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martes, 29 de septiembre de 2015

Sobre-protectoras, asociaciones anima-listas y similares

O cuando la protectora se convierte en un negocio.

Todos los que nos consideramos animalistas, o tenemos uno cerca, estamos al tanto de la crueldad humana en muchos sentidos, pero que se ceba especialmente con el resto de especies animales: abandonos, palizas, "actos culturales" basados en la tortura...
Pero no me parece mucho más ligera la crueldad cuando, en nombre de la ayuda y protección a estas especies, alguien decide (demostrando lo mucho que le importan en el fondo) sacar tajada, porque se carga las ganas de ayudar. Políticos, gestores de protectoras o particulares que, conscientes de las ganas de ayudar de muchas personas y la incapacidad de los animales para decir la verdad, inventan un cuento, una lucha... Y piden ayuda (económica, generalmente) para llevala a cabo: subvenciones, crowdfunding, donativos puntuales, ferias...
Esto no ocurre sólo en la defensa de los animales, pero es el tema que, últimamente, me tiene quemada, por mi sensibilidad hacia él.


Hace ya unos 8 años llegó mi primer desencanto relacionado con estas asociaciones (no todas, evidentemente. Pero tampoco voy a dar nombres): decidimos adoptar 1 (ó 2 ) gatas y, después de casi ser engañados por un veterinario que nos dijo que "salvaba a las camadas que llevaban para que sacrificara" (algo ilegal, si no me equivoco, si hubiera accedido), y nos ofreció adoptar a alguno de estos cachorros; cuando accedimos, quiso cobrarnos 250€ por cada uno... Lo siguiente fue consultar varios "catálogos" de gatos en adopción de diferentes asociaciones: nos decidimos y contactamos con la asociación elegida. Tuvimos mala suerte: justo Remi y Mantequilla, las gatas en las que nos habíamos fijado (sin más relación entre ellas que pertenecer a la misma asociación) acababan de ser adoptadas. PERO podíamos ayudarles haciendo un donativo a la cuenta XXXXXXX... (no fue un PERO había otras en adopción, no. Fue un PERO podéis darnos dinero). Vale, entre tantas como hay, alguna puede salir rana... Seguimos buscando. Pero debíamos tener la negra, porque obtuvimos en varias asociaciones (todas con las que contactamos, que no fueron pocas) LA MISMA RESPUESTA (o su variación "no podemos dárosla en adopción porque vivís en otra provincia y no podemos hacer el seguimiento", ante la que ofrecimos llevar a las revisiones que estimaran oportunas a la provincia que nos dijeran, pero tampoco les pareció conveniente. Sí les pareció conveniente el PERO podéis donar dinero). Dejamos de buscar. Y recogimos a una gata callejera, preñada, que oportunamente se cruzó en nuestro camino.
Es genial poner todo el celo en la difícil tarea de encontrar una buena familia para cada animal necesitado y, una vez encontrada, estar pendiente de que todo va bien, pero a base de poner trabas se consigue el efecto contrario. Varios amigos han desistido de adoptar a través de esas asociaciones después de recibir un "formulario previo" en el que se les pide hasta movimientos bancarios y saldo actual, ingresos... Que digo yo que habrá otra forma menos agresiva de confirmar que un posible adoptante puede hacerse cargo económicamente del perro o gato... O la idoneidad (por muy diversos motivos) del aspirante a adoptante.



Sé que me van a caer por todas partes por esta entrada, pero creo que no soy sospechosa de estar escribiendo con la intención de perjudicar a las asociaciones animalistas. De hecho, intento apoyar a aquellas en las que confío, o de cuya buena labor y honradez tengo constancia. Por desgracia, cada vez son menos y cada vez optamos más por la ayuda menos útil: la directa (en lugar de donar nunca se sabe con qué fin concreto y justificado, invertimos ese dinero/esfuerzo en ayudar de forma directa a casos que nos vamos encontrando -nunca faltan, por desgracia-). No dudo que las hay, de hecho en algunas sí confío. Pero mi decepción y cabreo aumentan según se van cayendo nombres de la lista. No hace mucho, llegué a este artículo que dice algo parecido -aunque exculpando a las asociaciones legalmente constituidas... pero legal era también Parque Animal, "el Auschwitz animal", y lo es Paraíso, con sus cuantiosas subvenciones, y no les donaría ni un céntimo: las legales también fallan, y algunas de las irregulares, como los particulares que ayudamos como podemos a las colonias cercanas, por ejemplo, hacen más que algunas que tienen su CIF y sus cositas-.

No quiero desencantar a nadie que tenga intención de ayudar (al contrario: ojalá haya un alud de ayuda y llegue al destino para el que se pide), pero necesitaba desahogarme, especialmente después del último caso que se ha cruzado en nuestro camino. En los últimos tiempos "nos hemos complicado" (así lo dice mucha gente de nuestro entorno) con algunos animales (gatos, mayoritariamente) que necesitaban ayuda urgente. Con muchos, más que cruzarnos, nos hemos dado de bruces.

Es algo relativamente habitual: encuentras un gato herido o enfermo, o evidentemente casero, perdido. Lo recoges (en nuestro caso, no tenemos dónde meterlo sin poner en riesgo la salud de nuestras gatas, lo que suele complicarnos mucho la vida) y empiezas a buscar ayuda. Y te ves más solo que la una.

Todas las asociaciones con las que has colaborado (ya sea simplemente difundiendo casos -y hastiando a tus amigos-, o con tu tiempo para colaborar en alguna actividad, comprando algo en alguna subasta benéfica o donando directamente) te dicen que no pueden hacerse cargo (si bien es cierto que, con la crisis, la mayoría tiene sus instalaciones saturadas, pero no hacen siquiera el intento de pedir una casa de acogida). Eso, cuando te cogen el teléfono o contestan tus correos.

En los últimos tiempos nos hemos visto hasta 3 veces en un aprieto importante.
Y a la tercera la ido la vencida: Con el caso de Lucy / Luna (una gata doméstica encontrada en nuestro bloque, cuyo dueño no aparecía, que afortunadamente ha tenido final feliz) he cruzado un límite.
Pocos días no me acuesto con el corazón encogido por algún caso difundido a través de las redes sociales (con sus fotos explícitas, que quizá sensibilicen al indiferente pero a los ya sensibles nos encogen las entrañas), aunque raro es el caso difundido que no me deja un poco (o mucho) tocada.

Comparto algunos de esos casos (los más urgentes, o los accesibles por zona u otros motivos para alguno de mis contactos, por lo que la mayoría deben tenerme silenciada, por cansina... ¡normal!), pero todos se quedan en mi cabeza, entristeciéndome.
A todas estas asociaciones he pedido ayuda, aunque fuera de difusión, para encontrar casa de acogida temporal o, si había mucha suerte, al dueño o una adopción. Ninguna lo ha hecho. De hecho, de algunas aún estoy esperando respuesta, aunque sea con una escusa.
No quiero decir con esto que "me lo deben" de alguna forma, que por haber colaborado en alguna ocasión ahora tengan obligación de ayudarme. Pero sí esperaba algo de la misma buena voluntad que yo he puesto cuando han pedido ayuda.
Muchas ONG o asociaciones que anuncian su intención de ayudar a tal o cual sector desdichado (animales callejeros o maltratados, refugiados, mujeres o niño maltratados...) son, en el fondo, una fuente de ingresos para sus creadores que, vía subvenciones o apelando a la sensibilidad de cada cual (será que no hay ámbitos en los que implicarse, y a cada uno "nos toca" uno diferente, cuando no varios), recogen básicamente dinero en efectivo (también valen otros donativos en algunos casos, incluso algunas aceptan voluntariado) que nunca llega, o si lo hace, es muy mermado, a la finalidad anunciada. Es una forma más de crueldad: a base de desengaños terminaremos por no donar, no ayudar... O, como ya hacemos nosotros, hacerlo con los casos más cercanos únicamente. Que tampoco está mal: si todos ayudásemos en nuestro círculo próximo, no harían falta asociaciones prácticamente.
Afortunadamente sí hay, aún, algunas asociaciones, dedicadas a diversos ámbitos, que pelean por el objetivo que proclaman y dedican lo donado y parte de lo propio a ese fin. Pero es muy triste tener que separar grano de paja y no saber de quién puedes fiarte (que ocurra con las personas con las que nos cruzamos, bueno; pero debería estar garantizado de algún modo que las ONG sean transparentes).


lunes, 25 de mayo de 2015

Podría hacer pis aquí

La editorial Lata de Sal ha ampliado recientemente su estupendo catálogo con la edición de este divertido poemario.

Son 60 poemas, divididos en 4 bloques temáticos (Familia, Trabajo, Juego y Existencia) escritos por gatos y traducidos al humano por Francesco Maciuliano, acompañados por tiernas o simpáticas fotografías de gatos que a todos los que tenemos la suerte de convivir con algún felino, o a los que no tienen tanta suerte pero también les gustan, nos sacan, inevitablemente, más de una sonrisa.
De todos ellos, destacaría el titulado "Kubla Kat".

Le pongo, sin embargo, un "pero": el poema que da título e inicia el poemario, aunque es muy simpático, incide en la falsa creencia de que, cuando un gato hace pis fuera de su arenero, lo hace por diversión o venganza... Y no es así: generalmente, es señal de algún problema médico. Cuidado con esto.

Por lo demás, absolutamente recomendable.

lunes, 10 de noviembre de 2014

MiMascota Málaga 2014

Hace ya unas semanas, el domingo 19 de Octubre, estuvimos en la feria MiMascota de Málaga. No era la primera vez que íbamos, pero sí ha sido, con diferencia, la más decepcionante. Hasta el punto de que no creo que volvamos, a no ser que sepamos a ciencia cierta que ha cambiado MUCHO.

Para empezar, la organización no sabía absolutamente nada de "mascotas" (que mira que odio el término, pero eso ya es manía muy personal).

En lo tocante a los animales allí "expuestos" (primer error: quienes queremos a los animales no soportamos verles como mercancía. Cierto es que mucha gente fue a ver "lo bonito que es este ejemplar de tal raza", "lo gracioso que queda un Collie con el pelo verde y rizado", "trajecitos y zapatitos para perros y gatos" o exhibiciones de habilidades cuasihumanas en animales no humanos). Se notaba a la legua que esos animales estaban sufriendo. En jaulas reducidas y con una higiene más que deficiente, solos, rodeados de gente que se acercaba e intentaba tocarles y con un ruido ambiental más propio de una discoteca que de un palacio de congresos. Se me ha quedado clavado en el corazón el caso de un gatito, bien joven, que maullaba desesperado dentro de un transportín porque se habían llevado a su hermano y estaba asustadísimo. En este caso, fue en la exposición de Royal Canin. Negativo gordo para ellos. Pero la mayoría estaban así. Muy deprimente.

Otro aspecto que me desagradó enormemente: la venta ilegal de cachorros. No sé si la organización estaba al tanto de ello (supongo que inicialmente no), pero no era algo difícil de controlar, si se hubiera querido.
Por ejemplo, mientras miraba un stand, se me acercó una mujer y me puso en el regazo (yo iba en mi silla) un tembloroso cachorrito de perro. De alguna raza, probablemente, pero no suelo mirar esas cosas, salvo que sea muy evidente. Me lo ofreció, y le pregunté si lo daba en adopción. Por supuesto, la respuesta fue que no, que lo vendía, como a sus hermanos.

En lo tocante a los stands, la feria me resultó desangelada en comparación a otras veces que hemos ido. Me encantaría tener una relación de las marcas que han decidido no estar en esta ocasión, especificando sus motivos: si han sido meramente económicos (no sé el precio de poner un stand allí, pero supongo que en muchos casos no resultará ya no rentable, sino viable) o más éticos: si, al ver el trato que allí se da a las "mascotas", han renunciado a participar. Me gustaría tener esa relación para, precisamente, confiar en esas marcas ausentes en la feria por el segundo motivo.
No quiero con esto decir que todos los que estuvieron allí aprueben el enfoque y el trato a los animales.

Un claro ejemplo de una firma respetuosa y amorosa con los animales es el stand de MiMiga (para muestra, un botón: lo que su responsable está haciendo con Leo). MiMiga crea joyas muy ponibles (y preciosas) de todo tipo: colgantes de plata con formas felinas, camisetas bordadas personalizadas en función del número de gatos que quiera representar cada cual, el color... y la novedad: pulseras, colgantes o pendientes con bolitas hechas a partir de pelo (no arrancado ¡desde luego!, sino del que se les cae con el cepillado, por ejemplo) de nuestras mascotas (gatos, perros, conejos...). Puede sonar excéntrico, pero el resultado no es sólo bonito y simpático: resulta emotivo. Por ejemplo, para cuando, por desgracia, cruzan el arco iris.
Pero también para llevarles siempre cerquita.
No hace mucho Dani me regaló una de estas pulseras. Como pensábamos que este otoño (parece que el asunto se retrasa) me ingresarían durante más días de los que nos gustaría, él sabía que durante ese tiempo lo peor para mí sería, no ya los asuntos médicos, sino lo muchísimo que nos echaríamos de menos mutuamente las gatas y yo. De ellas se encargaría él, pero para mí pensó una manera de que pudiera tenerlas cerca durante esos días y, de sus sesiones de peinado, guardó pelo de cada una y se lo hizo llegar a MiMiga.

El resultado, esta preciosa pulsera, que no he podido evitar estrenar antes del ingreso.

Tienen muchísimas más cositas. La que más llamó mi atención (me la pido, por cierto) fue una bolita de cristal que contiene las bolitas de pelo.


Volviendo a los puntos negativos de la feria, la actitud de muchos de los visitantes humanos (permitían el acceso de "mascotas"). TODOS los "propietarios" (otro término que no) de perros, y la mayoría de los no-propietarios, conocen su obligación de llevar bolsitas para recoger las caquitas de sus perros, al menos fuera de su casa. En su casa, que hagan lo que les plazca. Bueno, pues había que ir esquivando. Había tramos en los que parecía que se estaba jugando a la rayuela.

El ruido que he mencionado antes, desde luego, también afectaba a los animales "visitantes": la mayoría estaban desconcertados, entre el jaleo y el exceso de estímulos, a los que muchos temían.

Aquí vuelve a entrar la organización: vamos a ver, ya nos ha quedado claro que los que consideran "mercancía" (los expuestos) les importaron un pimiento. Pero los visitantes, vía los humanos que les acompañaban, son potenciales clientes (lo que realmente les importa). No hay que ser experto para saber que la sensibilidad auditiva de los animales caninos es mucho más alta que la de los animales humanos. ¿Qué establecimiento que quisiera agradar a sus clientes no tendría en cuenta algo así?

Volviendo a los propietarios, y esto ya es opinión muy personal, algunos llevaron a sus perros para una sesión de peluquería (pero no para un corte o un lavado que les pudiera beneficiar, sino para que les pusieran rulos, tintes extravagantes o crueldades semejantes... ¡¡ponéoslos vosotros en el mismísimo, dejad al perro!!) o concursos de belleza...

También aquí había excepciones, desde luego.
La casualidad quiso que nos encontráramos con dos personas a las que me gustaría poner como ejemplo de adopción responsable.
Hace bastantes meses, entre varios, les intentamos convencer para que adoptaran un gato (o 2, o 3...). No hubo tutía.
Pero no se han quedado solitos, y hace un par de meses dieron El Gran Paso: adoptaron a Fantasma, un galgo al que, hasta ese momento, la vida no había tratado bien.
Por este motivo, los inconvenientes de su incorporación a la familia no se han limitado a los habituales (adaptación mutua, cambio de vida, obligaciones...). Su salud y, ante todo, sus miedos (pánicos, por lo que pude ver en MiMascota... con el rabito entre las piernas, las orejitas hacia atrás, pegadito a lo que pudiera parecer una pared...) están suponiendo un arduo trabajo para los humanos que, aún con todo esto, han tenido la fortuna de incorporarle a su vida. De todo esto dan cuenta en el diario que publican con sus avances, sus retrocesos y que ya tiene un montón de seguidores que, día tras día, nos alegramos con sus progresos y nos "añusgamos" con sus recaídas.

En resumen: gracias a MiMiga y a ellos, la feria tuvo también su punto positivo.

lunes, 31 de marzo de 2014

Artistas DIY

El DIY está de moda. Pero algunos tenemos unas manitas que... bueno, sirven para rascarnos y eso... pero poco más. Entonces tenemos que recurrir a los artistas.
Como muchos sabéis, soy secretaria de vocación (de profesión ya -de momento- no puedo), y es bien sabido que el mayor valor de toda buena secretaria no está en saber hacer las cosas (no se puede saber hacer bien todo), sino en tener el teléfono del que sabe.
Y tengo la buenísima suerte de tener, no sólo el teléfono, sino la amistad de auténticos artistas que, cuando ven que pueden echar un cable para ayudarme, se ponen manos a la obra con aquello en lo que destacan. Algunos me ayudan con sus visitas, otros acompañándome al médico, y otros con apoyos más tangibles (y fotografiables).

Ya hace algo más de un año mi adorada Lourdes, una manitas de oro, cuando tuve una racha mala-malísima con mi ojo izquierdo, me hizo 3 parches divinos (que hasta dan ganas de ponérselos cuando no se necesitan) y dos neceseres para guardarlos.


La última colaboración me ha llegado desde Zaragoza.
Como estoy aprovechando mi jubilación para estudiar, pero mis condiciones físicas me limitan (y sigo con la costumbre, a pesar de las broncas de mis profesores en el colegio, de acercarme hasta dar con las pestañas en el cuaderno cuando escribo), tuve que apañar un altillo en mi escritorio, pero claro, "de aquella manera": una caja de cartón me servía para subir la zona de hacer esquemas a una altura en que mi columna no sufriera demasiado. Era útil, pero poco estético.

Así que nuestro padrino ejerció su cargo (no sólo con sus agradables, útiles y -de momento- no devueltas visitas), y se ha currado un altillo en condiciones. 
Sabiendo que le está dando a la madera (tendríais que ver los marcos y el billar que ha hecho, además de otros artilugios), le pedí una tabla sencillita, para ponerla en lugar de la caja. 

Pero él ha puesto su creatividad y su arte a currar, y lo que me ha llegado ha sido esta pocholada (útil. Una pocholada últil, ¿podéis creerlo?). 





Conociéndome como me conoce, no sólo ha tallado gatitos, ha incluido fotos de mis princesas y huellas por las que pueden guiarse para pisotear mis apuntes, cosa que les encanta, sino que lo ha hecho de tal manera que, con un simple giro a la tabla, el escritorio se transforma en un espejo-espejito mágico, de los sinceros, de los que dice "eres el espanto más espantoso de este Reino".

En definitiva: que estoy contentísima, que en cuanto mi cuello me lo permita (espero que sea entre mañana y pasado) voy a inaugurarlo retomando los dos cursos que tengo en marcha (uno atroz de Auxiliar de Veterinaria y otro de LSE), que entre contracturas, collarín, faringitis, fiebre y otros varios los tengo abandonados, y tengo que darme caña.

Si a alguien le ha gustado, o tiene alguna idea para "empocholar" su hábitat, debe saber que admite encargos. De momento, podéis dejar en los comentarios de esta entrada lo que os apetecería, y él en algún ratito os respondería (es una manera de hacerle que entre en mi blog. Le aburre soberanamente, como a la mayoría :p ).

(Podéis ampliar todas las fotos pinchando sobre ellas).

jueves, 5 de septiembre de 2013

Seres excepcionales

No hay que mirar la prensa, ni buscar en libros de historia personajes como la Madre Teresa, o cualquier "gran personaje" que pase por nuestras mentes cuando nos hablan del concepto "ser excepcional".
Estamos rodeados.
Sí, también hay mucho mamón suelto, y hacen mucho más ruido y mucho daño, así que parece que hay más. Pero en ellos no merece la pena ni pararse a pensar.

Los corazones buenos, los valientes, abundan. Y cuando te cruzas con uno en tu camino, te deja tocado (para bien ¡por una vez!).

Estos últimos días debo estar de suerte, porque he estado rodeada. Algunos son habituales (no les queda otro remedio), otros no tanto, y otros son espontáneos. Pero siempre es un lujo tenerles cerca.

Anoche salimos a picar algo con Desi y Jose (muy buena gente también), y uno de esos seres excepcionales se cruzó en nuestro camino.
Claro, que ellos están acostumbrados a la excepcionalidad, porque tienen a sus sobrinas, a Carmen, a Teo, a Trini... Pero entre todos ellos destaca y brilla con luz propia Vero, una de sus sobrinas.
Es una niña de 11 años, y a muchos os sorprenderá que hable bien de un menor de 20 años, a los que suelo evitar como a la sarna. Pero es que Vero... es mucha Vero. Todo el mundo lo dice, y por algo será. Se lo gana a pulso, pero lo mejor es que ni siquiera lo intenta, no es una pose: le sale solo.
Como cualquier niño de su edad, tiene una energía agotadora, no para. Sobre todo de hablar. Y ahí es donde a mí me ha dado en el punto débil.

Recuerdo una noche, hace un año (es decir, ella tenía 10), que nos quedamos ella y yo cenando en casa mientras los demás se iban de marcha a una reunión de vecinos. Nada del otro barrio: peli y macarrones. Pero lo pasamos bien. Y me dejó alucinada: hasta que no me ayudó con la cena, la mesa, a recoger... no se quedó tranquila. Estuve de cháchara con ella más a gusto de lo que hubiera estado con muchos adultos.

En la piscina, alguna vez que hemos coincidido (no bajo muy a menudo) siempre está pendiente de que no me canse, de dejarme el churro para que flote cómoda aunque ella se quede sin él... Algo, desde luego, no propio de una niña. Algo que a muchos adultos ni se les pasa por la cabeza hacer.

La semana pasada estuvo aquí (viven en Córdoba, pero tienen un estudio en este edificio). Lo pasé genial con ella: todas las mañanas se vino a casa (sin una sola queja por que no bajábamos a la piscina), y algunas tarde-noches las pasamos los 3 juntos, bajaba a la piscina con Dani y luego subían y cenábamos, veíamos una peli, jugábamos al Pictionary... Ha sido divertidísimo, pero ha tenido unos detalles... Hemos tenido que estar pendientes de ella, pero no para que no destrozara nada, sino para que no fregara; no para que no acosara a las gatas, sino para que no las malacostumbrara a jugar tanto (y con tanta delicadeza); no para que se lo comiera todo, sino para que de verdad le gustara lo que habíamos puesto.

Ojalá las inevitables tortas no la cambien nunca.



Como decía antes, anoche se cruzó con nosotros otro de esos seres excepcionales.
Ya estábamos terminando de cenar, y pasó uno de los muchos senegaleses que por aquí venden bolsos, CDs, complementos... Él llevaba pulseras.
Ya nos habíamos cruzado alguna vez con él, y siempre hace reír a la gente. Ayer anunciaba su mercancía como "pulseras anti-crisis, anti-mala leche". No me encapriché de nada, pero quise echarle un cable. Le pedí 2 pulseras iguales (rosas), una para Vero y otra para mí. Pero era una excusa para preguntarle si quería cenar algo. Según se dice, todos estos vendedores ambulantes en realidad están controlados y amenazados por mafias, así que el dinero no va para ellos en realidad. No quiso tomar nada, pero se sentó un ratito con nosotros. Según dijo "estoy negro de tanto andar". Me recordó a Shirley Valentine: entre carcajada y carcajada, nos metió verdades como puños. Había una perrita muy mona en la mesa de al lado. Como él dijo (con una gran sonrisa, para que pensáramos que era otra broma) "tiene más papeles y más vacunas que yo". Brutal. También hablamos de economía, y de la locura consumista. Mucha crisis, mucha queja, pero todos con nuestro I-phone 5, nuestras vacaciones irrenunciables, nuestras pijadas...

No paro de pensar en la injusticia: cambiemos, por un momento, posiciones.
Si él hubiera nacido en otra parte (aquí, por ejemplo) y hubiera tenido acceso a una carrera universitaria, o formación, se estaría comiendo el mundo. Tiene ganas, tiene talento. Pero no ha tenido suerte.
Sin embargo, si cualquiera de nosotros hubiéramos corrido su suerte, o similar... ¿Nos quedarían ganas de hacer reír, de reírnos de nosotros mismos, como él? ¿Sonreiríamos perpetuamente? ¿Le echaríamos esos arrestos? ¿O estaríamos llamando a la puerta de la consulta de nuestro médico a por una recetita de Prozac, y quejándonos día y noche?

Creo que es a estas personas a las que merece la pena ayudar. Seguro que con una oportunidad mínima, de las que cualquiera de nosotros hemos dejado pasar, él se agarraría al tren con uñas y dientes y llegaría alto. Y además probablemente ayudaría a que otros pudieran seguir sus pasos. Pero no tendrá esa oportunidad. No ha nacido en el lugar correcto, aunque ahora esté aquí.
Ojalá estuviera en mi mano darle esa opción, ayudarle de alguna manera... Ojalá.

Ayer, nos dijo, era el cumpleaños de su hija. Cumplía 6 años. Está en Senegal, y aunque se le notaba que la echaba de menos... no dejaba de sonreír al hablar de ella.

No sé cómo será su vida. Pero lo que me quedó muy claro es que merece que sea mejor.

Me ha dejado muy tocada: me costó conciliar el sueño (a pesar del vinito) y hoy no dejo de pensar en él. Y me tiene entre la sonrisa y la rabia.

No puedo dejar pasar la oportunidad, al hablar de seres excepcionales (por eso no he puesto "personas excepcionales"), de hablar de los 3 ángeles de la guarda que me acompañan (en este caso, forzosamente, quizá si les dejáramos salir de casa me dejarían tirada... quién sabe). Mariana, Cthulhu y Mordisquitos son las mejores cuidadoras del mundo. Aunque las dos últimas tienen clara preferencia por Dani, no por ello me dejan sola.

Mordisquitos es menos cercana, pero suele estar siempre en la habitación en la que yo esté. Vigilante. Es todo simpatía (y bocaos).

Por lo general, exige poco.

Pero me ha demostrado que, cuando de verdad se la necesita, cuando por ejemplo, tengo un brote gordo... no falla: ahí está, aunque ha dejado claro que los arrumacos no son lo suyo.


De Mariana ya he hablado antes por aquí. Es mi compañerita. Siempre a mi lado, especialmente ronroneante cuando estoy malita. Ahora, por ejemplo,
está dormida a mi izquierda, con medio culete en el teclado.

Ella sí pide: mi compañía. No le gusta que no esté a su lado, perderme de vista. Y, si puede ser sobándola, mejor.

Y de Cthulhu... qué decir. Sólo pide jugar. Mucho, a veces. Pero es su único capricho.

Bueno, y beber agua del grifo.

Siempre digo que es el ser más bueno que he conocido. Se deja quitar la comida, los sitios estupendos que encuentra, los juguetes, la atención... por sus hermanas. Pero ella sigue siendo feliz, siempre la ves en paz, contenta... No se enfada por nada del mundo. Tengo mucho que aprender de ella.


Hay más seres excepcionales a mi alrededor, muchos más. Afortunadamente.
Pero, últimamente, estos son los que más han destacado, y no quería quedarme sin contarlo.


La entrada me ha quedado un poco larga, lo sé... Pero es que hay seres que merecen que nos explayemos cuando hablamos de ellos, como poco.

lunes, 29 de julio de 2013

Lecturas felinas

Hace muuuucho que no escribo por aquí, para el ritmo, más o menos constante, que llevaba de publicaciones en los últimos meses. Pero tengo una buena excusa: reformas. TA-CHÁN.
Esa actividad que, cuando se empieza, es con ilusión, pero nunca resulta tan sencilla como se espera, ni tan rápida como se calcula y además deja agotado al que se mete en ella durante más tiempo del que ha durado la actividad en sí. Al menos a mí me ha dejado para los leones.

Mientras tanto, he seguido leyendo, claro. Menos, porque he tenido menos tiempo, menos insomnio y menos claridad mental (esa drogaína mala...) así que los libros que han pasado por mis manos en estas semanas han sido menos de los que hubieran pasado en un período similar de tiempo, pero más normal de actividad.

Han sido varios, como digo, pero aquí voy a resaltar 3 de mis lecturas: 2 libros y 1 cómic.

Uno de los libros ha sido "Algunos muchachos y otros cuentos", de Ana María Matute: para rachas "diferentes", nada mejor que un libro de relatos. Y pocos relatos se pueden leer mejores que los de Ana María Matute, auténtica maestra, sobre todo cuando se pone a narrar la infancia y juventud de sus personajes.


Los relatos aquí recogidos narran infancias especialmente duras, algunos, y el terrible paso de la infancia a la juventud, otros.
¿Quién ha salido indemne de esa transición?
Como digo en el título, voy a hablar de lecturas sobre gatos, así que me centraré en uno de los últimos relatos de esta recopilación: "Fausto". Una narración de la última parte de la infancia (especialmente dura) de una niña, que cuenta en qué momento exacto empieza su paso a la adolescencia, a la madurez. El descubrimiento de la maldad, del dolor.
Para los que nos gustan los animales es una lectura dura, te encoge el corazón, te lo hace pasar mal. Pero tiene una enseñanza brutal: tal como tratamos a los animales a los que quieren, aprenderán los niños a tratarnos a nosotros. No se puede predicar piedad y el respeto con las palabras, y con los actos apedrear perros. Porque lo que se aprende es, por imitación, la parte que corresponde a esos actos. Las palabras se las lleva el viento, sobre todo si se contradicen con lo que hacemos.


El otro libro ha sido un estupendo descubrimiento. Conocía, de refilón, a Colette,
una revolucionaria de finales del XIX - principios del XX, que tuvo una actitud provocadora para la época en que vivió, y resultó una fantástica escritora.
El título "La gata", por supuesto, me atrajo como un imán. Si tenía que empezar por algún libro con Colette, sería por éste.
Eso estaba claro.

En las páginas de esta edición de 1.970 (que se dice pronto), pero bastante bien conservada, he descubierto a una estupenda escritora.
Pero no he podido dejar de sobar a mis gatas (sobre todo a Mariana, que es la que más a tiro se me pone para el mimoteo) durante toda la lectura. Imposible.
Porque me he sentido identificada desde las primeras páginas con Alain y, por tanto, también desde esas primeras frases, he aborrecido a Camille. Parece que los que queremos tanto a nuestros compañeros felinos somos "modernos raros", pero aquí queda demostrado que la cosa viene de, como poco, hace más de un siglo.
La denuncia, es decir, que quien es capaz de hacer daño voluntariamente a un animal es un monstruo, se suma a las dudas de quién tiene prioridad en nuestros afectos, y pone de manifiesto lo que debemos plantearnos antes de convivir o adquirir compromiso con otro humano.

El cómic del que hablaba al principio es muy divertido. Con el título ya uno se lo puede esperar: "Cómo saber si tu gato planea matarte". Como si todos los humanos que convivimos con felinos no lo tuviéramos clarísimo.
Pero el título no resume la idea, para nada: hay un apartado dedicado a dar pistas para sospechar o no de las intenciones de nuestro minino, pero aquí hay más, mucho más. Sobre todo diversión. Para esa diversión se vale de, por ejemplo, Los Bobcats, dos gatos oficinistas, narrando una semana tipo para ellos (y sus compañeros humanos de trabajo). Genial el baño mixto humanos-felinos. Y el detalle del pixelado en las escenas de limpieza... ehm... ocular.


El broche de oro lo pone una comparación fantástica entre tener un hijo y tener un gato. Adivinad cuál es la opción ganadora.
Absolutamente recomendable, sobre todo para quienes convivimos con gatos.
Ojalá haya una segunda parte pronto.

lunes, 7 de enero de 2013

Madrid, Madrid, Madrid...

¡Ya se ha acabado! Pero mientras ha durado ha sido genial. Agotador, pero genial.

Hemos estado una semanita escasa, y claro: no ha dado tiempo a todo (mi cuerpo tampoco está para excesivos meneos), pero hemos visto a mucha gente querida, hemos ido a sitios que nos encantan y lo hemos pasado muy bien. Nos ha faltado por ver a algunas personas. Y por ver más a otras. Espero que no tarde en presentarse una nueva ocasión, aquí o allí.

El mismo día 30, ni 24 horas después de haber llegado, hicimos una noche teatral de chicas, y luego cena de parejas. Fue un comienzo dificilmente superable.



Ya en nochevieja, aperitivo marisquero en buena compañía y consiguiente "puntito". De ahí ya no hubo quien nos parara (mi hígado aún debe andar escribiendo la carta de reclamación): cenita de nochevieja con más gente de la que inicialmente esperábamos, así que más divertida (cuantos más semos, mejor lo pasemos). Hay un vídeo buenísimo de cuando nos comíamos las uvas, pero como me dio la risa dura como 5 minutos (lo que tardé en tomarme las 12 frutitas...), así que tampoco voy a colgarlo... Eso sí: la foto de Dani con su gorrito "viva el orgullo gay en Nochevieja" no me resisto a ponerla.



Luego, copichuelas por El Pardo city. "En mis tiempos" las noches por allí no me daban para tanto. Pero los 2 años que llevamos yendo en Nochevieja están siendo divertidísimas:

NOCHEVIEJA 2011

NOCHEVIEJA 2012

Cuando estás lejos de "tu sitio" estos reencuentros se saborean especialmente, y espero tener oportunidad de seguir saboreando y saboreando muuuuchos años más.

El día 1 de enero no es inhábil por nada... El cuerpo estaba para poco tute... Aún así salimos a cenar algo (teníamos pocos días, y había que disfrutar al máximo)...

Después vinieron días de compras, más reuniones de amigos y familiares, visiteo a zonas "míticas" para nosotros, también fuimos al museo naval (se nos quedó pendiente para otra visita ir a otros museos más artísticos).

Aprovechando que hace ya tiempo inauguré (y ahí lo dejé) la etiqueta de "crítica gastronómica", quiero recomendaros un sitio muy especial en El Pardo: La Choza del Segoviano. Un sitio con buenísima comida, no especialmente caro, muy agradable, y con un trato estupendo. En invierno, con la consumición en barra te ponen de aperitivo un caldito que resucita a un muerto de lo bueno que está. Y en verano, un gazpachito. Pescado no he comido más que salmón allí, y estaba bueno. Pero las carnes son espectaculares. Y de tapas, recomendaría TODAS: sesitos, tortilla con salmorejo, berenjenas con miel, el tradicional gamo de la zona (más rico que en cualquiera de los sitios de por allí), croquetas... No sigo, que me entra hambre.


Las gatas han estado mucho más a gusto que en otras visitas, incluso Cthulhu se enamoriscó de Pizca (fue mutuo), así que eso nos ha permitido mayor tranquilidad.

Les encantaron las hamaquitas de los radiadores, y se turnaban para ocupar la de la habitación donde estábamos.

Lo que han llevado peor han sido los viajes en el coche, aunque la ida fue peor para ellas que la vuelta.

Para mí los viajes también han sido una paliza, y ahora me costará unos días (espero que no demasiados) recuperarme. El ajetreo de Madrid ha sido tremendo, aunque "en caliente" (digo "caliente" por decir algo...) lo noté menos. Ahora me está llegando la factura física, y va a ser alta... Pero por alta que sea, ha merecido la pena, y repetiría con gusto. Espero que no tardemos en volver, cada vez tengo más mono de la capital y, sobre todo, de la gente a la que quiero que está allí. Pero si, por lo que sea, tardamos en volver... sabéis dónde estamos, y siempre seréis bienvenidos (de uno en uno, por favor, que la casa no es elástica...).

martes, 6 de marzo de 2012

¡¡HE GANADOOO!!

Seguro que ha habido tongo, pero yo me voy a callar por la cuenta que me trae...

Así que, coincidiendo con la temática de la entrada anterior en este blog sobre "Las mejores historias sobre gatos", y juro por mis niñas que ha sido casualidad, mi relato "Secreto profesional" ha sido el más votado en la primera edición del concurso Besos de Gato (el nombre de la protagonista fue cambiado para mantener el anonimato, o algo). Así que me pongo la medallita, subo la cabeza hasta el límite del esguince cervical, y os lo cuelgo aquí, animándoos a participar en próximas ediciones del concurso (que es por una buena causa).

Espero que os guste a los que no lo hubierais leído:


SECRETO PROFESIONAL

Me llamo Noelia y soy enfermera.

Vivo con mis dos hermanas:
Mi melliza, que es cantante… de heavy, para horror de mis oídos cuando le da por componer o por ensayar… Con lo que me gusta a mí la música más comercial… no sé… Alejandro Sanz, Pereza, La Casa Azul… Pero hay que respetarla: es su pasión. Bueno, el heavy, y los macarrones. Le pierden.
Y la pequeña, que es… joven. Aún se está buscando. Y espero que se encuentre pronto, porque sé que en el fondo es buena chica, pero a veces le dan unos arranques… me desespera, y tengo que ponerla en su sitio.
A las dos las quiero mucho en el fondo, pero la convivencia no siempre es fácil.

Como os decía, soy enfermera. Y, modestia aparte… de las buenas, de las cotizadas. Y es que una tiene sus secretillos profesionales…
Cuando era muy pequeña estuve muy enferma. Y creo que de ahí salió mi vocación. Entendí lo importante que es que te cuiden bien en un momento delicado, y no sólo “técnicamente”… Ahí está mi táctica: los cuidados no se terminan con la medicación, los masajes o las terapias médicas… para cuidar bien a un paciente, hay que quererle. Cuando estamos enfermos, estamos en desventaja, y sentirte querido y protegido es muy importante. Que te cuiden distintas enfermeras a turnos no te da esa seguridad, y transmite precisamente lo contrario, es decir: yo voy a hacer mi trabajo técnico hasta que termine mi turno. Y después ¿qué? En las escuelas de enfermería deberían incidir mucho en empatía, en psicología… cosas que las máquinas no pueden hacer.
Ahora estoy cuidando a una chica que es un poco rara, pero generalmente no da demasiada tarea. Está sola la mayor parte del día, así que mis cuidados se basan en la compañía. Por lo general está tranquila, a veces hasta alegre (cantamos, y hasta algún bailecillo nos hemos echado)… Pero a veces se pone triste y necesita mucho cariño. Ahí le canto algo suave, e intento no dejarle pensar demasiado, distraigo su atención con varias técnicas que me voy sacando de la manga…
Tiene una enfermedad que afecta a sus articulaciones… es muy dolorosa, pero no es constante, tiene sus picos: cuando no está muy mal hace una vida medianamente normal, se vale por sí misma… Pero cuando le aprieta el dolor lo pasa bastante mal… Ahí también hay que distraer su atención del dolor: leemos juntas, o intento que se relaje y duerma…
Claro, con tanto cuidado hemos intimado, y me cuenta sus cosillas… cuando tiene un secreto, o cuando está contenta… cuando algo le preocupa (aunque esto suele tardar en contármelo), o cuando se siente triste… Pero sobre todo cuando se enfada… ahí ¡no hay quien la calle!
Le gusta mucho hablar por teléfono. Y de escuchar esas conversaciones también me entero de algunas cosillas. Aunque me hago la longuis, y como si no… Con el tema del teléfono tengo que regañarle a veces: abusa. Y claro, la postura no es buena siempre… y  no es bueno para su cuello. Y… bueno, para qué nos vamos a engañar, también es que yo entonces me aburro un poco…
Hay algo que no comprende: necesita reposo. Y tengo incluso que enfadarme con ella a veces, porque insiste en salir, durante todo el día en ocasiones, y ¡no es bueno para ella! Pero cuando se le mete en la cabeza, por más que le regañe, no hay tu tía: sale, y sale. Claro, luego vuelve hecha polvo. Cansada. Dolorida. Se quiere tumbar. Y ahí tiene que ir Noelia detrás con sus cuidados especiales, ¿no? ¡No hay derecho! Algunas veces, en estos casos, me hago la remolona: que aprenda a hacerme caso ya, hombre. Siempre termino por ir a consolarle, a darle cariñito… pero dejando constancia de que me tiene muy enfadada.
Algunas noches le aprieta mucho el dolor, y se despierta de madrugada. Sobre todo le duele la cadera en esas ocasiones. Entonces le acompaño a dar un pequeño paseo por la casa, para estirar la zona. Y de vuelta a la cama, con la mantita eléctrica, después de haber tomado algún analgésico. Y hasta que le hace efecto y puede volver a dormir, ahí está, leyendo. Es en esos momentos en los que tengo que aplicar mi técnica secreta. Es muy efectiva, pero como digo, es secreta… Así que la revelaré aquí, pero bajito, no se entere nadie más: consiste en aplicar calor corporal en la cadera y, hasta que se duerme, emitir un suave pero constante ronroneo.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Miss Annie

Oh, por Om, qué sorpresa, yo leyendo un cómic de gatos... vamos, algo increíble por completo.

Miss Annie es una gatita con una forma de ver el mundo curiosa e ingenua.

Vive con sus humanos en una casa de dos plantas y se están adaptando mutuamente: normas, costumbres, "deberes"... 
Además, tiene varios amigos: tanto dentro, como fuera de casa.

El exterior de su casita es un mundo fascinante, pero peligroso. Afortunadamente, no lo tiene que descubrir sola, tiene buena guía. Allí vive aventuras que le ayudan a entender cómo funcionan las cosas.

La historia es muy realista, tierna y dura a la vez, simpática en ocasiones.

Me ha gustado mucho esta novela gráfica, y me gustaría que hubiera continuación a la historia, y publicaran secuelas contándonos cómo continúa la vida de esta vaquita, sus humanos y sus amigos.

jueves, 27 de octubre de 2011

De guardia con Oscar

Uno de los regalos que recibí la navidad pasada fue este libro.

Desde que supe de su existencia, le tenía ganas: no es ningún secreto mi gusto por las lecturas de argumento felino...


Literariamente no es nada del otro mundo, aunque tampoco es lo que se espera de un libro como éste. Está narrado con sencillez y mucha cercanía, es muy "de andar por casa".

En lo que destaca, evidentemente, es en la historia: Óscar, un gato que vive en una residencia de mayores, tiene un don especial para "predecir" la muerte de los residentes.
Pero el libro va más allá: explica que este michi, a lo que se dedica en realidad, es a acompañar en ese último momento a enfermos y familiares, les sirve de apoyo, de consuelo.

Me ha llamado mucho la atención de este libro cómo acerca el tema de la demencia y de los cuidados paliativos, el enfoque que da a este tipo de enfermedades: habla del paciente, pero también habla mucho de cómo lo pasa el entorno del paciente, las formas de afrontarlo e intentar llevarlo.

He hablado mucho de mis enfermeras felinas, por eso esta historia no me ha extrañado demasiado. Hablan del misterio, de por qué "presiente" este gato lo que va a ocurrir...
Muchas veces, Mariana (y Cthulhu algunas, pero menos) sabe que estoy mala. Algunas noches me despierta el dolor. En muchas de esas ocasiones no he terminado de abrir los ojos cuando noto el salto a la cama o su patita pidiéndome que le haga un hueco cerca de la cadera, y allí se pone, y me ronronea. Me acompaña, me intenta consolar. Cthulhu más bien intenta acompañar y distraer: intenta animar con sus maullidos, "pidiendo guerra". Mordisquitos aún está aprendiendo, pero lo que me alucina es que, cuando la racha dolorosa dura bastantes días, aunque parezca increíble SE TURNAN para cuidarme a la hora de la siesta y dormir a mi lado. Normalmente, si duermen, es a mi alrededor, bien cómodas... Y algunos días ni les apetece dormir conmigo, y se ponen donde les da la gana. Pero cuando estoy mala nunca falta una de mis gatas pegada a mí. Generalmente es Mariana, pero cuando ella descansa, les toca a Cthulhu o a Mordisquitos.
Quien no vive una situación de éstas no lo cree, no comprende hasta dónde llega esa compañía. Pero es maravilloso tenerlas conmigo.

...A veces hasta las 3 a la vez me cuidan...




martes, 6 de septiembre de 2011

Operación Mordisquitos

Ayer tocó lo inevitable: la esterilización de Mordisquitos. 

Todo ha ido fenomenal, gracias a Dios. La dejé por la mañana, a eso de las 10:00, y a las 12:30 ya me había llamado el vete para decirme que todo había ido bien, aunque había sido microcirugía: los ovarios, del diámetro de un cigarro. Y el útero en proporción. Trabajo de chinos.
Cuando fui a recogerla por la tarde, a las 18:30, estaba en una jaulita muy amplia, con su mantita y un cuenco de agua que no había probado. Pero había hecho pipí: buena señal.
Curro (el vete) me dio indicaciones: nada de saltos ni carreras, collar isabelino 24 horas, antiinflamatorio martes y miércoles y antibiótico durante 6 días 2 veces al día, latita esa noche y comida normal después ya.
Tururú.
No había terminado de sacarla del transportín y ya estaba la tía botando como si volviera,en lugar de del quirófano, de una excursión de cat scouts. Subiéndose a todas partes a brincos (yo lo había previsto y le había hecho "escaleritas" a sus sitios favoritos con cojines, pufs, y esas cosas... pero nada: a lo bruto), se bufaba con las hermanas (era previsible que las mayores extrañaran el olor y la bufaran, pero no: era la enana la que les bufaba), cuando intentaba cogerla para tranquilizarla, no hacía más que pegarse carreras.
Así que tocó vigilancia. Al menos, que no saltara mucho y que no se lamiera la cicatriz.
A las 22:00 le pusimos latita, A/D, para convalecientes, aunque ésta de convaleciente, poquito-poquito. Le encantó la nueva receta.
Por la noche, nos encerramos los 5 en la habitación, para poder controlarla. Mi intención era quedarme levantada y vigilar, pero tenía bastante fiebre, y una uveítis que me estaba machacando. Así que probé de todo para poder dormir todos tranquilamente: rezar; ponerle el collar isabelino (Tururú.), que le está grande y además como no tenemos collar, sino arnés, pues no hay manera... pero aún así, sólo ponérselo fue una misión imposible; ponerle un vestidito para que no se lavara la herida (Tururú. Se lo quitó en 2 minutos de reloj); ponerle el chaleco (esto funcionó, y nos dio media horita de tregua, pero después se cansó y se lo quitó ella misma); hacerle cariñitos; regañarla; poner el puf y su rascador a mi lado en la cama para que durmiera allí... DE TODO. Yo NECESITABA descansar, y Dani tampoco estaba muy fino. En un momento dado, desesperada, tiré la toalla, me levanté, mandé todo a hacer puñetas, y me resigné a pasar la noche en vela y la mañana en el veterinario otra vez haciendo cura de la herida. Hasta ahí habían llegado mis fuerzas y mi paciencia.
Después de un rato, me bajó la bilirrubina y tuve una idea: rociar la habitación con Bruma de almohada de lavanda. Es un producto relajante, y que suele ayudarme a dormir cuando no puedo. Y parece que funcionó. Dani se durmió después, pero me dijo que la mico estaba dormida también, así que me relajé y dormí. Por fin.

Cuando operamos a las 2 mayores, no sufrimos tanto. Fueron buenas enfermas, sólo se bufaban entre sí, y poco más. Pero la alimaña ésta nos ha dado una nochecita... Y parece buena cuando le hacemos fotos:


Aprovecho la ocasión para saludar a mi mamá que nunca lee este blog, 
y para recomendaros que, si alguna vez pasáis por Benalmádena y necesitáis un veterinario, vayáis a  http://www.veterinariatorrequebrada.com/veterinaria/ 
hasta ahora el mejor con el que nos hemos topado, no sólo por profesionalidad (que eso no tenemos los conocimientos suficientes como para valorarlo, pero sí nos parece un gran profesional), sino por trato al paciente, al humano, por lo bien que lo explica todo, lo limpias y "aparentes" que tiene las jaulas, consulta, el ambiente general (temperatura, ruidos...) etc... Ya sólo con ver cómo trata a los animalitos, te hace sentir más segura y confiada. Y eso para las histéricas de sus bichos como yo, es mucho.

sábado, 25 de junio de 2011

La pesadilla de las transaminasas altas

Ya estamos otra vez.

Hemos estado haciendo análisis a Mordisquitos, para poder castrarla la semana que viene. Las extracciones han sido de pesadilla: no se deja, y sale muy poquita sangre, y muy densa. Así que ha habido que repetir varias veces. Aún así no ha sido suficiente para ver los niveles de leucocitos, pero los valores que han podido mirar (transaminasas, bilirrubina...) son los mismos que Mariana, hace unos meses, tuvo alterados por problemas hepáticos. Pero, digamos, a escala: Mordisquitos no los tiene tan alterados.

Así que así no se recomienda operar, claro. 



Vamos a esperar un mes, repetir análisis a mi pobriña, y después, si todo está en orden, operar. 





Pero la cosa ya se nos va a ir casi a septiembre entre vacaciones y otros varios (si todo va bien en el siguiente análisis, que espero que sí). 

Ya hemos empezado con el L/D, y espero que sea una falsa alarma (hace poquito han tenido parásitos y las hemos medicado).
Porque pasar otra vez por lo mismo... Bufff...


jueves, 12 de mayo de 2011

La increíble-increíble historia de mis enfermeras

Como ya canso de repetir, llevo 3 meses con brote casi ininterrumpido, y por tanto, estoy bastante desesperada. En los últimos 3 días, el brote ha decidido comprobar dónde está mi límite, apretando, y creo que ha dado con él. Ni morfina, ni efentora, ni paseítos, ni calor... NADA puede con este dolor y este insomnio. Las primeras 48 horas, Mariana no se separó de mi lado ni un momento. 


Anteanoche fue especialmente duro, y ella me estuvo acompañando con un constante ronroneo.

Anoche la pobre estaba cansadita, y durmió con Mordisquitos en el carrito de las toallas (pero me consta que me ha hecho varias visitas de control durante la noche).


Pero Cthulhu ha cogido el relevo. Suele ser más independiente, y desde que Dani se levanta no se mueve de la ventana del comedor, no se vaya a perder una gaviota. Pero hoy se ha quedado conmigo, haciéndome compañía, hasta que me he levantado.


Mordisquitos, como aún está en época infantil, de momento ha librado del turno de enfermería.



sábado, 12 de marzo de 2011

84, Charing Cross Road

Las primeras veces que oí hablar de este libro me llamó mucho la atención, e inmediatamente lo apunté en mi lista de "deseos". Pero lo fui dejando. Un día me topé con él en la Feria del Libro, y estuve a punto de llevármelo, pero leí la reseña y me echó para atrás, no me apeteció nada. Y ahí estuvo unos años, en el "limbo" de "no sé si lo quiero o no...".

En uno de mis viajes a Madrid, en la inexcusable visita a la Casa del Libro (en este caso la de la Plaza de las Descalzas) me topé de nuevo con él. Y volvió a picarme la curiosidad y apetecerme. Así que, antes de que volviera a arrepentirme, decidí que ¡a la pila!. Y ahí ha estado bastante tiempo, viendo cómo otros que habían llegado después eran leídos antes... Hasta que le ha tocado el turno...

Y debo decir que es una MARAVILLA de lectura. El género epistolar suele gustarme ("Las amistades peligrosas" es uno de los libros con que más he disfrutado), pero éste, al ser las cartas tan breves, pensé que iba a marearme, y para nada. La historia en sí es preciosa, pero la personalidad de cada cual reflejada en estos breves textos les acercan muchísimo, y más si compartes su interés por los textos o los libros raros, y alguna vez te has visto buscando debajo de las piedras o quitándote de muchas otras cosas para comprar libros (y eso que mi caso es muy muy light en este sentido). 

(Por cierto, Laura, si me estás leyendo... ¿nunca te han llamado Helene Hanff? ¡Ha sido como estarte leyendo a ti!).


Respecto a la ecografía que hicimos ayer a Mariana, las noticias son no-malas: para empezar, hubo que raparle la barrigota (ahora la tiene rosita) pero no fue necesario sedar; el ecógrafo, al igual que el veterinario, tiene buena mano con los animales y es cariñoso, con lo que, después de un par de forcejeos, se dejó.

No hay tumores ni piedras importantes... alguna inflamación ligera en alguna zona, pero nada que sea grave. Así que completaremos los 40 días de antibiótico e iremos probando con distintos tipos de alimentación, hasta dar con lo que no sólo le guste (que ya es tarea complicada), sino le siente bien...


martes, 8 de marzo de 2011

Mariana y su salud

Acabo de volver del veterinario, de vacunar a Mordisquitos. 

Ayer estuve allí con Mariana, a la que sacaron sangre (SIN ANESTESIAR) y por la tarde ¡¡por fin!! pudimos llevarle el análisis de orina.

Bueno, mordisquitos se ha portado fenomenal, tengo que pensar en un buen menú para la cena de hoy como premio. Lo único que le ha visto el vete es demasiada barrigota. Lo demás, perfecto.

Hemos estado analizando los resultados de las muestras varias de Mariana, y parece que la cosa no va bien. Intuye (el viernes haremos una eco para confirmar) una afección de los conductos biliares, tipo colecistitis y similares. Los leucocitos en sangre han bajado mucho y en orina han subido. La glucosa está bien. Tiene bilirrubina alta en sangre y en orina. Me ha enseñado al microscopio varios cristales en la orina. Y varios factores más alterados. Así que antibióticos al canto, y a ver qué dice la eco.

Estoy preocupada...


miércoles, 2 de marzo de 2011

La aventura de recoger una muestra de orina... felina

Copio aquí el post que he puesto en el foro de Esperanza Felina, es un desesperado SOS... Si a alguien se le ocurre qué puedo hacer, suplico que me lo diga...:


Como sabéis, llevo una semana intentando recoger una muestra de orina de Mariana, para determinar el tema de la diabetes.


El vete me dio una bolsa con unas perlitas y un cuentagotas y un tubo de ensayo para que lo intentara. Y J******DEEEEERRR...

No se me ocurría, la verdad, cómo hacerlo... La caja de la arena habitualmente está en el aseo, y cuando me ducho suelen entrar conmigo. Así que hoy he sacado la caja oficial del aseo, y he puesto en su lugar un barreño con las perlitas, y sólo he dejado entrar a Mariana. Debo decir que yo en la ducha tardo lo mío y lo del de al lado...  Bueno, pues ahí con paciencia, a Mariana le ha dado un ataque de mimitis aguditis, he estado con ella todo lo que ha querido, me he duchado, he salido y le ha vuelto a dar su ataque (le encanta ponerse sobre el albornoz cuando salimos de la ducha), y nada, mimitos-mimitos, le he metido también su pienso para que comiera y le diera sed... Ha comido, se ha echado su siesta, ha bebido, me mira... Cojo a Mariana, la meto en el barreño con las perlitas, ella elegantemente se sale del barreño sacudiendo sus patitas y pide más mimos... Pues nada: mimos. Empiezo con mis cremas, ella se echa una siesta encima de las toallas... le hago más mimos (sobre todo en la barriguita, apretando suavemente), vueeeelvo a meterla en el barreño, vuelve a salirse... Así han pasado casi 90 minutos. En un momento dado, parecía como que iba a salir bien el experimento, pero Cthulhu y Mordisquitos han empezado a dar golpes en la puerta y a Mariana se le ha ido la inspiración. Incluso, como sé que le gusta imitarme, pues he hecho como que yo hacía... y nada, ella a su bola.
Bueno, pues como tengo que hacer la comida, desisto.
Abro la puerta del aseo, y entran como una exhalación Cthulhu y Mordisquitos. Yo en plan guardaespaldas del barreño. Protegiéndolo con mi vida lo saco del aseo, y veo que Mariana va a entrar a la caja "oficial"... AHHH, NO!!! pongo el barreño justo delante de la puerta de entrada de la caja oficial. Pues se le quitan las ganas, claro. Cojo la caja oficial y la devuelvo a su sitio oficial. Y cuando vuelvo, las gatas inspeccionando el barreño de las perlitas. Espanto a las 2 que no deben estar ahí, y como Mariana tenía las patitas delanteras ya metidas y estaba olisqueando, le doy unas palmaditas en el trasero para que entre del todo. ¡¡Y ENTRA!! ATENCIÓN, QUE PARECE QUE TOMA LA POSTURITA... Llega Mordisquitos a olerle el culete y Mariana se despista. Me mira, ve mi aprobación, y como que recoloca el culete... parece que vuelve a intentarlo... pero NOOOOO... ¡¡SE SIENTA!! Va la tía pedorra y ¡¡SE SIENTA!! Y luego va y ¡¡SE TUMBA!! Encima de las perlitas. Mirándome como diciendo "¿Es esto lo que querías que hiciera?" y yo que voy a llorar. Total, que Mariana se termina saliendo del p******** barreño, y antes de que me de cuenta, Mordisquitos se acerca a oler, se asoma por el borde, apoya sus patitas en el lateral y... ¡¡¡GOOOOOOL!!! ¡¡VUELCA EL BARREÑO CON TODAS LAS PUÑETERAS PELOTITAS!!

Resultado: aunque he barrido un buen rato, tenemos perlitas por tooooooda la casa. Y Mariana que no hace pipí.


    


¿Alguien me da ideas? Si estuviera ella sola, no tendría la distracción de las otras dos, pero siendo así, y que no pueden ni mear (con perdón) sin verse las unas a las otras...