martes, 25 de diciembre de 2012

La corona de hielo

Continuando la saga de Tiffany Dolorido y los Nac Mac Feegles, esta divertidísima historia crea magia hasta en algo tan "natural" (o eso creemos, al menos) como el cambio de estaciones climatológicas.

Los líos amorosos que se le quedan un poco grandes a una preadolescente, el mañoso manejo de las personalidades "difíciles" de algunas amistades, la función auténtica de una bruja, el disfraz que le tenemos que dar a las cosas a veces para que parezcan lo que son, curiosamente... Todo se amontona aquí, y aliñado con Yaya Ceravieja, Tata Ogg y los Pequeños Hombres Libres tiene un resultado muy simpático, y hasta coherente, curiosamente.

Me ha encantado que Yaya Ceravieja tuviera algo más de protagonismo en esta historia, pero me ha hecho especial ilusión encontrar el pequeño cameo, casi al final, de ATENCIÓN SPOILER "¿Dónde está mi vaca?".
Al final, será un clásico para los kevins. Al tiempo.


martes, 18 de diciembre de 2012

El vizconde de Bragelonne

Lectura total y absolutamente recomendable. Se mire por donde se mire.

Vale que ver 2 tomos de unas 950 páginas cada cual, y con un tamaño de fuente 7 u 8 puede tirar para atrás. Pero, habiendo leído las 2 partes anteriores de la trilogía, no cabe lugar a la duda.

Hablar a estas alturas del don narrativo de Dumas sería como hablar de lo oscuro que es el color negro. Pero cabe mencionarla para indicar por qué consigue que semejante tochazo no se haga largo, ni mucho menos. De hecho, al llegarle el turno en mi pila, pensé en leer algún relatito corto suelto entre uno y otro tomo. Pero es que no pude. Imposible.

Hay tantas intrigas inter-relacionadas (palaciegas, amorosas, políticas...), tantos duelos magistrales (a espada y verbales), es tanta el ansia de saber qué va a pasar a continuación... que, aunque haya tardado un poquito en leerlo, no me he visto capaz de interrumpir el hilo narrativo.

Sobre todos ellos, como en las anteriores, está la amistad.

Y (ATENCIÓN: SPOILER), al ser la última entrega, la tristeza, claro. No es que pensara que los 4 amigos fueran a ser inmortales ni en la novela, pero... me río yo de los lectores de "Canción de hielo y fuego" (que yo no he leído) y sus "quejas" por las muertes de personajes queridos o importantes en la trama... no digo más. Que ya lo he dicho todo.

Pero, aún conociendo el final de la historia, merece la pena su lectura, no sólo por la trama, sino por el disfrute de la Literatura, así, con mayúsculas, de que hace alarde.

En la edición he echado de menos algún mapita, pero bueno, para eso está san Google.

En fin: para quien no haya empezado aún con la trilogía, recomiendo encarecidamente que se haga con ella cuanto antes y empiece a darle a la lectura. No creo que nadie que me haga caso (si alguien lo hace) se sienta defraudado.


martes, 11 de diciembre de 2012

21 de diciembre ¿Fin del fun?

A estas alturas ¿quién no ha oído hablar de la famosa profecía maya que se ha interpretado como el fin del mundo para el próximo día 21?
Hay quien dice que es una chorrada, quien dice que es una profecía más, quien dice que sólo será el fin de la humanidad, quien habla de extraterrestres que vendrán ese día a buscarnos para "llevarnos de vuelta a casa", quien asegura que se trata de un planeta que colisionará con el nuestro, o de una tormenta solar... Profecías y teorías no faltan.

Debo reconocer que algo de canguelo me ha entrado con todo esto. Al final me he sugestionado. Pero bueno: faltan pocos días para comprobar si es así o no. Lo único que deseo, y pido con todas mis fuerzas a Lo Que Haya (si lo haylo), es que, si ocurre, no duela.

Pero, a la vez, mirando un poquito alrededor, levantando la vista de lo que viene siendo mi ombligo, no puedo evitar sentirme egoísta. Vivimos en un mundo en que la vida es infernal para una mayoría. Por mal que yo pueda estar (por enfermedad, por economía, por mal de amores o por desengaños varios), mi vida es un paraíso comparada con la de muchísimos millones de humanos y no humanos pero también seres vivos. Quizá a ellos les beneficiara ese "fin". Haya o no algo después. Dios, extraterrestres o simple floting en la nothing.

Tengo miedo, sí. Pero tengo miedo porque lo que tengo que perder es bueno, y mucho. Aunque sea una quejica y me dé por decir que "estoy fatal de lo mío" demasiado a menudo. No todo el mundo tiene esa suerte.

En fin: lo que sea, sonará (o no). Simplemente, si pasa, os deseo buena suerte. Y si no pasa, también. Ojalá ocurra algo que suponga un punto de inflexión para este planeta. Que empecemos a respetarnos, a no putearnos. A entender (y poner en práctica) que la vida de los demás (e, insisto, no sólo humanos) vale igual que la nuestra, y debemos respetarles, e incluso ayudarles. Ojalá todo ser pueda llegar a tener una vida, al menos, tan buena como la mía.
Sería un buen fin de este mundo. Empezar uno nuevo, bonito y digno para todos.
Es mi deseo de Navidad (si es que este año podemos llegar a celebrarla...)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Mordiscos

Bueno, el cómic está simpático, tiene cosas graciosas, referencias a las modas "vampíricas" con que nos bombardean hace un tiempo...
Pero poco más.

Prefiero al Fonollosa gatero (aunque aquí aparece "Medianoche", un gato negro, de vez en cuando), a falta de conseguir y leer su
"Sex o no sex" (en el que, francamente, espero no encontrar gatos).

La gran pega que he encontrado es la edición: no hay separación entre "escenas", te cambia de una viñeta a otra, en la misma página a veces, de situación. Resulta bastante desconcertante...

Resumiendo: para pasar el rato está bien, pero tampoco es para tirar cohetes. Tampoco es que sea muy caro, así que no se puede considerar tampoco que haya tirado el dinero. Me ha costado poquito, y me ha entretenido un poquito. Me vale.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Somos malos

...O, al menos, no somos buenos.

En general, nos mueve la avaricia, la envidia, el egoísmo... Y somos "los reyes de la creación". Vamos arrasando vidas ajenas (de animales, plantas y en casos extremos hasta de otras personas) por hobby, o por aburrimiento.
O, sin llegar a esos extremos, mentimos sobre otras personas sin plantearnos (y si nos lo planteamos, nos la trae al pairo) las consecuencias que ello pueda tener sobre sus vidas; malmetemos contra quien nos cae mal, por la simple diversión de buscarle un problemita; disfrutamos con la desgracia ajena (nos pierde el morbo...).
Desde pequeñitos nos han enseñado que "el hombre es el rey de la creación", ya sea por teorías evolucionistas (se supone que somos el ser más evolucionado de la tierra... poco observadores, u observadores a conveniencia diría yo) o religiosas ("Dios" -el que sea- nos puso a cargo de todo este "jardín". Nos estamos luciendo).
¿Os imagináis un rey (de cualquier país) que se comportara así, con ese descaro? De repente habéis pensado en los reyes de "aquellos países", con sus esclavos y su harén... ¿no?
Pues claro: así nos va.

Nos comportamos mal con los "seres inferiores" (¿inferiores? ¿en serio?... me encanta cuando llamamos "su instinto" a todo lo que se nos escapa) y entre nosotros mismos. De hecho, entre nosotros ya hay seres "superiores" e "inferiores". No me estoy volviendo anarquista. Creo. La estructura jerárquica es necesaria. Pero siempre que sea justa y respetuosa con todos.

Nos falta mucha empatía. Entre nosotros, y hacia el resto de seres con los que compartimos el planeta. Nos creemos que por haber pagado con dinero (sistema inventado por el ser humano) un trocito de tierra, ésta nos pertenece y ya podemos hacer con ella y los seres que contiene lo que nos venga en gana.
Somos muy inteligentes. Lo suficiente como para intentar comunicarnos con otros habitantes del universo, pero también lo suficiente como para no haber hallado la forma de dar voz a los que no se comunican como nosotros, aunque están aquí mismo: animales y plantas.
Probablemente nos venga bien (a nuestro egoísmo).

Todo esto no viene ni a que me esté volviendo pseudo-filósofa ni a que me haya pasado nada concreto últimamente (de hecho, este post lo llevo escribiendo a retales hace semanas): simplemente, cada día estoy más y más quemada... ¿Conocéis esas teorías de sonríe y te sonreirán, lo que das en la vida siempre te vuelve... etc...? Pues he sido tan idiota de creérmelas durante mucho tiempo. Y no funciona. Hubiera sido bonito, pero no. No funciona. Al menos, a mí no me ha funcionado. Y, desde luego, a la inmensa mayoría de los seres no humanos que he ido observando, tampoco les funciona. Me da la sensación de que son una criba para idiotas: el que se la crea, es más fácilmente pisoteable.
Aquí se impone la ley no del más fuerte,sino del más despiadado,del menos empatico,del más egocéntrico. Ésas son las personas que al final se alzan sobre las demás en la práctica. Moralmente no, pero... sinceramente, la moralidad es poco práctica...
¿Quien quiere,a priori,ser un desgraciado... Pero eso si: muy moral?

A la gente "mala" no suelen ocurrirle desgracias... y si les ocurren, como se la suda (por aquello de los sentimientos) pues no pueden llamarse desgracias... inconvenientes, tal vez.
A la gente "buena"... bueno, pues todo lo contrario. Les pierden los sentimientos, y llevan el corazón así, sin protección, y cualquier cosita escuece... Y todos los problemas terminan siendo para ellos.

...Con lo relativamente fácil que es hacer cada uno su vida,simplemente no molestando a los demás... Pero es que hay a quien le gusta.
Nos encanta estar "por encima del bien y del mal". Hacernos valer sobre la vida de otros (humanos, animales, plantas...) nos hace sentir, o pensar, que somos superiores a ellos... Pero si tenemos que valernos de ello es porque, en el fondo, no estamos tan seguros de esa superioridad... ¿No? Cuando tienes que demostrar permanentemente lo "más" (rico, guapo, listo, superior...) que eres, quizá sea porque no estés tan seguro de ello.

En fin: con esta filosofía nos va como nos va. No hablo de desigualdades. Hablo de guerras, de escasez de comida y agua potable, de energía, extinción de especies... Estamos imponiendo tanto nuestra superioridad a todo el planeta, que nos lo estamos cepillando.
En el fondo, veremos que estamos equivocados demasiado tarde... El planeta, nos guste o no, es más que nosotros, puñeteros individuos egoístas que, de tanto pensar en nuestra "superioridad", estamos consiguiendo que no haya planeta habitable... Se demostrará, como digo, que el hombre no es el rey del mundo: el mundo es el rey del hombre (y animales, y plantas)... Su casa. Pero de tanto demostrar que somos más que nuestra casa, nos vamos a quedar sin ella...

martes, 30 de octubre de 2012

Casi 900 km....

Es la distancia que es capaz de recorrer alguien para reírse de mí
en mi cara...
Es alguien con quien suelo hablar por teléfono... y ahí ya el cachondeíto es importante... pero debía saberle a poco, y se vino hasta donde yo estoy.
Y creo que se ha divertido este fin de semana largo...

Ahora más en serio (aunque lo de arriba no es coña) da gusto cuando una tiene amigos así.
Un día te ves mal, y sueltas mil bengalas de S.O.S. Y una de esas mil es atendida. Por regla general, suelen ser atendidas siempre por los mismos, y este caso no iba a ser menos: hay un amigo, amigo desde hace una burrada de años, que ha estado ahí cuando lo he dejado con alguna pareja, cuando me ha apetecido simplemente verle, cuando he tenido algún bajoncillo moral... De esos amigos de los que se dice que son "la familia que elegimos". Por eso le elegí para padrino en mi boda... se lo ha currado más que al que le tocaba por tradición, y más que mucha gente. Tengo mucha suerte.

Bueno... se da, además, la favorable circunstancia (para mí) de que es alguien casero, y no hemos tenido que estar "de turisteo", porque no tenía yo el cuerpo para mucho meneo...

Hemos salido, sí... pero a comer. Así que ni en ese sentido ha dado "tarea". Y cuando no hemos salido, lo hemos pedido a una empresa de catering a domicilio, o hasta ha cocinado él, como el último día, en que nos ha preparado un pollo asado exquisito.


Imaginaos cómo olería para que Mordisquitos tuviera esta cara de súplica:


A pesar de que he sido la peor anfitriona imaginable (según los libros de expertos en la materia) no se ha quejado ni un poquito. Se ha reído, pero no se ha quejado.

No le he puesto bouquet d'accueil, me he pasado media visita en pijama, no le he dado un regalo búmeran, les he abandonado bastantes ratos para descansar y les hemos paneado a todos los juegos de mesa con que hemos amenizado las  lluviosas veladas.

Empezó ganando Dani a Mundodisco, le seguí yo (e hice doblete), 
y después también gané al Capitán Alatriste.


Así se les quedó la cara a los perdedores...:

 

El sábado se nos unió Gabriela, y entre jugar a Mundodisco, charlar, lo del cambio de hora, hablar de gatos... nos dio el domingo.
Fue una tarde-noche-mañana muy divertida.

Estuvimos enseñando al visitante lo bien que cuidamos por aquí a los michines, y no sólo los de casa...


Bueno, en algún momento tuvo que llegar la despedida... Pero espero que no tardemos en repetir (y esta vez, estemos al completo los mundodisqueros).



No hace mucho le discutía a alguien que el dinero no es lo más importante en la vida (aunque contar, cuenta bastante...). Ésta es la prueba: todos los millones de euros del mundo no son capaces de comprar esto. La pena es que estemos tan lejos (y a mí me cueste tanto viajar) y no podamos repetir más a menudo. Pero ha sido uno de esos fines de semana que te dan calorcito, aunque fuera hayan bajado 10ºC las temperaturas justo estos días.

martes, 23 de octubre de 2012

Divas rebeldes

Las 7 protagonistas de estas 7 vidas rebeldes, cada una enmarcada en lo que su época consideraba "rebelde" me han hecho sentir, todas, admiración, fuerza... y algunas se han convertido en un modelo a seguir en muchos aspectos, directamente.

Además, nunca hubiera pensado que tenía tanto en común (en cuanto a forma de pensar) con alguna de ellas. Ha sido una lectura realmente curiosa.


De María Callas sabía bastante poco. Que era una voz impresionante y ella tenía fama de excéntrica. Su historia me ha parecido muy triste: desde la influencia de su madre, muy dura pero sin la que no hubiera llegado a lo que fue, hasta su "cuelgue" absoluto por un hombre... Cuesta creer que una mujer, una diva de su talla, pase por las mismas miserias que cualquier otra... Siempre te imaginas que, o tiene al que quiere, o realmente no le afecta tanto... No porque no se enamore de verdad, sino porque su autoestima debe tener cierto nivel... Si una mujer como ella tiene la autoestima baja... las demás ¿qué deberíamos pensar de nosotras mismas?


La historia de Coco Chanel es de las que más me ha gustado: me ha fascinado su carácter, que junto con su talento fueron las claves de su éxito. Una mujer fuerte, firme, ambiciosa. Un ejemplo, según yo lo veo.
Me ha puesto más ancha que larga leer alguna frase suya y ver que coincide con lo que yo pienso hace tiempo... Por ejemplo:

"Me gustan las joyas falsas porque las encuentro provocativas 
y pienso que es una vergüenza ir de aquí para allá con el cuerpo cargado de millones por la simple razón de que una es rica. 
La finalidad de las joyas no es hacer rica a la mujer que las lleva sino adornarla, lo que no tiene nada que ver".

Absolutamente de acuerdo. Y más, sabiendo las guerras y los crímenes que hay a cuento de esas "piedras preciosas". No es que vaya rechazando broches de esmeraldas y diamantes por la vida, pero prefiero 5 pares de pendientes del Bijou Brigitte por 15 € que 1 par por 1.500 €. Para empezar: si los pierdo, me da El Soponcio. (Por cierto, ahora que han descubierto un planeta de diamante, veréis cómo evoluciona el tema del viaje espacial... ¡cómo somos!). 


Avergonzada reconozco que de Wallis Simpson conocía el nombre y poco más. Sabía que tenía algo que ver con el mundo del lujo, con algún hombre poderoso... pero ni en broma imaginaba la que lió la americanita. Y además... por lo que he leído, ni siquiera correspondía a los sentimientos de Eduardo VIII. Simplemente se dejó querer. Y cuidar. Y vivió bien. Porque, como inaugura la sección del libro dedicado a ella, diría:
"No tienen ni idea de lo difícil y agotador que es representar toda una vida un gran amor".
Es decir, una arpía, que la llamarían en mi pueblo... Permite que el hombre renuncie a su trono (vamos, él lo hizo sin consultarla, pero algo vería de correspondencia en la otra persona para tirarse a la piscina de esa manera) cuando no le quiere de Esa Manera. Sólo quería vivir bien.
Este tipo de persona, sea hombre o mujer, me pone enferma...


Respecto a Eva Perón me han quedado algunas dudas, pero tampoco ha despertado mis simpatías... Mucho  defender al pueblo, a sus "Descamisados", y criticar a "Los Oligarcas", pero menudos modelacos y menudas joyas... Se comportaba como una oligarca, pero creyéndose buena actriz (y por su éxito debió serlo), su falsa modestia hizo que, hasta con un Christian Dior con diamantes incrustados la identificaran como la reina de los Descamisados.
Trabajadora era, pero en lo que trabajaba era en construir su mito, me parece a mí...


A Barbara Hutton no la conocía. No sé si había oído hablar de ella, pero desde luego no lo había retenido.
Y por lo que he leído de ella, me ha caído bien... ha despertado mi ternura... "Pobre niña rica" que sólo tenía dinero. No hace falta tener mucho más, si a ese dinero le acompaña buen juicio y una autoestima en los límites de la normalidad... pero eso no lo compra el dinero.
Todos sus matrimonios, toda la gente que la rodeó y no la quiso lo suficiente como para ayudarla... Sólo querían sacarle dinero y sacar partido de su trato. Es algo muy triste. Eso hunde la moral de cualquiera, claro... y si ya de por sí no tenía unos cimientos demasiado firmes, pues aquí tenemos el resultado... Una mujer podrida en dinero. Y ya.


Con Audrey Hepburn es, creo, con la que más identificada me he sentido. Sus miedos, sus inseguridades... (desde luego no ha sido por su estilazo).
La suya es una de las historias de este libro que más tristes me han parecido... Valía su peso en oro y más, tanto por talento, como por belleza, como por su humanidad. Pero consiguió poco de lo que se propuso y montañas de lo que no se propuso ni, en realidad, le interesaba demasiado. Aún así estaba agradecida, supo aprovecharlo y sacar lo positivo de todo ello. Una conducta a aprender, desde luego.


Por último, Jackie Kennedy... Tampoco de ella sabía demasiado... Pero, a pesar de que parece realmente tener una maldición por perder a tanto ser querido en condiciones tan trágicas, también me ha gustado saber de ella que era una mujer preparada, preocupada por su formación y por no ser sólo una estupenda ama de casa, sino una persona lo más completa posible en todos los aspectos: cultural, emocional, familiar... Me ha parecido un personaje fascinante. De hecho, no sé demasiado (vale, no tengo ni pajolera) acerca de política norteamericana, pero creo que una mayoritaria parte del éxito profesional (en las urnas y, posteriormente, en el desarrollo de sus funciones) de su marido se lo debe a ella. A ella, a la mujer a la que engañaba de forma constante. Esta es la única parte que no me ha cuadrado de este personaje: según dicen en este libro, a ella no le importaban esas infidelidades mientras no se hicieran públicas. No me pega nada con una mujer tan entera, tan válida. Aunque puede que en esta forma de pensar haya bastante influencia de la educación que le dieron de pequeña (ahí si la educaron para ser una perfecta esposa).



Como decía al principio: vidas memorables, llenas (algunas sólo de dinero), que merece la pena conocer. 
La narrativa no es brillante, pero sí suficiente.