jueves, 13 de octubre de 2011

En todas partes hay tesoros


Algunos, ocultos... otros, a la vista y el alcance de todos. Sólo hay que estirar la mano, y cogerlos. 
A estas alturas, quien no haya leído una tira de Calvin & Hobbes, es un bicho raro. Y me avergüenza reconocer que, hasta hace un par de semanas, yo era uno de esos bichos raros. Pero nunca es tarde si la picha es buena.
En la Fnac vi este cómic, más bien saltó a mis manos, es uno de esos casos en los que el libro te elige a ti. Debía estar diciéndome algo así como "venga, que ya es hora: tanto leer tonterías y no has leído esta joya". El mensaje me quedó claro, estoy completamente de acuerdo con él, y en cuanto se me presente la ocasión iré a por más publicaciones de esta extraña pareja.
Me ha gustado la relación de dependencia y pique permanente entre estos dos trastos, con una complicidad que ya quisieran para sí muchas parejas; su visión inocentemente maliciosa de muchos temas, con frases de niño que contienen pensamientos de adulto; la imaginación que le echa Calvin para evadirse de lo que no le gusta (mates, comidas asquerosas...); la visión de la familia como un gobierno...
Tengo que seguir descubriéndoles. Al parecer, "En todas partes hay tesoros" es uno de los 9 volúmenes en que Ediciones B recopiló todas sus tiras. Voy a por más volúmenes. 

Mi pie izquierdo

El viernes, después de pilates, decidimos ver una peli en casa. Y era mi turno de elegir. No es ningún secreto que tengo más arte al elegir películas que mi marido. Después de un tiempo retrasándola, elegí "Mi pie izquierdo", sabiendo bien poco de ella: sólo que iba de una persona con discapacidad.                     Me sentía aventurera. Y fue un acierto. La película es la biografía, efectivamente,                           de un discapacitado: Christy Brown. Nació con triplejia en una familia desacomodada...             Eran mil hermanos más o menos. Christy tenía una grandísima dificultad para expresarse verbalmente, y la única extremidad que manejaba con soltura era su pie izquierdo. Pero lo manejaba mejor de lo que la mayoría de nosotros manejamos las 4 extremidades que "nos funcionan". 
Por lo que he podido ver, la película es de 1989, pero claro, a mí entonces no me interesaba nada más allá de Blancanieves.
Nunca pensé que pudiera sentirme tan cerca de una persona con semejantes dificultades... hay una escena, en la que interviene una tarta de cumpleaños, en la que me sorprendí ayudando a soplar las velas. 
Pero no sólo te aproxima a Christy: te acerca mucho a su madre, su padre y alguno de sus hermanos. La historia es dura para todos ellos, no sólo para Christy.
El caso es que esta película, esta historia más bien, es una lección en toda regla para todos los que estamos "más o menos": HAY QUE QUERER. Si quieres hacer algo, muy probablemente puedas. Y si no puedes por la directa, habrá un camino que, dando un rodeo (probablemente doloroso en algún sentido) te ayude a llegar, o al menos a aproximarte.
Christy Brown tenía una discapacidad de las gordas. Pero QUERÍA una vida normal: dignidad, creatividad, amor...
Le costó más que a muchos, pero lo consiguió. A muchos de nosotros (me incluyo, incluso me declaro avergonzada abanderada de este "movimiento"), al primer obstáculo, a la primera dificultad, se nos caen los anillos y soltamos La Fraseci-tta: "No pueeedooo". Sólo nos falta añadir el "Jopetas". Es lo cómodo. O quizá es que no tenemos el deseo suficiente como para activar al luchador que se supone que se esconde por ahí, en cada uno de nosotros: quizá, si tuviéramos claros nuestros objetivos, y los deseásemos con suficiente fuerza, encontraríamos la manera de conseguirlos. Aún con dolorosos rodeos.
O quizá, por desgracia, muchos de nosotros, tenemos que vernos en una de estas muy muy gordas para sacar esa fuerza. 
Y algunos, ni por esas.

lunes, 10 de octubre de 2011

Tengo que organizar mejor mi tiempo

Y es que no me cunden los días.

Una de las cosas malas de tener a la gente cercana tan lejos, es que no puedo tomar unas cañas con los amigos y ponerme al día en 2 ó 3 horas. No. Tengo que hablar persona por persona, conversaciones largas con cada cual, con algunos varias veces a la semana. Y luego hablar con mi abuela, y luego con mi tía, y luego con mi madre, y... 
Y claro, las conversaciones conmigo no son telegráficas precisamente.  Al menos, con la gente con la que me gusta hablar y en la que estoy interesada. Entonces es muuuuuuuuuucho tiempo invertido. Encantada de invertirlo, pero aún así es mucho.
Cuando lo combino con las actividades que tengo que hacer (fregar, doblar ropa.... cosas así, mecánicas), pues bien.
Pero hay cosas que no admiten simultanearlas con coversaciones: aseo personal, jugar con las gatas, gimnasio, ESTUDIAR...
Y también tengo mis amistades por mail. Que esas si que no admiten combinación.
Así que algo tengo que hacer.

Y he pensado estructurarme el tiempo: hablar por teléfono a partir de las 13:00, que es cuando empiezo a fregar, preparar comida, poner lavadoras... y hacer cosas con las que pueda compatibilizar esas conversaciones. 
Y  los mails, pues en los descansos de estudiar.
Y si no veo todos los días el facebook o el twitter, pues la verdad, para lo que hay que leer...

Es que entre lo que duermo gracias a mis queridas drogasmedicinales, y mi empanada natural 100%, si encima no me estructuro así... ¡¡NO ME DA!! Y así me pasa: que desde este verano, no me han cundido nada los días.

También se admiten sugerencias de gente que administre mejor que yo su tiempo... Las leeré en los descansos de esas actividades que no puedo combinar con conversaciones telefónicas...


domingo, 2 de octubre de 2011

Más Miau


Igual de divertido y realista que su predecesor.

Los que tenemos gatos (al menos la mayoría) nos vemos plenamente identificados, tanto en las viñetas más tiernas como en las que remarcan lo que otros ven como inconvenientes de compartir la vida con varios felinos.

El personaje de la mosca se perfila como secundario importante, con la mala leche como principal característica.

Como en el anterior, te quedas deseando leer más, y más, y más... ¡no hay saciedad!

Eso sí, tengo una sugerencia importante que hacer al autor para próximas entregas: 
MOSQUITERAS EN LAS VENTANAS.


No vengas solo



Es que ya sólo el título acojona. 

Y el cartel, ni te cuento.

Bueno, pues aún así, decidimos comprar entradas para ir ayer, 1 de octubre, a verle al Alameda. Peeeroooo... jejeje.... con in-te-li-gen-cia. Compramos las entradas con vista: nada de centradas, ni en primera fila. No. En un lateral, ahí, camufladitos, no vaya a fijarse en nosotros y la (nos) caguemos. Las cosas hay que hacerlas bien.

No quiero destripar mucho del espectáculo. Así que a ver cómo lo hago.

Habla sobre el miedo. Eso queda claro. En el primer "número", sube a un ingenuo espectador, al que hace algo que a mí no me gustaría nada-nada que me hicieran. Pero nada, vamos.

Después, reta a otro a hacerle daño. Pero mucho, mucho daño.

Para otro número, empieza a mostrar fotos de asesinos en serie, se pregunta qué lleva a alguien a matar, y a sentir placer con ello. Y pregunta al público si serían capaces de matar. Y a quienes pregunta, les hace ponerse en pie, y quedarse así. Bueno, pues me preguntó a mí, "la chica de gafas". Qué encanto. Al menos no dijo "la señora de gafas". Me pregunta si yo creía que, al ver que alguien iba a hacer daño a mi familia, padres, hermanos... sería capaz de matar. No me dio la opción de sacar los pompones y jalear. Así que dije que suponía que no.
Vale. Cuando nos tiene a 4 "asesinos en potencia" en pie, nos dice que subamos al escenario. Ja. Jajajaja. Jajajaja. Ja. 
He busqueteado por la web, y el escenario está así decorado:


Vamos: el sueño de mi vida. Lalechequémiedo.
Cuando los otros 3 ya estaban arriba y casi habían envejecido, yo aún iba por la mitad del trayecto. En parte por mi gracia al caminar con bastón (ya le dije: vaya ojo), y en parte porque con el canguelo me temblaban las piernas cosa mala. Me moría de vergüenza, porque además, para subir, hay unos escalones pero muy precarios: muy altos, sin barandillas, como cajas superpuestas, muy estrechito. Vamos. Empezamos haciendo el ridículo. Menos mal que con el miedo que llevaba eso era lo de menos.
Bueno. Pues lo primero que nos dice es que uno de nosotros morirá esa noche. A manos de otro de los 4. Después de lo que había visto en el primer número, empecé a rezar... quenometoqueservíctima, quenometoqueservíctima... Pues me tocó. Es natural. La que no puede salir corriendo. El tío lo hizo bien, adivinó cuál era el rol de cada cual, pero al final no nos hizo matar entre nosotros ni nada, menos mal. Yo ya me lo esperaba todo. Los nervios y el miedo que tenía se aplacaron mucho al pensar que en ese mismo escenario había actuado (e iba a actuar en menos de un mes) Verónica Forqué. Pero me dejó al final a mí sola encima del escenario. Y volvió el canguelo. Y mis rodillas, entre la tensión y el rato que llevaba de pie, cantando por bulerías. Me dejó al final para explicarme por qué me había tocado ser la víctima. Tampoco quiero destripar todo el número, así que no digo mucho más. Cuando ya bajaba (me ayudaron a bajar él y 2 chavales de las primeras filas), me dijo que estaba muy bien acompañada, y que no hablaba de quien hubiera venido conmigo al teatro solamente. Ahí queda eso. Digo yo que será un guión, porque a ver quién me va a "acompañar" a mí, si no se me ha muerto aún afortunadamente nadie a quien estuviera unida. Pero ya me ha dejado con el runrún.
Casi al final del espectáculo, explica por qué el título es "No vengas solo". Y ahí lo entendí, porque si llevas una compañía como mi marío, que no saltó en mi defensa cuando quisieron subirme al escenario ni se ofreció a ir en mi lugar ni nada de nada... vas de culo.

Bueno, el caso es que a partir de ahí el espectáculo da un giro a lo sobrenatural y temas más personales de los espectadores. Cosas que es más fácil pensar "está trucado, estos están conchabados". Pero también te quedas con la cosa de... ¿y si no fuera así? La verdad es que cualquier cosa que diga aquí destripa mucho esta parte, que además, si es cierta, supongo que depende mucho de los espectadores que sean seleccionados ese día para formar parte del espectáculo.
Sólo diré que el número que me tocó era de los que menos te afectan si no sabes a lo que vas. Menos mal.

Y como siempre, terminó con sus palabras:
Recuerden: todo lo que han visto ha sido producto de su imaginación... 
no le den más vueltas, no tiene sentido.

(Pero, si es verdad lo que allí pasa, más de uno no durmió esa noche).

211 cosas que una chica lista debe saber

Un libro divertido a veces, que intenta ser divertido otras, pero loco  casi todas.

Aconseja acerca de cocina, asuntos domésticos, hacer de anfitriona (aquí lo siento, pero Carlos García-Calvo es el one and el only), estética, deportes, travesuras y otros varios. En algunos de estos consejos es interesante y dice cosas curiosas y que viene bien saber, pero otros, la verdad... Bueno, la parte positiva de tal variedad de temas tratados es que a cada cual le ayudará en un área. A mí, que me den consejos acerca de cómo bajarme de un telesilla, o cómo rechazar una propuesta de matrimonio, puesssss.... ¿cómo lo diría?... 
Pssss... No. 
Pero por ejemplo, aprender a hacer trompos con el coche, hacer una trenza de espiga (sí, no sabía, ¿qué?) o bajarme del coche sin enseñar la ropa interior... Está curioso.

Además, como está escrito con tono muy desenfadado, y pertenecía a la pila "B", por lo tanto no era una lectura de mucho rato, pues... Bien. Está curioso.

Su "contrario":




Al parecer es de su hermano.









... No sé, a mí es que lo de "chico listo"... me suena a ci-fi...


viernes, 23 de septiembre de 2011

Taradas

Debo reconocer que nunca hubiera sentido atracción suficiente por este libro como para comprarlo por iniciativa propia. Pero me tocó (allá por noviembre del año pasado, ya se sabe que mi pila va leeeentaaa) en un concurso organizado por el blog Ya está el listo que todo lo sabe, y me lo he leído, claro. Y me ha gustado. Mucho.

Lo único que me ha chirriado un poco ha sido el final (que no destriparé): me ha parecido forzado y provocado desde el principio a la vez, no sé... Pero el final son sólo las últimas páginas.

El resto del libro me ha hecho disfrutar, quizá porque me he sentido involucrada en todo momento: habla de libros, de músicos que han "pasado por mi vida", de sitios que me traen recuerdos... Por otra parte, tiene párrafos memorables, parte poética, parte brutal...

La historia es muy realista, actual. Salvando las distancias (a favor de Viviana Fernández, claro) me ha recordado algo a Lucía Etxebarría, pero con historias menos histriónicas y redacción claramente superior.

Es una lectura ágil, intrigante, que invita a profundizar en la superficialidad de algunas personas, de algunas actitudes... y a revisar alguno de nuestros comportamientos o juicios a priori.

Vamos, que ahora, después de leerlo, me alegra muchísimo que me haya tocado en el concurso, porque hubiera sido una pena no comprármelo y perdérmelo.