Una historia buena, pero tirando a normalita.
Habla sobre la tristeza y el amor en varios de sus formatos, de la forma de enfrentarse, diferente en cada uno, a las inevitables crisis gordas en este aspecto.
Lo que es muy destacable son los personajes: curradísimos, complicadísimos todos los protagonistas, no sólo por su complejidad interior, que sí, son tela, sino por el complicado momento que pasan los 5 (1 de ellos ausente durante toda la novela).
La característica principal de esta novela es la forma en que está escrita: está afrontada como línea de pensamiento, no hay puntos "y seguido". Los únicos puntos son puntos "y aparte", que son los que distinguen entre uno y otro capítulo. Es decir: entre un punto y otro puede haber hasta 11 páginas (o más...).
No paraba de repetirme, durante la lectura "menos mal que no me pusieron un párrafo de este libro para analizar en Lengua en Selectividad". Aún estaría allí...
De hecho, el último capítulo (21 páginas) no sólo no tiene puntos: tampoco tiene comas. Resulta muy original, sí, pero agotador como lectura.
Una palabra que repite quizá demasiado es "superfarolítico". Me ha llamado la atención que llegara a abusar de una expresión tan poco habitual.
Hay un fragmento de párrafo que me ha llamado especialmente la atención. Me ha hecho sentirme muy identificada (y no, no es porque mencione gatos), no he podido dejar de pensar por qué vericuetos vitales habrá pasado esta mujer para describir tan bien los sentimientos más profundos de unos y otros personajes, tan diferentes en el fondo entre ellos...
En este fragmento habla de Clara, un personaje algo pegote pero que tiene su razón de ser en el argumento final:
"(...) y piensa Clara que tal vez fue demasiado larga la espera, demasiado profundo el desamor acumulado -¿quién dijo alguna vez que el pasado podía no ser irreversible?-, crónico e incurable y letal ya el daño, porque nada hay tan dañino como el desamor y no existe rehabilitación ni esperanza de dicha para los gatos famélicos y vagabundos que han deambulado demasiado tiempo de ventana en ventana, de tejado en tejado, que se han visto demasiadas veces excluidos y rechazados, que han sentido demasiadas veces contra el hocico sensible el golpe frío y duro de los cristales al cerrarse, mientras se adormecen junto al fuego, sobre cojines de terciopelo, sobre colchas de raso, los lustrosos, los gordos, los prepotentes gatos de interior, los detestables animalitos domésticos y amaestrados, y sus dueñas bonitas (que tanto se parecen a la Reina de los Gatos) les pasan cariñosas una mano por el pelo sedoso, y miran distraídas hacia la ventana, mientras llueve fuera toda la tristeza del mundo sobre los gatos tontos y enamorados, y de nada puede servir ya que cierto día una mujer más indulgente o comprensiva o distraída o bondadosa les deje penetrar al fin por la ventana, que les disponga un rincón cerca del fuego, y un platito de leche, y les dirija incluso unas frases amables, porque allí más que nunca habrán de sentirse los gatos excluidos y rechazados y preteridos y descontentos y ávidos e insaciables.
jueves, 17 de enero de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
Corto cuentos
Como bien dice su título, ésta es una estupenda edición de cuentos muy muy cortitos, fantásticamente ilustrados, y en su mayoría con un potente mensaje.
Todos tienen un mensaje muy directo (no hay lugar para más), pero expresado con sutileza. Eso, en 4 líneas (es lo que ocupa cada cuento), es digno de admiración.
Me han gustado todos, pero si tuviera que destacar uno, elegiría "El monstruo Pelusa".
Tremenda verdad sobre los miedos y las criaturas que (¿) los producen (?).
Todos tienen un mensaje muy directo (no hay lugar para más), pero expresado con sutileza. Eso, en 4 líneas (es lo que ocupa cada cuento), es digno de admiración.
Me han gustado todos, pero si tuviera que destacar uno, elegiría "El monstruo Pelusa".
Tremenda verdad sobre los miedos y las criaturas que (¿) los producen (?).
sábado, 12 de enero de 2013
De acuerdo, Jeeves
Cuando descubrí la obra del Maestro entré sedienta de más a varios foros de internet a preguntar por obras similares de otros autores.
Recibí varios consejos, pero no fue hasta bastante tiempo después que se me ocurrió leer alguna entrevista buscando sus fuentes. Y en una de ellas descubrí que uno de los Maestros para el Maestro era P. G. Wodehouse. Así que compré varios libros suyos.
No he encontrado lo mismo, ni de lejos, pero sí he intuido de dónde ha cogido parte de su inspiración, y cómo no, me he divertido. No hasta la hilaridad que puede provocar Mundodisco, pero sí lo suficiente para leer más de este autor.
Uno de los primeros que leí fue "¡Pues vaya! (Lo mejor de P. G. Wodehouse)", compuesto por varios fragmentos de alguno de sus libros.
Ahora le ha tocado el turno a una novela completa, de pe a pa, y sigo con la misma sensación: novelas frescas, con un claro protagonista (Jeeves, el estirado e inteligente mayordomo de Bertie Wooster), pero varios personajes secundarios con un importantísimo papel en la trama. Entre ellos el propio Bertie, su tía Dahlia (en la que sí he encontrado una posible fuente de inspiración para algún personaje importante de Mundodisco: Yaya Ceravieja) y las 2 parejas que fomentan todo el enredo a resolver (con diferentes grados de éxito, según la técnica usada).
Es una comedia de enredo situada en los años 20, con todos los ingredientes para divertirse con ella.
El personaje de Jeeves me chifla: su forma estirada de hablar, su mala leche aplicada con una finísima educación, y su inteligencia para resolver cualquier problema cotidiano (o algo excepcional), y quedar siempre bien. No puedo decir lo mismo de su "señor": el personaje es también muy bueno, pero bastante zafio, vago (pertenece al Club de los Zánganos) e imprudente. Y suele terminar pagándolo.
Recibí varios consejos, pero no fue hasta bastante tiempo después que se me ocurrió leer alguna entrevista buscando sus fuentes. Y en una de ellas descubrí que uno de los Maestros para el Maestro era P. G. Wodehouse. Así que compré varios libros suyos.
No he encontrado lo mismo, ni de lejos, pero sí he intuido de dónde ha cogido parte de su inspiración, y cómo no, me he divertido. No hasta la hilaridad que puede provocar Mundodisco, pero sí lo suficiente para leer más de este autor.
Uno de los primeros que leí fue "¡Pues vaya! (Lo mejor de P. G. Wodehouse)", compuesto por varios fragmentos de alguno de sus libros.
Ahora le ha tocado el turno a una novela completa, de pe a pa, y sigo con la misma sensación: novelas frescas, con un claro protagonista (Jeeves, el estirado e inteligente mayordomo de Bertie Wooster), pero varios personajes secundarios con un importantísimo papel en la trama. Entre ellos el propio Bertie, su tía Dahlia (en la que sí he encontrado una posible fuente de inspiración para algún personaje importante de Mundodisco: Yaya Ceravieja) y las 2 parejas que fomentan todo el enredo a resolver (con diferentes grados de éxito, según la técnica usada).
Es una comedia de enredo situada en los años 20, con todos los ingredientes para divertirse con ella.
El personaje de Jeeves me chifla: su forma estirada de hablar, su mala leche aplicada con una finísima educación, y su inteligencia para resolver cualquier problema cotidiano (o algo excepcional), y quedar siempre bien. No puedo decir lo mismo de su "señor": el personaje es también muy bueno, pero bastante zafio, vago (pertenece al Club de los Zánganos) e imprudente. Y suele terminar pagándolo.
jueves, 10 de enero de 2013
Balance del año que ha terminado
...No es demasiado tarde, ¿no?
Ya sé que tendría que haberlo hecho hace unos días, pero estaba
De todas formas, tampoco hay tanto que "balancear": el año pasado terminó en positivo. Gané algunas cosas (poder adquisitivo, no... pero no todo es eso cuando, afortunadamente, se tiene para cubrir mínimos) y perdí otras. Pero hasta alguna de esas pérdidas han contado como suma, porque cuando pierdes algo que no merecía la pena, terminas ganando.
Así que me doy por satisfecha con 2012.
A este año nuevo le pido que sea, por lo menos, igual de bueno.Que siga sumando mucho, restando poco (y cosas poco importantes) y sigamos manteniendo el tipo, que no es poco pedir.
Que lo bueno que ha venido se mantenga, y que lo malo que se ha ido, también se mantenga (lejos). Que lo que tenga que irse no valga la pena, y, por supuesto, algunas buenas lecturas, muchos buenos ratos, buena compañía y algún momento memorable (tampoco muchos, que ando justita de fósforo).
Que las personas a las que quiero no sufran (no demasiado al menos), y las demás, si es posible, tampoco.
Y por idealizar un poco (que me está quedando esto muy realista), que aprendamos de una vez por todas a compartir el planeta con los demás seres vivos que lo habitan (igual que nosotros).
miércoles, 9 de enero de 2013
Cuando nos hacemos "mayores" (mentalmente)
...Que no es lo mismo que haber madurado.
No me considero una persona inmadura. Al menos, no del todo.
Pero, a medida que pasa el tiempo y tenemos más claras nuestras ideas, optamos por una u otra opción, algo que no implica necesariamente descartar la validez de otras opciones, otras formas de pensar o hacer.
Cuando somos pipiolos somos como una esponja: todo nos parece válido, o al menos potencialmente válido; las formas de pensar o comportarse novedosas nos fascinan (de ahí que muchos se pasen de originales en ciertas etapas); todo es valorable, posible, una alternativa a tener en cuenta. Pero llevo un tiempo observando a personas algo mayores que yo, o más maduras, como se quiera ver. Personas con las ideas claras, con una escala de valores perfectamente definida. Supongo que eso les ayudará mucho en su vida: debe ser muy práctico tener todo clarísimo y poder tomar decisiones y emitir juicios en cuestión de segundos. La batidora debe haberse detenido para siempre en sus cabezas. Pero también les debe limitar mucho: todo lo que no se ajuste a sus cánones está mal.
Hay una diferencia, para mí (de momento...) entre madurar y envejecer. Todos hemos oído hablar de "ancianos" muy jóvenes, y de casos inversos. Creo que la diferencia radica en la tolerancia. Tú puedes tener las ideas muy claras, pero no por eso invalidar todo lo que no se ajuste a ellas. Simplemente, tomarlas como otra forma de hacer las cosas, que no se ajusta a tu forma.
Creo que hay dos formas de evolucionar: madurar o envejecer.
Envejecer implica rigidez. Madurar, flexibilidad.
Yo trabajo por conducirme hacia la segunda, pero no sé dónde acabaré...
martes, 8 de enero de 2013
Las culturas fracasadas
Empieza regular el año lector. Este libro, que me interesaba bastante por la temática que creí que incluiría (según título y reseña), me ha terminado pareciendo un bodrio importante.
No habla de culturas concretas más que de pasada, trata temas muy generales pero a grandes rasgos, y algunos fragmentos parecen colecciones de citas con una conclusión que no tiene demasiado que ver, pero que en algún sitio quería encajar el autor.
Dice algunas cosas interesantes,pero con tan poca gracia narrativa que se hace muy pesado.
Después de leer "La conspiración de las lectoras" se me quedó un regusto algo "extraño" en relación a la redacción, pero como estaba escrito "a medias" con María Teresa Rodríguez de Castro pensé que la combinación no había sido buena. Aún así, los temas tratados estaban bastante mejor expuestos, mucho más definidos, mejor encajados.
Sin embargo, después de leer "Las culturas fracasadas" tengo una sensación de vacío de información, de lectura absolutamente anodina.
No habla de culturas concretas más que de pasada, trata temas muy generales pero a grandes rasgos, y algunos fragmentos parecen colecciones de citas con una conclusión que no tiene demasiado que ver, pero que en algún sitio quería encajar el autor.
Dice algunas cosas interesantes,pero con tan poca gracia narrativa que se hace muy pesado.
Después de leer "La conspiración de las lectoras" se me quedó un regusto algo "extraño" en relación a la redacción, pero como estaba escrito "a medias" con María Teresa Rodríguez de Castro pensé que la combinación no había sido buena. Aún así, los temas tratados estaban bastante mejor expuestos, mucho más definidos, mejor encajados.
Sin embargo, después de leer "Las culturas fracasadas" tengo una sensación de vacío de información, de lectura absolutamente anodina.
Me queda en pila otro del autor: "Cartas de amor".
Espero que dé para más.
lunes, 7 de enero de 2013
Madrid, Madrid, Madrid...
¡Ya se ha acabado! Pero mientras ha durado ha sido genial. Agotador, pero genial.
Hemos estado una semanita escasa, y claro: no ha dado tiempo a todo (mi cuerpo tampoco está para excesivos meneos), pero hemos visto a mucha gente querida, hemos ido a sitios que nos encantan y lo hemos pasado muy bien. Nos ha faltado por ver a algunas personas. Y por ver más a otras. Espero que no tarde en presentarse una nueva ocasión, aquí o allí.
El mismo día 30, ni 24 horas después de haber llegado, hicimos una noche teatral de chicas, y luego cena de parejas. Fue un comienzo dificilmente superable.
Ya en nochevieja, aperitivo marisquero en buena compañía y consiguiente "puntito". De ahí ya no hubo quien nos parara (mi hígado aún debe andar escribiendo la carta de reclamación): cenita de nochevieja con más gente de la que inicialmente esperábamos, así que más divertida (cuantos más semos, mejor lo pasemos). Hay un vídeo buenísimo de cuando nos comíamos las uvas, pero como me dio la risa dura como 5 minutos (lo que tardé en tomarme las 12 frutitas...), así que tampoco voy a colgarlo... Eso sí: la foto de Dani con su gorrito "viva el orgullo gay en Nochevieja" no me resisto a ponerla.
Luego, copichuelas por El Pardo city. "En mis tiempos" las noches por allí no me daban para tanto. Pero los 2 años que llevamos yendo en Nochevieja están siendo divertidísimas:
Cuando estás lejos de "tu sitio" estos reencuentros se saborean especialmente, y espero tener oportunidad de seguir saboreando y saboreando muuuuchos años más.
El día 1 de enero no es inhábil por nada... El cuerpo estaba para poco tute... Aún así salimos a cenar algo (teníamos pocos días, y había que disfrutar al máximo)...
Después vinieron días de compras, más reuniones de amigos y familiares, visiteo a zonas "míticas" para nosotros, también fuimos al museo naval (se nos quedó pendiente para otra visita ir a otros museos más artísticos).
Aprovechando que hace ya tiempo inauguré (y ahí lo dejé) la etiqueta de "crítica gastronómica", quiero recomendaros un sitio muy especial en El Pardo: La Choza del Segoviano. Un sitio con buenísima comida, no especialmente caro, muy agradable, y con un trato estupendo. En invierno, con la consumición en barra te ponen de aperitivo un caldito que resucita a un muerto de lo bueno que está. Y en verano, un gazpachito. Pescado no he comido más que salmón allí, y estaba bueno. Pero las carnes son espectaculares. Y de tapas, recomendaría TODAS: sesitos, tortilla con salmorejo, berenjenas con miel, el tradicional gamo de la zona (más rico que en cualquiera de los sitios de por allí), croquetas... No sigo, que me entra hambre.

Las gatas han estado mucho más a gusto que en otras visitas, incluso Cthulhu se enamoriscó de Pizca (fue mutuo), así que eso nos ha permitido mayor tranquilidad.
Les encantaron las hamaquitas de los radiadores, y se turnaban para ocupar la de la habitación donde estábamos.
Para mí los viajes también han sido una paliza, y ahora me costará unos días (espero que no demasiados) recuperarme. El ajetreo de Madrid ha sido tremendo, aunque "en caliente" (digo "caliente" por decir algo...) lo noté menos. Ahora me está llegando la factura física, y va a ser alta... Pero por alta que sea, ha merecido la pena, y repetiría con gusto. Espero que no tardemos en volver, cada vez tengo más mono de la capital y, sobre todo, de la gente a la que quiero que está allí. Pero si, por lo que sea, tardamos en volver... sabéis dónde estamos, y siempre seréis bienvenidos (de uno en uno, por favor, que la casa no es elástica...).
Hemos estado una semanita escasa, y claro: no ha dado tiempo a todo (mi cuerpo tampoco está para excesivos meneos), pero hemos visto a mucha gente querida, hemos ido a sitios que nos encantan y lo hemos pasado muy bien. Nos ha faltado por ver a algunas personas. Y por ver más a otras. Espero que no tarde en presentarse una nueva ocasión, aquí o allí.
El mismo día 30, ni 24 horas después de haber llegado, hicimos una noche teatral de chicas, y luego cena de parejas. Fue un comienzo dificilmente superable.
Ya en nochevieja, aperitivo marisquero en buena compañía y consiguiente "puntito". De ahí ya no hubo quien nos parara (mi hígado aún debe andar escribiendo la carta de reclamación): cenita de nochevieja con más gente de la que inicialmente esperábamos, así que más divertida (cuantos más semos, mejor lo pasemos). Hay un vídeo buenísimo de cuando nos comíamos las uvas, pero como me dio la risa dura como 5 minutos (lo que tardé en tomarme las 12 frutitas...), así que tampoco voy a colgarlo... Eso sí: la foto de Dani con su gorrito "viva el orgullo gay en Nochevieja" no me resisto a ponerla.
Luego, copichuelas por El Pardo city. "En mis tiempos" las noches por allí no me daban para tanto. Pero los 2 años que llevamos yendo en Nochevieja están siendo divertidísimas:
NOCHEVIEJA 2011
NOCHEVIEJA 2012
Cuando estás lejos de "tu sitio" estos reencuentros se saborean especialmente, y espero tener oportunidad de seguir saboreando y saboreando muuuuchos años más.
El día 1 de enero no es inhábil por nada... El cuerpo estaba para poco tute... Aún así salimos a cenar algo (teníamos pocos días, y había que disfrutar al máximo)...
Después vinieron días de compras, más reuniones de amigos y familiares, visiteo a zonas "míticas" para nosotros, también fuimos al museo naval (se nos quedó pendiente para otra visita ir a otros museos más artísticos).
Aprovechando que hace ya tiempo inauguré (y ahí lo dejé) la etiqueta de "crítica gastronómica", quiero recomendaros un sitio muy especial en El Pardo: La Choza del Segoviano. Un sitio con buenísima comida, no especialmente caro, muy agradable, y con un trato estupendo. En invierno, con la consumición en barra te ponen de aperitivo un caldito que resucita a un muerto de lo bueno que está. Y en verano, un gazpachito. Pescado no he comido más que salmón allí, y estaba bueno. Pero las carnes son espectaculares. Y de tapas, recomendaría TODAS: sesitos, tortilla con salmorejo, berenjenas con miel, el tradicional gamo de la zona (más rico que en cualquiera de los sitios de por allí), croquetas... No sigo, que me entra hambre.

Las gatas han estado mucho más a gusto que en otras visitas, incluso Cthulhu se enamoriscó de Pizca (fue mutuo), así que eso nos ha permitido mayor tranquilidad.
Les encantaron las hamaquitas de los radiadores, y se turnaban para ocupar la de la habitación donde estábamos.
Lo que han llevado peor han sido los viajes en el coche, aunque la ida fue peor para ellas que la vuelta.
Para mí los viajes también han sido una paliza, y ahora me costará unos días (espero que no demasiados) recuperarme. El ajetreo de Madrid ha sido tremendo, aunque "en caliente" (digo "caliente" por decir algo...) lo noté menos. Ahora me está llegando la factura física, y va a ser alta... Pero por alta que sea, ha merecido la pena, y repetiría con gusto. Espero que no tardemos en volver, cada vez tengo más mono de la capital y, sobre todo, de la gente a la que quiero que está allí. Pero si, por lo que sea, tardamos en volver... sabéis dónde estamos, y siempre seréis bienvenidos (de uno en uno, por favor, que la casa no es elástica...).
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