primer viaje, el primer fin de semana, fue por motivos más familiares, y por historias que no vienen a cuento y que no esperábamos, el regustillo que trajimos fue bastante amargo, a pesar de que el resto de los días del viaje no fueron mal.
En fin, ¿en qué familia no hay movidillas de vez en cuando?

Por lo demás, bien:

  • Celebramos mi cumple entre amigos 


  • Estuvimos en el Bernabéu

  • Coincidimos con el Málaga en el hotel

  • Fuimos de comunión (el motivo principal del viaje) y resultó mucho mejor de lo que podíamos esperar (no pongo foto por el tema menores)
  • Y hasta echamos migas a los patos


...pero el regusto siguió siendo amargo...


Bueno, pues ahora nos hemos desquitado, pero a lo bestia.
(BSO recomendada para leer el post)

El motivo de este viaje era una feria profesional que interesaba a Dani.
Los 3 primeros días nos alojamos en el Tryp Diana, en la Alameda de Osuna. Y es un hotel que no os recomiendo de ninguna de las maneras... El personal y el desayuno, fenomenal. Pero no sólo está viejísimo... es que se oye el grifo hasta de cuando se lavan las manos 2 habitaciones más allá. Y aún así, a las 08:30, puntualmente, las limpiadoras inician su jornada y sus gritos, y sus golpes y sus aspirados. Vamos, que para descansar no vale.

La situación del hotel nos permitió estar más cerquita de Luz, una persona muy importante para mí, con la que me he reencontrado hace unos días después de un montón de años separadas. Estoy muy contenta. Así que con ella y Abril, su hija, comimos el primer día y cenamos el segundo. Aún así supo a poco, pero al menos nos hemos visto. ¡Lástima que no se nos haya ocurrido hacernos una foto! ¡Y no será porque no cargué con la cámara toooodo el santo viaje!
La primera noche cenamos con la yaya, que además así nos pasó la silla de ruedas que nos había alquilado para estos días... Es un palo, pero era la única manera de llegar a la mayoría de actividades... Cenamos, por fin, en La Choza del Segoviano, y Dani se sacó esa espinita, que tenía clavada de los últimos viajes (siempre nos las arreglábamos para pillarla cerrada).
Bueno... el segundo día, antes de cenar con Luz, me recogió Noelia en el hotel, y nos fuimos de compras...  Con la sillita... es algo que me costó al principio, ir en la silla empujada por Noelia... Pero bueno, es lo que hay. Superados esos primeros momentos fue un día GENIAL. No sólo por las compras, sino por las risas, las confidencias, la complicidad que tanto necesitábamos recuperar. Memorable. Y que hay que repetir. Cuando volvamos a ahorrar...

El tercer día, viernes, cuando Dani terminó sus conferencias y sus cositas, pues nos asomamos a otro de mis centros comerciales fetiche, y compré otro par de cositas... Quedamos a comer con mi padre y mi hermana, y todo fue más o menos según lo previsto.
Después, fuimos a casa de mis tíos, donde nos quedábamos el fin de semana para cuidar a sus michines. Soltamos lastre, nos duchamos, descansamos un poquito y quedamos con otra persona importante para nosotros: El Padrino. Que no tuvo bastante con venir desde Zaragoza hasta Madrid, además se vino hasta donde estábamos (yo andaba medio catatónica) y con regalos (libros, claro!). Eso es un padrino, y lo demás son tonterías.
Nos animamos y salimos a cenar a Imanol donde, menos mal que ninguno íbamos con hambre, porque nos pusimos gochos a pintxitos.

La anécdota de la noche vino con la cuenta: no tuvo bastante el padrino con todo lo que he dicho antes, que encima quería pagar la cena. Y allí estábamos sentados los 3 en la mesa, cuando llega el camarero con la cuenta y se la pone a él delante. Y yo le digo "¡Eh! ¡A él precisamente no!" y dice el camarero "Perdón, es que yo siempre pongo la cuenta al caballero". La cara de Dani era de poema surrealista. ¡¡Lo que me pude reír!! 
Volvimos a casa de mis tíos para tomar postre (que no tomamos), y después de un rato de charla tuve que desertar y dejar a los hombres hablar de sus cosas importantes, porque me caía de sueño...
El sábado fue el plato fuerte en lo que a gasto de energías se refiere: Feria del Libro, comida con la gente de ForoLibro y cena de chicas (Dani aprovechó y se fue a cenar con su hermano y familia).
Tan rendidos estábamos que estuvimos por rajarnos, porque mientras desayunábamos nos veíamos incapaces de poder con todo. Llegamos a la conclusión de que, al menos, había que intentarlo... y en caso de vernos muy malamente, pues decir "hasta aquí" y volvernos.
Tuvimos suerte hasta para aparcar: encontramos libre el sitio de paralímpicos en Velázquez, justo frente a Gabana, así que de ahí a la entrada al Retiro para la Feria había que caminar (Dani, que yo iba en silla) poco.
No pensaba comprar mucho... 
Menos mal.
Cayeron algunos cómics, algún libro... Eso hasta la mitad de la feria, que fue hasta donde llegamos antes de ir a comer.
La comida, en Arroz y arroz fue divertidísima. El sitio está genial, muy bien de precio, de calidad y sobre todo de atención. Pero lo mejor, desde luego, fue la compañía.
Con algunas personas no pude hablar demasiado, porque claro, al ser tantos... pero la próxima nos sentamos de otra manera, y compensamos.
Aunque el sector en el que me senté fue el mejor, eso desde luego. Estuve muy muy bien acompañada.

Después de... no comer, sino cebarnos, vuelta a la Feria, esta vez en grupo. Así también Dani tuvo relevo como conductor de la silla. Estuvo genial. Con algún que otro libro nuevo me hice... y curiosamente estaba firmando (entre otros) Fernando Schwartz. En cuanto Bárbara me pase la foto que nos hizo la cuelgo aquí. Por supuesto le compré su nuevo libro, y estuvimos hablando un buen rato de "El cuenco de laca", de teatro... ¡¡fue absolutamente genial!!
Más vale tarde que nunca: aquí va la foto


También firmaba un poquito más adelante Rosa Montero, y en ese momento me arrepentí de no haber cargado con mi lectura del momento, "Amado amo", pero ya estaba muy cansadita y había mucha cola...

Bueno... Descansamos un poquito en una de las terracitas, y nos disgregamos... algunos siguieron la jarana, otros fueron de retirada, y Bárbara y yo nos fuimos hacia casa de mis tíos, con paradita en el Opencor para preparar la cena: se mantenía el plan de cena de chicas, pero mejor casera, porque los cuerpos estaban en las últimas... 
De la cena contaré poco, porque es absolutamente confidencial... sólo diré que si Almodóvar se nos hubiera unido, habría tenido guión para 3 películas. Ah, y que nos faltó, por un fallo muy grande mío, Laura. Cuánto me he arrepentido de ese fallo. Espero que para la próxima podamos ponerle remedio.


El domingo ya estábamos para el arrastre. Fuimos a El Pardo a despedirnos de la yaya, devolverle la silla y, de paso, comer corderito en El Pinar.

Volvimos al centro de operaciones a recoger maleta y dejar todo más o menos presentable, y allí nos recogió Noelia, que nos llevó a la estación (¡¡¡Mil gracias!!!).

Y ya en casita, con lo único que nos faltaba para que todo fuera redondo: nuestras niñas, que han estado bien atendidas por Paloma y Laura (¡Gracias!).

La recuperación va a ser lenta, pero todo esfuerzo ha merecido la pena...

Se me ha quedado mucha gente por ver: Paula, María, Gemma, José Carlos y Tania y las niñas, Mabel... y muchos más, pero a todo no se puede llegar en tan poco tiempo, y con tan pocas energías. Espero que no se me escapen la próxima.
Pero de aquí a la próxima tengo que reponerme. Física y económicamente 

EN FIN: 
GRACIAS A TODOS LOS QUE, DIRECTA O INDIRECTAMENTE, HABÉIS HECHO POSIBLE ESTOS BUENÍSIMOS DÍAS Y ESTOS GENIALES RECUERDOS.

viernes, 19 de agosto de 2011

Madrid... me mata



Del 13 al 18 hemos estado en mi pueblo, Madrid, y ha sido un viaje estupendo: ha mejorado nuestras espectativas en todos los aspectos.
Sólo tenemos 2 "peros" que ponerle: que no hemos podido pisar el centro por la cantidad de gente que había por el tema de las JMJ, y que pensábamos cantar el alirón, pero sólo nos ha cantado el alerón. ¡¡Qué calorina!!

Toda la gente con la que hemos quedado nos ha hecho pasar ratos súper-agradables; me he reencontrado con Noelia, "Mi Amiga", así, con mayúsculas, la de toda la vida; hemos conocido a Juanmi, y pasado un día muy interesante y agradable con él; hemos visto a Jerom y Bárbara (aunque no hacía tanto desde la última -y no me refiero sólo a visita-); con mi padre y mi hermana pasamos una noche muy divertida y agradable, cuando sólo esperábamos una cena por compromiso; con mi abuela hemos pasado buenos ratos también... Cuando estábamos los dos solos también nos hemos reído muchísimo, hemos estado la mar de agustito. Nos ha faltado gente, pero tampoco teníamos tiempo, y además bastantes personas estaban fuera de Madrid en estas fechas, como es normal...

Mi abuela y Paloma nos ayudaron a alquilar una silla de ruedas, y con ella y el Clío de Paloma hemos podido movernos muy bien, aunque iba más rápida la silla que el coche :p

Las compras... qué decir de las compras...

Yo esperaba comprar más y peor, y al final he comprado menos, pero mejor... y esperaba que Dani comprara menos y peor, y ha comprado bastante (para ser Dani) y mucho mejor de lo que yo hubiera esperado... 

Hasta me regaló una pulsera de Imperio Clandestino... preciosa.

Gastronómicamente... nos han faltado sitios, pero como eran del centro, era evidente que no íbamos a pisarlos en este viaje... hemos comido en El Pinar, Friday's, Foster's, Rodilla, Imanol, La Fábrica... Hambre no hemos pasado, vamos.

Hemos pernoctado en casa de Paloma y Manolo... ellos estaban de viaje, y hemos aprovechado a hacer compañía a sus gatitos. Leia, un amor: súper cariñosa y expresiva. Chucky... bueno, es Chucky. Cogió confianza el último día ya... Espero que le dure el efecto para la próxima visita...

Lo mejor es que hemos (he) llevado la cámara permanentemente encima, y no hemos hecho ni una triste foto.

Yo he terminado agotada, pero muy contenta.

El final del viaje no ha sido tan bueno, hemos encontrado a la vuelta una desagradable sorpresa... Pero ya contaré en próximas entradas... No vamos a dejar que eso nos quite el buen sabor de boca de este viaje.

Gracias a todos los que habéis puesto vuestro granito de arena para que haya sido así.