martes, 2 de noviembre de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS, DANI



Espero que estés pasando un gran día, y que lo sigas celebrando durante un tiempo y con toda la gente que quieras.

Fue una pena no hacer foto a las niñas en su felicitación.

Me alegra que te haya gustado tu regalo. Que lo disfrutes con moderación.

BESOS.






















P.D.: Ya me puedes invitar a cenar a un sitio chulo...

domingo, 31 de octubre de 2010

Mi cuerpo ha dicho "hasta aquí"

Él me tiene harta, pero debe ser que yo también le tengo hasta las narices. El caso es que, después de una semana dándole caña como hacía tiempo que no le daba, hoy he intentado dar una vuelteciiiita chiquitiiiita de tuerca, y ha dicho "¡tu tía, ya...!". Y se ha rendido. Me joroba, porque bueno, se trataba sólo de socialización, una barbacoa tranquilita y en la que me han cuidado muy bien. Pero no. Lo que más rabia me da es que no dice "basta" cuando estoy a tope con la asociación, ni cuando los médicos me están haciendo perrerías (de ambas cosas esta semana hubiera tenido muestras a placer). En fin, es lo que toca. Así que, después de no haberlo pasado muy bien (y no habérselo dejado pasar bien al prójimo, que es, quizá, lo peor ¡¿qué culpa tienen?!), nos hemos vuelto a casa justo después del café. Y claro, a la cama del tirón.

Al levantarme, he echado un ojo a internet y he encontrado un vídeo que me ha dejado conmovidísima:
Claro, con el diíta que he tenido, levantarme la mar de encogida y ver esto... uff... Ojalá se difunda bien. Pero la gente no quiere escuchar penas ajenas, tenemos suficientes con las nuestras. Y los vídeos de humor van como la pólvora, pero este tipo de difusiones... pues no. Hasta que nos toca en primera persona pasamos bastante (y yo lo he hecho, la primera).

Bueno, ahora poco queda de día, quizá terminemos de ver la peli de anoche, "La tentación vive arriba", que aunque nos estaba divirtiendo mucho, no pudimos terminar de ver: estábamos los dos muy cansados. Cenar algo ligero (la barbacoa ha sido... un hartón de comer) y quizá jugar a algo... A ver qué tal se da.

domingo, 24 de octubre de 2010

Vaya día

Ayer tuve un día bastante completito: con bastante esfuerzo me levanté a las 10:00, después de pasar una noche de las malas-malas, ya que el día anterior me había dado un buen arrechucho al quedarme fría en el taller sobre minusvalía. No me recuperé ni con sopa, ni con vino, ni acostándome... Y la espalda y la cadera tomaron sus represalias durante la noche. Así que con pocas ganas físicas y algunas más morales, como habíamos quedado con Laura en Marbella (y no sabía bien cuándo podríamos volver a quedar si anulábamos), fuimos hacia allá (un poco tarde, eso sí).

Para empezar la jornada, ocurrió un milagro: ninguno de los tres compró nada en la Fnac. Aún no me explico cómo ha podido ocurrir. Después, fuimos a otro antro de perdición, y ahí ya sí que no pudimos resistirnos: Marks&Spencer. Sobre todo de dulces (vale, y yo ropa interior), salimos de allí cargaditos-cargaditos. Dani se compró unas magdalenas con una pinta... poco apetitosa, que ha probado esta mañana y resulta que estaban buenísimas (yo con esa pinta de estar rellenas de moho como si están divinas: no las pruebo y no las pruebo).

Fuimos después a una de mis debilidades: A loja do gato preto. Bueno, allí sólo compramos una cortina para el baño (Cthulhu se estaba comiendo la que teníamos y estaba agujereada), una máscara felina para acompañar las humanoides que tenemos en el salón, y dos tazas con sus platitos para cafés monodosis (porque Dani lleva desde que volvimos de Zaragoza con obsesión por las Nespresso varias, y estaba decidido a comprarse una. Ahora está cambiando de idea... ¡pa matarle!). De ahí ya fuimos a comer, como Dani tenía muuucho hambre, fuimos al Steack House. No comimos mal, y tuvimos una charla-bronca que me dejó descorazonada: ahora tengo la sensación de que no he sabido transmitir a las personas que tengo más cerca qué se siente y qué necesidades hay con una enfermedad dolorosa crónica. Que un extraño no se haga a la idea ni sepa apreciar las necesidades diarias que se tienen es algo, pero si personas con las que hablo prácticamente a diario no lo comprenden y sienten como algo cercano, suyo... uf. Y encima como presidenta de la asociación se supone que debo ser buena transmitiendo y haciendo entender esto. Me quedé bastante decepcionada de mí misma. En fin.

Después de ponernos gochos, Dani fue a llevar las bolsas al coche (y acercarlo) y quedamos en esperarle cerca de Alcampo, pues teníamos que comprar algunas cosas. Pero en nuestro camino se interpuso Camper. Así que, siguiendo los preceptos de mi religión, tuve que entrar y comprarme un par de zapatos.
¡¡¿A QUE SON LA RELECHE?!!

Bueno, después ya SÍ entramos a Alcampo, y casi pasamos el resto de la tarde entre comprar batidora, mp3, comida y que Dani diera a Laura una clase magistral sobre cafeteras monodosis y sus consecuencias en la sociedad contemporánea.

Al salir, aunque a mí las piernas ya llevaban fallándome rato, y después de 2 chutes de drogas duras, fuimos a la tienda que nos había servido de excusa para quedar: estaba en Marbella pueblo (nunca había ido, es muy bonito y agradable, pero no lo pude apreciar bien, así que debería ir otro día con menos dolor). Laura no se compró el vestido a por el que iba, pero sí 3 prendas diferentes, y muy bonitas.

Después ya la llevamos a su coche (en La Cañada de nuevo) y nos despedimos: no podíamos más. Si yo no hubiera estado tan en las últimas, podríamos haber ido a ver la goleada, pero no podía ni con mi alma, así que por la radio una parte, y por internet la otra, así nos fuimos enterando. Y poco más: cenar y a la cama. Dani tuvo que masajear un poco el cuerpo, y eso me ha ayudado a dormir mejor, pero aún así no he pegado ojo durante mucho tiempo seguido. Me duele hasta el alma y tengo el cerebro al 10% de su rendimiento habitual (o sea, bajo mínimos). Pero tengo unos zapatos nuevos rosas. Ja.



martes, 19 de octubre de 2010

Busco consejo

Hay un huevo y medio de libros que me apetece leer. De hecho, mi pila ya supera los 200. Pero dada mi manía de leer 1 de autor español, 1 de autor no español, 1 de autora española, 1 de autora no española: siempre ese esquema, ahora me he quedado sólo con libros de autores. O me atrae más lo que escriben ellos, o no conozco suficiente de literatura escrita por mujeres. Me he repasado, incluso, la sección de fnac.es "Con letra de mujer". Pero no... no hay nada que me llame por mi nombre tanto como para que me merezca la pena comprarlo y añadirlo a mi voluminosa pila, por ahora.

Así que, si alguien conoce un buen libro escrito por mujer, por favor que me lo diga. Eso, o mi pila se convertirá en un reducto machista

sábado, 16 de octubre de 2010

Torpe (Jeffrey Brown)

Después de maravillarme con "Gato saliendo de una bolsa" busqué ansiosa algo más del mismo autor. Y vaya error. Encontré esta "novela gráfica" y la compré. Hoy he terminado de leerla (en mi pila "B") y deseando, porque quería pasar al siguiente urgentemente (quizá también haya influido que el siguiente en mi pila "B" sea "El libro rojo del estilo", que lo he colado vilmente, pero eso no viene al caso). Estaba hasta las narices de ver dibujos de este par en bolingas, y al principio no era mucho, pero desde la mitad del libro la verdad es que dejé de soportar al tío. Y no sólo por los pelos detalladamente pintados. 

En fin, la historia un rollo, además contada desordenada, un intento de imitación del estilo Tarantino, pero lo único que consigue es que no te enteres de nada, pues te despista. 

Y eso que la dedicatoria, "Para todos aquellos que hayan amado y perdido" prometía. Pero ahí ha quedado lo bueno del cómic.

Además, no he podido parar de pensar en la falta de respeto que implica si se refiere a una historia real. En ese caso, yo de la ex lo descuartizaba poco a poco. Y luego haría una BUENA novela gráfica, interesante. No como ésta.

viernes, 15 de octubre de 2010

Apoyo

Cuando se está mal, se necesita apoyo. No es imprescindible, pero viene muy bien para superar la situación. El apoyo lo puede dar familia, amigos, pareja... hasta un vecino. Hasta un par de gatitas. Pero no todo el mundo está dispuesto a darlo. Es un esfuerzo, y no siempre la persona que necesita apoyo es importante para nosotros, no siempre nos merece la pena (aunque nosotros sí seamos importantes para esa persona: no tiene por qué ser recíproco). Y no estamos obligados. Al contrario, cuando estas cosas se hacen por obligación, sin auténtico deseo de hacerlas, terminan haciendo más daño que beneficio. Lo que sí es obligación moral es no rematar la faena: si no vas a ayudar, deja en paz, abandona... pero no des más cera. No está bien.

El caso es que, cuando se tiene un círculo de personas cercanas, se dan por hechas muchas cosas que no tienen por qué ser así, y de hecho muchas veces no lo son. Tú crees que tienes a alguien cercano, y das por hecho que si estás mal esa persona va a estar ahí. Porque te hace sentir bien pensar eso. Luego llega la hora de la verdad, y claro, no en el mejor momento. Estás mal, y encima ves que te equivocabas a este respecto. Toma y toma. Bueno, de estas cosas se aprende a no ser tan gilipollas, tan ilusa, a no engañarte a ti misma... Vamos, a hacer todo lo que te dicen siempre desde fuera, pero que prefieres no creerte para mantener vivos los sueños. Bueno, pues toca o asumir la realidad y tirar, o estar mal día sí y día también a base de desengaños (de mentiras que te has contado tú misma, no te las ha contado nadie), o buscar otros sueños que te ayuden a llevar los días adelante.

jueves, 14 de octubre de 2010

HARTA

Quemadísima.

Llevo una puñetera semana entera dedicada a Adesdema. Entera. Y a tope. Teléfono, reuniones, correo electrónico, cartas... Vamos, que estoy currando más que cuando trabajaba. Y no está siendo un otoño precisamente benigno con la enfermedad. O sea, que dopada y haciendo un gran esfuerzo.

Con trampas, con inconvenientes, con problemas... Malamente se va superando. Cada vez con menos ganas, aunque eso no se traduce en abandono de las actividades ni de la voluntad de hacerlo bien. Mientras haga algo, quiero dar lo mejor de mí. Para hacer las cosas mediocremente me dedico a otro tema.

Pero la mala leche de un niñato no la consiento ya. Así que hasta aquí. Si alguien ocupa mi cargo, fantástico. Si no, pues habrá que cerrar la asociación. Ya está bien de hacer el pringado, el gilipollas, que te tomen el pelo, te toreen y encima ¿para qué? ¿a quién beneficia esto? ¿A dos trabajadores que se creen más papistas que el Papa? Que les den.