lunes, 16 de noviembre de 2015

Una duda teológica

El sábado, tras los atentados en París, me costó conciliar el sueño, como a mucha gente.
De madrugada me surgió una duda, que aún no he sabido responderme. Si alguien lo tiene claro, o sabe más o menos cuál cree que sería su reacción, me gustaría que dejara un comentario con su opinión, a ver si me ayuda (o a otro lector):

Seas ateo, agnóstico o creyente de cualquier religión ¿Cuál sería tu reacción si tuvieras evidencias irrefutables de la existencia de Dios, un Dios que exige que mates en Su Nombre, bajo la amenaza de que, si no lo haces, te esperan (a ti y todos a los que quieres o has querido en algún momento) una eternidad de padecimientos espantosos?  En cambio, si Le obedeces, conocerás (tú y tus seres  queridos) La Felicidad, la de verdad...?

Quienes hemos sido educados en un entorno católico estamos hechos a un Dios todo bondad, amor... (aunque leyendo el Antiguo Testamento se le ve de otra manera pero la versión que "nos venden" está muy edulcorada, en comparación con lo que allí se cuenta). Sería un shock importante, pero ¿por qué no?

Quiero dejar claro que esta duda surgió después de una sobrecarga de información y de posteriores vueltas a la cabeza, no es mi intención relacionar la religión con lo que ocurrió.

martes, 29 de septiembre de 2015

Sobre-protectoras, asociaciones anima-listas y similares

O cuando la protectora se convierte en un negocio.

Todos los que nos consideramos animalistas, o tenemos uno cerca, estamos al tanto de la crueldad humana en muchos sentidos, pero que se ceba especialmente con el resto de especies animales: abandonos, palizas, "actos culturales" basados en la tortura...
Pero no me parece mucho más ligera la crueldad cuando, en nombre de la ayuda y protección a estas especies, alguien decide (demostrando lo mucho que le importan en el fondo) sacar tajada, porque se carga las ganas de ayudar. Políticos, gestores de protectoras o particulares que, conscientes de las ganas de ayudar de muchas personas y la incapacidad de los animales para decir la verdad, inventan un cuento, una lucha... Y piden ayuda (económica, generalmente) para llevala a cabo: subvenciones, crowdfunding, donativos puntuales, ferias...
Esto no ocurre sólo en la defensa de los animales, pero es el tema que, últimamente, me tiene quemada, por mi sensibilidad hacia él.


Hace ya unos 8 años llegó mi primer desencanto relacionado con estas asociaciones (no todas, evidentemente. Pero tampoco voy a dar nombres): decidimos adoptar 1 (ó 2 ) gatas y, después de casi ser engañados por un veterinario que nos dijo que "salvaba a las camadas que llevaban para que sacrificara" (algo ilegal, si no me equivoco, si hubiera accedido), y nos ofreció adoptar a alguno de estos cachorros; cuando accedimos, quiso cobrarnos 250€ por cada uno... Lo siguiente fue consultar varios "catálogos" de gatos en adopción de diferentes asociaciones: nos decidimos y contactamos con la asociación elegida. Tuvimos mala suerte: justo Remi y Mantequilla, las gatas en las que nos habíamos fijado (sin más relación entre ellas que pertenecer a la misma asociación) acababan de ser adoptadas. PERO podíamos ayudarles haciendo un donativo a la cuenta XXXXXXX... (no fue un PERO había otras en adopción, no. Fue un PERO podéis darnos dinero). Vale, entre tantas como hay, alguna puede salir rana... Seguimos buscando. Pero debíamos tener la negra, porque obtuvimos en varias asociaciones (todas con las que contactamos, que no fueron pocas) LA MISMA RESPUESTA (o su variación "no podemos dárosla en adopción porque vivís en otra provincia y no podemos hacer el seguimiento", ante la que ofrecimos llevar a las revisiones que estimaran oportunas a la provincia que nos dijeran, pero tampoco les pareció conveniente. Sí les pareció conveniente el PERO podéis donar dinero). Dejamos de buscar. Y recogimos a una gata callejera, preñada, que oportunamente se cruzó en nuestro camino.
Es genial poner todo el celo en la difícil tarea de encontrar una buena familia para cada animal necesitado y, una vez encontrada, estar pendiente de que todo va bien, pero a base de poner trabas se consigue el efecto contrario. Varios amigos han desistido de adoptar a través de esas asociaciones después de recibir un "formulario previo" en el que se les pide hasta movimientos bancarios y saldo actual, ingresos... Que digo yo que habrá otra forma menos agresiva de confirmar que un posible adoptante puede hacerse cargo económicamente del perro o gato... O la idoneidad (por muy diversos motivos) del aspirante a adoptante.



Sé que me van a caer por todas partes por esta entrada, pero creo que no soy sospechosa de estar escribiendo con la intención de perjudicar a las asociaciones animalistas. De hecho, intento apoyar a aquellas en las que confío, o de cuya buena labor y honradez tengo constancia. Por desgracia, cada vez son menos y cada vez optamos más por la ayuda menos útil: la directa (en lugar de donar nunca se sabe con qué fin concreto y justificado, invertimos ese dinero/esfuerzo en ayudar de forma directa a casos que nos vamos encontrando -nunca faltan, por desgracia-). No dudo que las hay, de hecho en algunas sí confío. Pero mi decepción y cabreo aumentan según se van cayendo nombres de la lista. No hace mucho, llegué a este artículo que dice algo parecido -aunque exculpando a las asociaciones legalmente constituidas... pero legal era también Parque Animal, "el Auschwitz animal", y lo es Paraíso, con sus cuantiosas subvenciones, y no les donaría ni un céntimo: las legales también fallan, y algunas de las irregulares, como los particulares que ayudamos como podemos a las colonias cercanas, por ejemplo, hacen más que algunas que tienen su CIF y sus cositas-.

No quiero desencantar a nadie que tenga intención de ayudar (al contrario: ojalá haya un alud de ayuda y llegue al destino para el que se pide), pero necesitaba desahogarme, especialmente después del último caso que se ha cruzado en nuestro camino. En los últimos tiempos "nos hemos complicado" (así lo dice mucha gente de nuestro entorno) con algunos animales (gatos, mayoritariamente) que necesitaban ayuda urgente. Con muchos, más que cruzarnos, nos hemos dado de bruces.

Es algo relativamente habitual: encuentras un gato herido o enfermo, o evidentemente casero, perdido. Lo recoges (en nuestro caso, no tenemos dónde meterlo sin poner en riesgo la salud de nuestras gatas, lo que suele complicarnos mucho la vida) y empiezas a buscar ayuda. Y te ves más solo que la una.

Todas las asociaciones con las que has colaborado (ya sea simplemente difundiendo casos -y hastiando a tus amigos-, o con tu tiempo para colaborar en alguna actividad, comprando algo en alguna subasta benéfica o donando directamente) te dicen que no pueden hacerse cargo (si bien es cierto que, con la crisis, la mayoría tiene sus instalaciones saturadas, pero no hacen siquiera el intento de pedir una casa de acogida). Eso, cuando te cogen el teléfono o contestan tus correos.

En los últimos tiempos nos hemos visto hasta 3 veces en un aprieto importante.
Y a la tercera la ido la vencida: Con el caso de Lucy / Luna (una gata doméstica encontrada en nuestro bloque, cuyo dueño no aparecía, que afortunadamente ha tenido final feliz) he cruzado un límite.
Pocos días no me acuesto con el corazón encogido por algún caso difundido a través de las redes sociales (con sus fotos explícitas, que quizá sensibilicen al indiferente pero a los ya sensibles nos encogen las entrañas), aunque raro es el caso difundido que no me deja un poco (o mucho) tocada.

Comparto algunos de esos casos (los más urgentes, o los accesibles por zona u otros motivos para alguno de mis contactos, por lo que la mayoría deben tenerme silenciada, por cansina... ¡normal!), pero todos se quedan en mi cabeza, entristeciéndome.
A todas estas asociaciones he pedido ayuda, aunque fuera de difusión, para encontrar casa de acogida temporal o, si había mucha suerte, al dueño o una adopción. Ninguna lo ha hecho. De hecho, de algunas aún estoy esperando respuesta, aunque sea con una escusa.
No quiero decir con esto que "me lo deben" de alguna forma, que por haber colaborado en alguna ocasión ahora tengan obligación de ayudarme. Pero sí esperaba algo de la misma buena voluntad que yo he puesto cuando han pedido ayuda.
Muchas ONG o asociaciones que anuncian su intención de ayudar a tal o cual sector desdichado (animales callejeros o maltratados, refugiados, mujeres o niño maltratados...) son, en el fondo, una fuente de ingresos para sus creadores que, vía subvenciones o apelando a la sensibilidad de cada cual (será que no hay ámbitos en los que implicarse, y a cada uno "nos toca" uno diferente, cuando no varios), recogen básicamente dinero en efectivo (también valen otros donativos en algunos casos, incluso algunas aceptan voluntariado) que nunca llega, o si lo hace, es muy mermado, a la finalidad anunciada. Es una forma más de crueldad: a base de desengaños terminaremos por no donar, no ayudar... O, como ya hacemos nosotros, hacerlo con los casos más cercanos únicamente. Que tampoco está mal: si todos ayudásemos en nuestro círculo próximo, no harían falta asociaciones prácticamente.
Afortunadamente sí hay, aún, algunas asociaciones, dedicadas a diversos ámbitos, que pelean por el objetivo que proclaman y dedican lo donado y parte de lo propio a ese fin. Pero es muy triste tener que separar grano de paja y no saber de quién puedes fiarte (que ocurra con las personas con las que nos cruzamos, bueno; pero debería estar garantizado de algún modo que las ONG sean transparentes).


domingo, 5 de julio de 2015

Brujeando


Compré, por probar, sin hojear ni nada (cosa que me gusta hacer, sobre todo con los cómics de autores que aún no he catado) esta colección por su apariencia simpática. Y no me equivoqué. De hecho, espero que haya nuevas entregas pronto.

Es una trilogía dentro de una línea narrativa constante. Quizá he disfrutado como una niña con su lectura porque, evidentemente, está orientada a un público juvenil, preferentemente femenino.

Dentro de la historia aprovecha a meter un poco de cizaña contra la televisión, la segregación social y los prejuicios... Pero sin ser plasta en ello, sólo lo deja caer.

Por un lado está la población de las brujas, con el aspecto físico tradicional, pícaras pero buenas, con sus piques internos y externos; por el otro, el pueblo de las hadas, mucho más monas, estilizadas, hablando en verso, pero con algo más de malicia también.

Un bebé de hada un poco díscolo une a las dos poblaciones al escaparse... Y hasta aquí puedo leer.

Ahora con el veranito es un buen regalo (o autorregalo), la lectura es ligera, divertida pero también interesante.

viernes, 3 de julio de 2015

LibroVicios

Muchas veces, a quienes nos gusta leer y no solemos tirar de bibliotecas (por afán coleccionista o romanticismo), no nos llega el presupuesto para comprar libros nuevos, o el que buscamos no está disponible en los sitios más habituales. Entran aquí los libros de segunda mano.
Hay varias opciones, como la compra directa en ferias o tiendas especializadas (donde tenemos la posibilidad de "catar" el libro antes de adquirirlo, ver en qué estado está, si se le caen las hojas, huele demasiado a viejo, está pintarrajeado...), o la compra on line. Esta segunda opción, en mi caso, no me había dado, hasta hace unos meses, buen resultado por lo general: libros que llegaban en muy mal estado, sucios (de tocar la cubierta y que se quedaran los dedos manchados), o les faltaban hojas, o...
Pero entonces tuve buena suerte y descubrí LibroVicios. No sólo tienen un catálogo muy amplio, sino que, si no encuentras entre los que tienen disponibles el libro que buscas, puedes pedirles que vayan a cazarlo por ti. Y, cuando te lo envían, viene limpio, cuidado, restaurado si es necesario. En cualquier caso, si el "fallo" no se puede solucionar, te avisan: si lleva alguna hoja pintada, si la cubierta tiene algún desgarrón... No te engañan, vamos. Esto no implica encarecimiento del producto: sus precios son muy competitivos.
Se nota que lleva la tienda gente a la que le gustan los libros: los miman, saben qué títulos son los más buscados y ponen empeño en tenerlos disponibles...
En su amplio catálogo hay libros de segunda mano y descatalogados (en castellano y catalán) y cómics.

Por eso, y porque mucha gente accede a este blog buscando opinión sobre alguna de mis lecturas, voy a añadir un banner en el lateral, para compartir el descubrimiento. No me vayáis a "robar" los libros raros que tengo fichados (pocos, mis lecturas son bastante comunes, pero nunca se sabe)...

lunes, 25 de mayo de 2015

Podría hacer pis aquí

La editorial Lata de Sal ha ampliado recientemente su estupendo catálogo con la edición de este divertido poemario.

Son 60 poemas, divididos en 4 bloques temáticos (Familia, Trabajo, Juego y Existencia) escritos por gatos y traducidos al humano por Francesco Maciuliano, acompañados por tiernas o simpáticas fotografías de gatos que a todos los que tenemos la suerte de convivir con algún felino, o a los que no tienen tanta suerte pero también les gustan, nos sacan, inevitablemente, más de una sonrisa.
De todos ellos, destacaría el titulado "Kubla Kat".

Le pongo, sin embargo, un "pero": el poema que da título e inicia el poemario, aunque es muy simpático, incide en la falsa creencia de que, cuando un gato hace pis fuera de su arenero, lo hace por diversión o venganza... Y no es así: generalmente, es señal de algún problema médico. Cuidado con esto.

Por lo demás, absolutamente recomendable.

martes, 13 de enero de 2015

El pequeño placer de cerrar puertas

Los finales no siempre son amargos o tristes. O, aunque lo sean, pueden suponer, también, un poco contradictoriamente, un alivio o, simplemente, una mejora en nuestra vida.

Hay varios tipos de cierre...

Está el involuntario, que es el que peor se lleva. Cuando la situación o persona que hay al otro lado es quien cierra la puerta, en ocasiones acompañándose de un empujón. Eso duele, generalmente.

También está el sonoro portazo. Puede ir acompañado de una significativa y placentera tirada de llave al río. Alivia temporalmente, te quedas muy a gusto, pero a la larga puedes terminar por arrepentirte de ese final.

Por otra parte, mi favorito, el método que más empleo particularmente, es "la muerte lenta". Alejarse de puntillas mientras la inercia, o la corriente, o lo que sea, termina de cerrar suavemente la puerta. Sin escándalos.

Otra forma es la despedida cordial, si no decidida por ambas partes, sí cuenta con un factor que, a medio y largo plazo, las favorece. Un "Chao, que te vaya bonito" hace que no deje un recuerdo demasiado irascible en ninguna de las partes.

En fin, existen tantos finales como relaciones (amistosas, amorosas, laborales o de cualquier tipo).

En estos principios de año muchos nos hemos hecho propósitos que implican ese cierre. Yo me estoy poniendo manos a la obra, y el alivio que me está haciendo sentir me hace arrepentirme de no haberlo hecho antes. Pero también es verdad que, si no hubiera esperado tanto, no hubiera llegado a ciertos puntos de saturación y ese cierre no hubiera sido tan placentero.

Cuando es voluntario y meditado ¡qué bien sienta un au revoir!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Delicioso Martirio en el Echegaray


Con sus gafas de sol y su peineta, y un precioso vestido-túnica sencillo, y por supuesto, con su voz, llenó el escenario del Echegaray.
"Sólo" acompañada por Raúl Rodríguez a la guitarra y una mesa camilla con una botellita de agua y una esponjita para el sudor.
Y se nos comió el alma.
En algo menos de 2 horas que supieron a poco (por mí hubiera estado 12 horas escuchándola), nos hizo reír, estremecer, llorar de emoción y llorar de risa.
Una montaña rusa emocional musicada.

Era la primera vez que veía a Martirio en directo, a pesar de que llevo muchos años admirándola. Espero que no sea la última, porque ha sido uno de los mejores conciertos de mi vida.

La excusa para dar el concierto era "presentación" de su último disco, "De un mundo raro. Cantes por Chavela", que salió el año pasado. Lo compré el mismo día que salió a la venta, y en cuanto llegó a casa, lo puse. Y me hizo estremecer.
Si con esa primera escucha ya me emocioné, ayer, en el teatro, sentí durante el repertorio del disco lo mismo que esa primera vez pero multiplicado por mil.
Pero aparte de cantar por Chavela cantó por Sabina, por Concha Piquer, por Martirio (desde luego) y hasta la Bien pagá en inglés. Y entre canción y canción nos habló, nos contó, nos hizo reír con sus divertidas ocurrencias y explicaciones.

Martirio suda arte.
Cualquiera, por buena voz y años de conservatorio que tenga, se pondría en ridículo si se atreviera con ese repertorio. Pero ella no. Ella hace que te metas en la canción, en la melodía, en la historia. Juega con tus emociones como un reo. Cada uno de sus conciertos es comparable a una exposición en un museo, pero para los oídos. Alimenta el alma.
Y es que no vale con saber cantar, con tener bonita voz. Tienes que tener ESE arte.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Conocer al autor / Sangre de mi sangre

Me ha ocurrido en varias ocasiones: tras leer algún libro autobiográfico o de opinión de algún autor de ficción que me encantaba, le he terminado cogiendo tirria. Y la lectura de sus novelas no me ha vuelto a resultar tan placentera.
Es como si ese acercamiento a su intimidad rompiera una frontera y permitiera pasar justamente lo que menos me gusta del escritor.

Las veces que he buscado este tipo de lectura ha sido intentando escarbar en ese mundo interior del que salió una (o mil) historia que me fascinó o incluso, por qué no, intentando establecer alguna similitud con el mío, para no perder la esperanza de parir, alguna vez, una historia tan maravillosa como la que me haya encandilado.

Por supuesto, con autores más modestos a los que he conocido en persona, ha ocurrido lo mismo: al leer sus libros oía su voz narrando, le veía frente a mí. Y por bien que me caiga a nivel personal, no puedo disfrutar de sus novelas como lo haría si la hubiera escrito un desconocido.

Sé que hay gente a la que le ocurre al contrario: precisamente por conocer al autor en persona, o tener algún dato "especial" de su vida, disfrutan muchísimo más de sus libros. Llegando incluso a magnificar el escrito, una especie de fenómeno fan.
Hay también casos extravagantes de quien colecciona "amigos escritores", como si este hecho diera caché a su persona, pero eso es otro asunto (que no deja de hacerme cierta gracia).

Una cosa es conocer pequeñas pinceladas biográficas (época en que vivió, edad a la que escribió la obra, situación política o incluso familiar en ese momento...), es información que puede resultar valiosa antes y durante la lectura, para interpretarla con mayor exactitud. Después tiene poco sentido, salvo para hacer un análisis profundo; pero otro asunto es ya meternos en su vida, sus opiniones, sus gustos personales respecto a asuntos que nada tienen que ver con la historia que nos cuenta (dentro de que todo está relacionado... Si al autor le gusta el helado de chocolate probablemente en algún momento de la historia un personaje mencionará uno...).

Todo esto viene a cuento de mi última lectura: "Sangre de mi sangre".
Mientras lo leía, he sentido a veces rabia por las ideas sobre educación que expresa, pero especialmente por ciertas circunstancias vitales que no cuadran con la ideología que la autora defiende en algunos artículos de opinión que he leído puntualmente.

En este libro no cuenta una de esas maravillosas historias a las que nos tiene acostumbrados. Es autobiográfica: habla de su experiencia como madre de ¡5! criaturas, de cómo se ha sentido en algunos momentos de la crianza, de anécdotas (¿cómo no va a haber anécdotas de todos los colores con 5 churrumbeles en casa?), de momentos importantes en la educación de sus hijos...
Su narrativa no deja de ser estupenda, pero lo que cuenta no sólo no me ha interesado especialmente, sino que, como digo, en algunos casos, directamente no me ha gustado.
Si tenemos en cuenta que me ha pillado en una época de bajón lector (entre otros)... Tenemos el chasco que me he llevado.

Como decía antes, es muy probable que a otros lectores les encante este libro, lectores que disfrutan indagando en la vida de sus autores favoritos, a los que les supone un aporte positivo. Que incluso, después de su lectura, disfruten mucho más con posteriores lecturas de ficción de Rosa Regás, gracias a haber establecido cierta complicidad a través de este libro (creo que se publican, en muchos casos, con esta finalidad).
Pero en mi caso, entre la temática (no es secreto que tengo instinto maternal en negativo, y que mi relación con los niños intento que sea nula) y que no es ficción, incluso es demasiado personal... No.

lunes, 10 de noviembre de 2014

MiMascota Málaga 2014

Hace ya unas semanas, el domingo 19 de Octubre, estuvimos en la feria MiMascota de Málaga. No era la primera vez que íbamos, pero sí ha sido, con diferencia, la más decepcionante. Hasta el punto de que no creo que volvamos, a no ser que sepamos a ciencia cierta que ha cambiado MUCHO.

Para empezar, la organización no sabía absolutamente nada de "mascotas" (que mira que odio el término, pero eso ya es manía muy personal).

En lo tocante a los animales allí "expuestos" (primer error: quienes queremos a los animales no soportamos verles como mercancía. Cierto es que mucha gente fue a ver "lo bonito que es este ejemplar de tal raza", "lo gracioso que queda un Collie con el pelo verde y rizado", "trajecitos y zapatitos para perros y gatos" o exhibiciones de habilidades cuasihumanas en animales no humanos). Se notaba a la legua que esos animales estaban sufriendo. En jaulas reducidas y con una higiene más que deficiente, solos, rodeados de gente que se acercaba e intentaba tocarles y con un ruido ambiental más propio de una discoteca que de un palacio de congresos. Se me ha quedado clavado en el corazón el caso de un gatito, bien joven, que maullaba desesperado dentro de un transportín porque se habían llevado a su hermano y estaba asustadísimo. En este caso, fue en la exposición de Royal Canin. Negativo gordo para ellos. Pero la mayoría estaban así. Muy deprimente.

Otro aspecto que me desagradó enormemente: la venta ilegal de cachorros. No sé si la organización estaba al tanto de ello (supongo que inicialmente no), pero no era algo difícil de controlar, si se hubiera querido.
Por ejemplo, mientras miraba un stand, se me acercó una mujer y me puso en el regazo (yo iba en mi silla) un tembloroso cachorrito de perro. De alguna raza, probablemente, pero no suelo mirar esas cosas, salvo que sea muy evidente. Me lo ofreció, y le pregunté si lo daba en adopción. Por supuesto, la respuesta fue que no, que lo vendía, como a sus hermanos.

En lo tocante a los stands, la feria me resultó desangelada en comparación a otras veces que hemos ido. Me encantaría tener una relación de las marcas que han decidido no estar en esta ocasión, especificando sus motivos: si han sido meramente económicos (no sé el precio de poner un stand allí, pero supongo que en muchos casos no resultará ya no rentable, sino viable) o más éticos: si, al ver el trato que allí se da a las "mascotas", han renunciado a participar. Me gustaría tener esa relación para, precisamente, confiar en esas marcas ausentes en la feria por el segundo motivo.
No quiero con esto decir que todos los que estuvieron allí aprueben el enfoque y el trato a los animales.

Un claro ejemplo de una firma respetuosa y amorosa con los animales es el stand de MiMiga (para muestra, un botón: lo que su responsable está haciendo con Leo). MiMiga crea joyas muy ponibles (y preciosas) de todo tipo: colgantes de plata con formas felinas, camisetas bordadas personalizadas en función del número de gatos que quiera representar cada cual, el color... y la novedad: pulseras, colgantes o pendientes con bolitas hechas a partir de pelo (no arrancado ¡desde luego!, sino del que se les cae con el cepillado, por ejemplo) de nuestras mascotas (gatos, perros, conejos...). Puede sonar excéntrico, pero el resultado no es sólo bonito y simpático: resulta emotivo. Por ejemplo, para cuando, por desgracia, cruzan el arco iris.
Pero también para llevarles siempre cerquita.
No hace mucho Dani me regaló una de estas pulseras. Como pensábamos que este otoño (parece que el asunto se retrasa) me ingresarían durante más días de los que nos gustaría, él sabía que durante ese tiempo lo peor para mí sería, no ya los asuntos médicos, sino lo muchísimo que nos echaríamos de menos mutuamente las gatas y yo. De ellas se encargaría él, pero para mí pensó una manera de que pudiera tenerlas cerca durante esos días y, de sus sesiones de peinado, guardó pelo de cada una y se lo hizo llegar a MiMiga.

El resultado, esta preciosa pulsera, que no he podido evitar estrenar antes del ingreso.

Tienen muchísimas más cositas. La que más llamó mi atención (me la pido, por cierto) fue una bolita de cristal que contiene las bolitas de pelo.


Volviendo a los puntos negativos de la feria, la actitud de muchos de los visitantes humanos (permitían el acceso de "mascotas"). TODOS los "propietarios" (otro término que no) de perros, y la mayoría de los no-propietarios, conocen su obligación de llevar bolsitas para recoger las caquitas de sus perros, al menos fuera de su casa. En su casa, que hagan lo que les plazca. Bueno, pues había que ir esquivando. Había tramos en los que parecía que se estaba jugando a la rayuela.

El ruido que he mencionado antes, desde luego, también afectaba a los animales "visitantes": la mayoría estaban desconcertados, entre el jaleo y el exceso de estímulos, a los que muchos temían.

Aquí vuelve a entrar la organización: vamos a ver, ya nos ha quedado claro que los que consideran "mercancía" (los expuestos) les importaron un pimiento. Pero los visitantes, vía los humanos que les acompañaban, son potenciales clientes (lo que realmente les importa). No hay que ser experto para saber que la sensibilidad auditiva de los animales caninos es mucho más alta que la de los animales humanos. ¿Qué establecimiento que quisiera agradar a sus clientes no tendría en cuenta algo así?

Volviendo a los propietarios, y esto ya es opinión muy personal, algunos llevaron a sus perros para una sesión de peluquería (pero no para un corte o un lavado que les pudiera beneficiar, sino para que les pusieran rulos, tintes extravagantes o crueldades semejantes... ¡¡ponéoslos vosotros en el mismísimo, dejad al perro!!) o concursos de belleza...

También aquí había excepciones, desde luego.
La casualidad quiso que nos encontráramos con dos personas a las que me gustaría poner como ejemplo de adopción responsable.
Hace bastantes meses, entre varios, les intentamos convencer para que adoptaran un gato (o 2, o 3...). No hubo tutía.
Pero no se han quedado solitos, y hace un par de meses dieron El Gran Paso: adoptaron a Fantasma, un galgo al que, hasta ese momento, la vida no había tratado bien.
Por este motivo, los inconvenientes de su incorporación a la familia no se han limitado a los habituales (adaptación mutua, cambio de vida, obligaciones...). Su salud y, ante todo, sus miedos (pánicos, por lo que pude ver en MiMascota... con el rabito entre las piernas, las orejitas hacia atrás, pegadito a lo que pudiera parecer una pared...) están suponiendo un arduo trabajo para los humanos que, aún con todo esto, han tenido la fortuna de incorporarle a su vida. De todo esto dan cuenta en el diario que publican con sus avances, sus retrocesos y que ya tiene un montón de seguidores que, día tras día, nos alegramos con sus progresos y nos "añusgamos" con sus recaídas.

En resumen: gracias a MiMiga y a ellos, la feria tuvo también su punto positivo.

lunes, 20 de octubre de 2014

Chucho Valdés y amigos ----- Homenaje a Bebo Valdés


Aunque ya han pasado casi 3 días, aún estoy flotando. Como siempre que voy a un concierto de este Maestro.
Cada uno de los que he tenido la suerte de presenciar es especial y diferente. Pero todos me dejan vibrando por dentro durante días.

En este caso, se trataba un concierto especial para Chucho Valdés, porque, aparte de ser benéfico (a beneficio de Cudeca -con quienes suele colaborar- y Una luz para Ezequiel), se trataba de un concierto homenaje a su padre, el grandísimo Bebo Valdés.
Por tanto, aunque siempre toca con el alma (y se nota... Lo transmite), aquí también puso el corazón.
Y todo eso, junto con la maravillosa música (aunque me parece muy limitado llamar "música" a lo que crea Chucho Valdés cuando toca el piano, porque supera ese término con creces, es más bien magia), flota en el ambiente, y hace que no sólo  disfrutes las dos horas del concierto, sino que, como decía antes, varios días después aún esté en el cuerpo, en la mente de los asistentes.

En el escenario estaban con Chucho Valdés The Afro-Cuban Messengers, que le acompañan en su último disco, Border-Free, y en su gira. Ya les vimos tocar juntos en El Portón del Jazz de Alhaurín de la Torre hace un par de años. El conjunto que forman me fascina, pero claro... Desde nuestro palco en el Tívoli (es lo que tiene que ir sobre ruedas... que no se puede acceder a muchos patios de butacas, y te ponen en muy buenos sitios, lo que se agradece), tenía un ojo puesto en la esquizofrenia manual de Chucho Valdés, que no deja de fascinarme por más veces que le vea tocar, y el otro en Dreiser Durruthy Bombale, de quien me declaro fan absoluta. Si a esto le sumamos que, al son de la música, había otro artista, a la izquierda del escenario, en este caso de la pintura, Noé, que también les ha acompañado en otros directos, haciendo una performance de la que resultó un precioso retrato de padre e hijo... Pues tenía los ojos como Marujita Díaz. El cuadro resultante me encantó. Empezó dibujando algo que parecía abstracto, pero que luego resultó este retrato que comento. Pero claro, lo pintó "al revés": hasta que dio los últimos retoques, las cabezas dibujadas estaban invertidas... Me hubiera gustado mucho pujar por el retrato (la puja también era benéfica), pero a la salida llevábamos algo de prisa: teníamos frío y mis manos, entre los aplausos y la bárbara humedad que hizo (Chucho Valdés tuvo que pasar un paño a las teclas en alguna ocasión, para que sus dedos resbalaran bien), no estábamos para "paraditas". Una pena.


Aparte de Noé, como artistas invitados-colaboradores, estuvieron Yamila Hernández Becerra, Genara Cortés, Celia Flores, Estrella Morente y Javier Ojeda: Para todos los gustos, de todos los colores.

Como guinda, cantaron todos juntos "Lágrimas Negras". Aquí hubo un pequeño fallo, y es que el micrófono de Estrella Morente no funcionó. Una lástima. Pero me hubiera parecido un bonito gesto, y más teniendo en cuenta que el concierto era benéfico, que alguna de sus compañeras se acercara para cantar las dos con uno que sí.
Ese mal sabor de boca nos lo quitó otro artista invitado, al que no esperaba ni el mismísimo Chucho Valdés: un espontáneo del público se subió a "bailar" mientras los artistas cantaban y tocaban. Momentazo de gloria.

Como suele ocurrir, y más teniendo en cuenta la humedad y el fresquito que hacía, al día siguiente pagué las consecuencias, pero mereció la pena. 
Tanto, que si me dijeran que mañana repiten, no me lo pensaría dos veces y volvería.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Un ataque de lucidez


Una de las lecturas que Silvia Abascal recomendaba en "Todo un viaje" era ésta. Y a por ella me fui.

Desde LibroVicio's me ayudaron a encontrar el libro, y lo he colado (mucho) en mi pila.


Es el relato, en primera persona, del ictus que sufrió la neuroanatomista Jill B. Taylor y los 8 años que tardó en recuperarse casi por completo de sus efectos.

Un libro, me atrevería a decir, de lectura obligatoria para especialistas en neurología, médicos que también tengan alguna relación con esta especialidad (algún paciente con diagnóstico neurológico), familiares y amigos de afectados, afectados, por supuesto, y, en general, todo aquél que quiera saber un poco más. Sobre cómo funciona nuestro cerebro, sobre cómo se puede ayudar a alguien con problemas neurológicos, sobre algo que nos puede pasar a cualquiera (la MAV de la autora no estaba diagnosticada en el momento del ictus, es algo bastante frecuente).

Es, desde luego, una lectura interesante, instructiva e inspiradora. Pero, para qué engañarnos, también me ha hecho tener miedo. Bastante miedo.
No es que no supiera todo lo que puede pasar con un problema neurológico de este tipo. Es que verlo así relatado... Buff. Me ha obligado a ponerme en situación, a ver de cerca en lo que puede transformarse mi vida (al menos durante un tiempo), y me ha hecho sudar frío.

Me ha sorprendido la apertura de la autora, una científica, a la temática de las energías (tema para muchos "magufo"). Aunque antes de su accidente no lo tenía en cuenta, después vio la importancia de la percepción de esta realidad y de su aplicación a nuestro día a día.

Una de las partes más interesantes del libro son los 2 apéndices. En el A, plantea 10 preguntas para situarse en caso de duda. El B, Las 40 cosas que más necesité, me atrevo a transcribirlo aquí por la insistencia de la autora en la difusión de su mensaje. Me parecen 40 consejos interesantísimos, que cualquiera que trate con un enfermo neurológico (familiar, amigo, médico, personal de enfermería, terapeutas...) debe tener en cuenta. Aquí se enuncian, pero desde luego se comprenden mucho más ampliamente con la lectura del libro.

  1. No soy idiota, estoy herida. Por favor, respétenme.
  2. Acérquense, hablen despacio y vocalicen con claridad.
  3. Repítanse que deben suponer que no sé nada, y empiecen por el principio, una y otra vez.
  4. Sean tan pacientes conmigo la enésima vez que me enseñen algo como lo fueron la primera.
  5. Acérquense a mí con franqueza y pongan freno a su energía. Tómense tiempo.
  6. Sean conscientes de lo que me comunican su lenguaje corporal y sus expresiones faciales.
  7. Mírenme a los ojos. Estoy aquí. Vengan a mi encuentro. Anímenme.
  8. Por favor, no levanten la voz. No estoy sorda, estoy dañada.
  9. Tóquenme adecuadamente y conecten conmigo.
  10. Respeten el poder curativo del sueño.
  11. Protejan mi energía. Ni radio, ni televisión ni visitantes nerviosos. Sean breves en las visitas.
  12. Estimulen mi cerebro cuando tengo energía para aprender algo nuevo, pero sepan que una pequeñez puede dejarme agotada rápidamente.
  13. Para enseñarme, utilicen juguetes y libros educativos para la edad adecuada (niño pequeño).
  14. Preséntenme el mundo cinestésicamente. Déjenme sentirlo todo. (Soy otra vez un niño pequeño).
  15. Enséñenme con tareas de visualización e imitación.
  16. Confíen en que me estoy esforzando, sólo que no con su grado de habilidad ni siguiendo su horario.
  17. Háganme pregutnas de múltiples opciones. Eviten las preguntas de Sí o No.
  18. Háganme preguntas con respuestas concretas. Y denme tiempo para buscar una respuesta.
  19. No juzguen mi capacidad cognitiva por la rapidez con que puedo pensar.
  20. Trátenme con suavidad, como harían con un recién nacido.
  21. Háblenme directamente, no hablen entre ustedes de mí.
  22. Anímenme. Confíen en que me recuperaré por completo, aunque tarde veinte años.
  23. Confíen en que mi cerebro siempre puede seguir aprendiendo.
  24. Descompongan todas las acciones en pequeños pasos.
  25. Averigüen qué obstáculos me impiden hacer bien una tarea.
  26. Aclárenme cuál es el siguiente nivel o el siguiente paso, para que sepa a qué aspiro.
  27. Recuerden que tengo que dominar bien un nivel de acción antes de pasar al siguiente.
  28. Celebren todos mis pequeños logros. Eso me inspira.
  29. Por favor, no terminen por mí mis frases ni digan las palabras que no encuentro. Necesito hacer trabajar mi cerebro.
  30. Si no puedo encontrar un archivo viejo, insistan en crear uno nuevo.
  31. Es posible que quiera pensar que entiendo más de lo que entiendo en realidad.
  32. Céntrense en lo que puedo hacer, en lugar de lamentarse por lo que no puedo hacer.
  33. Háganme conocer mi antigua vida. No supongan que como ya no puedo tocar como tocaba antes, ya no me va a seguir gustando la música o un instrumento...
  34. Recuerden que, a falta de algunas funciones, he adquirido otras habilidades.
  35. Manténganme en contacto con mi familia, mis amigos y la gente que me apoya con cariños. Hagan un collage mural de tarjetas y fotos para que yo lo vea. Etiquétenlas para que pueda repasarlas.
  36. ¡Movilicen a las tropas! Formen un equipo para curarme. Avisen a todo el mundo para que puedan enviarme su amor. Manténganlos al corriente de mi situación y pídanles que hagan cosas concretas para ayudarme, como visualizarme tragando con facilidad o balanceando mi cuerpo para sentarme.
  37. Quiéranme por lo que soy ahora. No se empeñen en que sea la persona que era antes. Ahora tengo un cerebro diferente.
  38. Sean protectores conmigo, pero no obstaculicen mi progreso.
  39. Enséñenme vídeos en los que aparezca haciendo cosas, para recordarme cómo hablaba, andaba y gesticulaba.
  40. Recuerden que es probable que mi medicación me deje fatigada, además de reducir mi capacidad de saber qué se siente al ser yo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

The Funamviolistas

Vaya tres fenómenas.

A raíz de su premio Max al Mejor Espectáculo Revelación de este año vi un vídeo, un fragmento de una actuación.

Y llamaron poderosamente mi atención. Así que cuando supe que venían al Teatro Cervantes, decidí ampliar mi experiencia.

Anoche fuimos a verlas, y a pesar del esfuerzo físico que tuvimos que hacer para ello, mereció la pena. Y el doble la hubiera merecido también. Maravillosas.

Sin palabras, sólo a través de su música, sus voces (cantando dulce pero potentemente) y su expresión corporal, con muy poquitos elementos en el escenario, cuentan una historia que toca la fibra sensible pero, ante todo, divierte. Hay momentos en los que el público tiene ataques de risa que duran, y duran... Sin palabras. Sólo con música.

Aunque no se tengan grandes conocimientos musicales se puede seguir perfectamente el argumento, porque sí, tocan a Vivaldi, a Piazzolla... Pero también melodías que todos reconocemos, muy populares: sintonías televisivas, la pantera rosa...
Y aunque no se reconocieran. Ellas transmiten lo que quieren con su música, con sus gestos. Incluso es un espectáculo apto para niños, se entiende perfectamente. Son unas virtuosas que dominan la expresión corporal, la música... y hasta el ballet. Se nota que detrás de este divertido espectáculo hay años y años de estudios y práctica.

Como muestra, este vídeo. Aunque YouTube está repleto.



Tuvimos la buena suerte de, a la salida, mientras picábamos algo, encontrarnos con alguien que nos las presentó (aunque no era necesario: a la salida del teatro ellas esperan al público, les gusta conocer cómo sale la gente). Estuvimos un buen rato charlando con Ana, una de ellas. Y da gusto.
Merecen los premios que han recibido y más. Sobre todo, se merecen seguir llenando teatros.

martes, 16 de septiembre de 2014

DEP, Elegido


Todos los meses de septiembre esta misma sensación.
El corazón encogido, triste. De luto. La mente, clamando venganza.
Todos los meses de septiembre (al menos los pasados, ojalá éste haya sido el último), siento vergüenza por pertenecer, no al mismo país, sino a la misma especie que los bárbaros que participan (directa o indirectamente, que los políticos que lo permiten no son menos culpables que el que empuña la lanza) en ese festival de sangre, dolor (ajeno, por supuesto) y sadismo.

Ahora, unos minutos después de la cruel muerte de Elegido, sólo puedo pensar en esos sádicos. Están sueltos por la calle. Evidentemente, que se diviertan con esta "actividad" y tomen por héroe a quien "remata" al pobre toro (al que llevan puteando ya un tiempo, anoche le dieron "una vueltecita" por ese pueblo maldito) nos dice mucho de su estabilidad mental y su grado de salvajismo.
Pero estos garrulos no son los únicos culpables. Los políticos que, a pesar de las solicitudes para cancelar esta "fiesta", lo permiten, lo siguen permitiendo año tras año, son tan culpables del sufrimiento y la muerte del toro como los que cogen la lanza.
Luego queremos que en el resto de Europa no nos vean como a garrulos, gañanes, como los involucionados del Sur.
En otros pueblos de España, como Mataelpino, han cambiado los encierros y "festejos" que incluían maltrato animal por otras actividades similares, con bolas y dos pelotas. Ojalá cundiera el ejemplo.

Me horroriza intentar pensar qué habrá sentido Elegido en los últimos días.

Elegido (y sus predecesores) lo único que habían hecho para desatar ese sadismo y tener esa muerte fue nacer toros. A veces me consuela pensar que, si existe la reencarnación, hayan sido toreros o "lanceros" o "emboladores" en la vida anterior. Pero aunque estuviera segura de esto, seguiría defendiendo y peleando por detener este tipo de diversión (me cuesta horrores unir no en la misma frase, sino en el mismo día, esta actividad y "diversión").
Nada más. Como tantos animales inocentes que sufren a diario la inhumanidad de ciertas "personas", su salvajismo, su crueldad, sus frustraciones, su complejo de inferioridad (hay que sentirlo, y grande, para tener que hacerte valer con estas actividades).

Descansa en Paz, por fin, Elegido. Ya han dejado de putearte. Espero que el Karma haga su trabajo. O, en su defecto, espero tener yo, algún día, la posibilidad de hacerlo. O al menos de evitar que vuelva a ocurrir. Tú solito vales (valías...) más que toda esa manga de pueblerinos sádicos.



martes, 9 de septiembre de 2014

El libro de los insectos humanos

Hasta ahora, toda mi experiencia con el Manga había sido "El dulce hogar de Chi", colección tristemente interrumpida. Creo que sólo falta por publicar en castellano el 10º y último tomo. Y espero que alguien se anime a hacerlo.
Anda, anime.
Ja ja.



Leí la reseña de "El libro de los insectos humanos" porque ya sólo con el título me atrajo, y me invitó a probar, no sin miedito.
Y me he enganchado.
Inmediatamente después de terminarlo (y porque antes me había contenido) busqué toda la obra de Tezuka, y ya he pedido 2 más. Como sean igual de buenos, estoy perdida.

En "El libro de los insectos humanos" hay, ante todo, crueldad. No sólo física (que también), sino crueldad emocional, palabras que, cuando las lees, por mucho que las merezca el personaje a quien van dirigidas, dices "¡Ouch! ¡Eso me ha dolido!".

La protagonista, Toshiko Tomura, es fascinante. De una maldad muy marcada, de las que, cada vez que sale, piensas "¡será cabrona...!". Sus motivos arrastra para haber terminado siendo, según la ocasión, una roba-vidas o una destroza-vidas, y su maldad está tan marcada, es tan refinada, que a la vez que repele, atrae con mucha fuerza. Tanto al lector como a todos los personajes con los que se cruza, a quienes fascina antes de destrozar. Después, algunos, intentan destapar su verdadera personalidad, (su maldad es tan efectiva por la dulzura e ingenuidad que es capaz de fingir el personaje). Incluso vengarse. Y eso es lo que constituye la trama de la historia, que resulta fascinante.

Así que, una vez que me he quitado el miedito inicial al Manga, me he tirado de cabeza. Ya he conseguido (y empezado) algún otro cómic de este género, pero se agradecen sugerencias.

martes, 27 de mayo de 2014

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo

QUÉ MARAVILLA.

Dentro de que mis últimas lecturas han sido una gran experiencia, ésta destaca sobre todas ellas. Hacía mucho que no leía un libro tan delicioso y duro a la vez.

Esto, claro, ocurre cuando sigues el consejo lector de alguien que sabe mucho del tema. Leí que recomendaba su lectura, en una entrevista, Ana María Matute, y a por él fui.

Qué pena no poder pedirle más consejos, más ideas para mi pila.

Trata el tema del autismo, de la moral ecológica, de las relaciones personales, de por qué nos comportamos cartesianamente cuando, realmente, no tiene mucho sentido. ¿Tu teclado piensa? Y ¿existe? Pues eso.

En primera persona, Karen nos cuenta su interesante biografía, desde su particular punto de vista: es autista.

Algo que ya se probó con éxito con "El curioso incidente del perro a medianoche", pero que creo que aquí se amplía y mejora enormemente. Ya no es un niño quien habla, no hay lugar para el melodrama, sólo para las dificultades propias de su vida. Por tanto, es mucho más fácil empatizar y medir nuestro razonamiento, nuestra forma de actuar, con los de Karen.

Una interesante y apasionante lectura que desde aquí recomiendo. Desde luego, indiferente no deja.

lunes, 19 de mayo de 2014

Todo un viaje

El regalo simpático de los Reyes Majos de este año (vino "disimulado" con la carátula de "Cásate y sé sumisa") ha resultado una estupenda lectura, en el momento ideal.

Tras el último y fortuito diagnóstico de una más de mis "pupas", leer con qué positividad se enfrentó Silvia Abascal a un golpe tan duro ha resultado muy inspirador: sí, es una tragedia (bueno, más bien un putadón), pero a ella le ha servido como plataforma de crecimiento, y le ha plantado cara, desde el primer momento, con un optimismo del que no somos capaces la mayoría de los mortales.

Leer cómo cuenta que se enfrentó a cada paso, no sólo hace que se la admire (más), sino que, en mi caso, he decidido adoptarlo como manual de instrucciones. Cuando tenga que enfrentarme a pruebas, quizá intervención y lo que venga, repasaré sus páginas, sin duda.
Sirva como ejemplo frases como "Puede que el decorado del hospital llegara impuesto desde la producción, pero yo decido si a la enfermedad le doy el papel principal. Casi que no. Para ella, una colaboración especial." Ésa es la actitud.
No sé si yo sería capaz, hay que ser muy especial para tomarte así unas circunstancias tan adversas. Pero desde luego voy a intentarlo.

En realidad, de nada sirve la alarma, el derrotismo... Bueno, sí: sirve para complicar aún más las cosas. Pero es algo innato, y hay que trabajar para que no se asomen a la ventana ante cualquier ruidito.

Con este texto he llorado, he reído (aunque parezca increíble, lo consigue), sonreído MUCHO, me he sentido muy identificada en ciertos pasajes (casi escalofriante la multitud de coincidencias -lugares, fechas...-) y, ante todo, he aprendido y decidido.
He decidido que quiero tomarme las cosas así.

Y me ha admirado, no sólo su actitud, sino la percepción ampliada que ha desarrollado a partir del accidente: sonora y emocional. Una molesta, negativa; la otra... muy útil.
Hasta de los peores momentos se puede extraer algo bueno.

Sin duda, he crecido un poquito de la mano del crecimiento de Silvia Abascal. Una lectura muy recomendable para tomar ejemplo de cómo enfrentarse a las adversidades, no necesariamente cerebro-vasculares.

viernes, 16 de mayo de 2014

Ya iba tocando...

Cuando lo de venir a vivir a Benalmádena se hizo firme, nuestra intención era ir a Madrid, como poco, 1 ó 2 veces por año. Vamos: Navidades y vacaciones o algún puente.
Pero en el último par de años mi cuerpo ha puesto pegas, así que había pasado ya un año y medio desde la última vez. Y yo tenía una morriña tremenda. De amigos, de familia, de Gran Vía, Alcalá y Callao...

Aprovechando la comunión de Marina el día 10, el puente del 1 y mi cumple el 8, dijimos "de ésta no pasa". Y hemos estado por allí 11 días. 11 estupendos días. Que han fundido mi cuerpo, pero mira, por una vez: que le den. Ya nos había condicionado bastante. Ahora, a recuperarse para la próxima (espero que no pase tanto tiempo esta vez).

Esta vez nos alojamos en Alcorcón, en casa de Julio. Creímos que para nosotros (por comodidades como el ascensor) y para las gatas (porque no se encontrarían con su madre Pitbull, su hermana Teresita y su primo Pizca, con los que se llevan a bufidos), sería más relajado.

Hicimos compras, vimos a gente muy querida, paseamos por Gran Vía (¡ya lo echo de menos!)... Y nos inflamos a ver musicales.

El mismo sábado (llegamos allí el viernes) fuimos a ver "Marta tiene un marcapasos".


Yo lo pasé genial. No es (era, ya no está en cartel) un musical con una grandísima calidad, pero para las fans de entonces es un bonito recordatorio.

Las letras de las canciones no dan para mucho más argumento que el que tenían sus películas...

Para que a los "sufridos" acompañantes se les haga más ameno las bailarinas parecen sacadas del mítico local cercano que se anunciaba con tarjetas en las que invitaba: "ponga una teta en su copa".
Pero disfruté mucho. Hasta Dani, al final, se animó a dar palmas y cantar con la última canción.
Además, aquella noche estuvo allí Rafa... salió a saludar al final y a mí me hizo temblar el cuerpo entero... ¡¡qué alegrón!!

Como anécdota, comentar que la acomodadora me vio incómoda en la butaca, pasándolo un poco mal con la cadera. Así que en el descanso me ofreció (con algo de apuro) un altillo de los que ponen en las butacas para los niños, que no sólo me ayudó a ver mucho más a gusto la segunda parte, sino que he adoptado como idea para todas las veces que vayamos al teatro o al cine. Genial.
Sin embargo, nos comentó que le daba apuro comentárnoslo porque, unos días antes, había ofrecido lo mismo a una señora muy bajita, con toda su buena intención, y la señora bajita se le había ofendido por ello. Estamos gilipuertas del todo. Sólo espero que el toparse con estos gilipuertas no impida que se siga ofreciendo ayuda, porque algunos lo agradecemos, y mucho.

El día de la madre, por motivos familiares, comimos con nuestro amigo Juanmi en La Choza del Segoviano. Genial la compañía, genial la comida. Vamos: sin sorpresas. Nos faltó Almudena, que estaba malita y a la que no hemos podido ver al final, y bien que lo siento. Para la próxima va a ser cita prioritaria.

Después, mientras yo descansaba un poquito, Dani se fue a Valdebebas a ver el Castilla - Real Jaén, del que volvió con sabor agridulce: el empate no era malo pero pudieron ganar. Pero claro, había que aprovechar la coincidencia.

Al día siguiente ya celebramos el Día de la Madre y el cumpleaños de María con mi abuela y mis tíos (¡qué bien haber coincidido con ellos en este viaje, tenía muchas ganas de verles!), en uno de los sitios fijos cada vez que visitamos Madrid: Río Miño. Fue un bonito reencuentro, lo pasamos fenomenal, nos pusimos ginchos a marisquito (cómo echo de menos las nécoras por aquí abajo...) y nos pusimos un poquito al día. Para la siguiente vez que nos veamos espero que tengamos todos más ratito para dedicarnos, que supo a poco la compañía.

Después nos citamos con Laura (¡Gracias por ayudarme con el tema de la silla de ruedas!), Enrique y Miriam para tomar café. En Madrid es que tomamos unos cafés un poco peculiares... aquí piden un "sombra", allí, "un Brugal con Coca-cola". Así que tomamos 5 ó 6 cafés cada uno y nos retiramos forzosamente, que al día siguiente algunos tenían que trabajar...
Cuando volvíamos, tuvimos la suerte de encontrarnos con un control de alcoholemia a la entrada de Alcorcón y que no nos pararan... Es lo que tiene tener pinta de ser un matrimonio de bien y llevar una silla de ruedas en el maletero.
Digo lo mismo (sensación que se ha repetido en casi todas las reuniones de este viaje): fue genial volver a verles, pero supo a poco. A muy poco. Tenemos que volver a vernos pronto, que se les echa mucho de menos.

Al día siguiente, como preparativo para la comunión, fui a teñirme a Peluquería Madrigal, en el C.C. Tres Aguas. La busqué por internet, por cercanía. Ya escribiré mi opinión en ciao y google, pero recomiendo no ir por allí. Aparte del clavo y del acoso para que cojas "extras" (champú especial, crema, mascarilla, ampichas tratantes para, exfoliante...), algo que hacen en muchas peluquerías pero no a un nivel tan intimidatorio, el tinte me lo echaron mal, sólo en las raíces, y como dije que "peinado no, sólo secar" lo hicieron tan literal que me dieron 30 segundos con el secador y ni el cepillo cogieron: con los dedos medio-desenredaron, y a casita. Después de clavarme por esto más de 50€. Después de esta información, cada uno que haga lo que le parezca, pero yo no vuelvo.

Mientras, Dani aprovechó para visitar el Museo del Ejército del Aire de Cuatro Vientos, del que vino tan contento.

A estas alturas mi cuerpo ya estaba quejumbroso, así que tuve que cancelar planes para esa tarde, porque si no no llegaba a mi regalo de cumple: ¡El Rey León!


No puedo decir más que es UNA PASADA.

Es impactante, la música genial, los actores, bailarines y cantantes (con mención especial para los personajes de Simba niño, Scar y Rafiki) maravillosos... Es inolvidable.
Eso sí: vaya clavo los refrescos (con los que te endiñan, quieras o no, el "vaso oficial").

El día siguiente tocaba uno de los eventos más esperados y más echados de menos: día de shopping y comida en Imanol, con Noelia y mi camarero favorito.
Y no se puede hacer una persona normal a la idea del subidón que me dio comprobar que este año se lleva el fucsia. En todo. Todo. Y todo.
Claro: me inflé.
Dani se libró, con la excusa de la feria GENERA de energías renovables. Bueno... así no tuve más límite que el de mi tarjeta...

Esas jornadas agotan, así que ya tuve que reservarme para el jueves, mi cumple, en que comimos (suena como muy light eso de "comimos" para lo que hicimos: ponernos cerdos) con mi abuela en Da Nicola y descansar, porque esa noche tenía otro musical: "Hoy no me puedo levantar". (Preludio de la frase que voy a estar diciendo por lo menos el próximo mes enterito...)

Fui con Noelia, y lo disfrutamos muchísimo.
No es la calidad de El Rey León, pero el argumento está genialmente elaborado, el hilo conductor es un actor que representa a Nacho Cano, y entre canción y canción (versionadas con mucha caña) tiran a dar a algunos personajes, como Ana Torroja o Penélope Cruz.

El viernes tuvimos que tomarlo forzosamente de reposo hasta la noche. Era cita grande y quería estar lo mejor posible, aunque ya llevaba mucho tute encima.
Cenamos en el Alfredo's de Cuzco con Bárbara, Jose, Juanmi, Natalia, Juan... ¡¡¡y Guille!!! La compañía GENIAL. Había ganas de verles a todos, y digo lo mismo: ojalá hubiéramos tenido tiempo y fuerzas para alargarlo unas horitas. Pero el sitio... la comida, muy bien: la calidad de siempre. Pero el trato, deplorable. Vamos, que no volvemos. Probaremos en otros de la cadena, pero al de Cuzco, ni locos.
Al reservar (para las 21:00) nos dijeron "vale, os apunto en el primer turno". No nos avisaron de que a las 23:00 teníamos que estar zumbando de allí. Pero, llegada esa hora, no sólo nos metieron prisa, sino que no nos dejaron ni pedir postre. Además, con muy malos modos. Malos modos que ya habían mostrado a nuestra llegada, cuando vieron el carrito de Guille, y no hicieron más que poner pegas (lo ideal hubiera sido que ofrecieran soluciones).
Menos mal que, como digo, la compañía endulzó el sabor de la noche.
Después, todos menos los recientes papis y mi futuro novio, fuimos a tomar un cavita (ya que en Alfredo's no pudo ser) a Beaucoup!, un local cercano que voy a fichar para próximas visitas: la atención impresionantemente buena (además, con el contraste con la que acabábamos de tener, nos impactó más), el precio nada mal para una botella de buen cava, y encima nos pusieron aperitivos (almendras fritas, una tabla de quesos, chocolatinas para el que no le gustaba el queso...). Todo muy rico, así que cenar allí debe ser muy agradable. Volveremos.
Para rematar, nos fuimos con Juanmi al Real Café a tomar una copichuela, pero ahí mi cuerpo ya dijo "c'est fini, chatina". Y tuvimos que recogernos, con dolor de cuerpo y corazón.

El sábado, gran día de Marina, por la mañana fui a otra peluquería, ésta sí muy buena, a que me disimularan el desaguisado de la anterior. Quedé encantada con la atención y con el resultado. Ojalá la hubiera descubierto antes.
Dani repitió planazo y volvió al museo.
Y después, descansar un poquito para la comunión esa tarde-noche.
Dani tuvo que ir de primeras solito a la iglesia y después recogerme para el cocktail, porque mi cuerpo estaba de no.
Ya en el Club de Campo, todo genial: una organización muy detallista, todo muy rico, los niños pasándoselo teta-piruleta... ¡¡Una tarde preciosa!! Espero que, sobre todo, para la protagonista. ¡¡Estaba guapísima!!

Era el día de la final de Eurovisión, que nos hubiera encantado ver con Natalia, Juan y Guille... pero entre que salimos ya tarde de allí y que yo no podía con mi alma, no pudo ser. Habrá que organizarse mejor para el próximo año.

Y, para rematar(me), el domingo tomamos el vermú en La Choza nuevamente (sí, estamos enganchados, ¿qué pasa?) con algunas de las que nos faltaban (gracias por acercaros, fue genial volver a veros): Elena y Belén.
Con Belén pudimos estar poco rato, pero el ratito con Elena me supo a gloria... ¡¡¡Qué alegría el reencuentro!!! Ahora que hemos retomado, ¡no podemos dejar pasar mucho para la siguiente!
Después, comida con mi padre, su mujer y mi hermana allí mismo. Estuvo muy bien pero, para ser sinceros, yo ya me enteraba de poco. A veces me costaba seguir la conversación, porque el ritmo de los 10 días anteriores me tenía fundidísima.
Así que después nos despedimos de mi abuela, volvimos a Alcorcón y DESCANSAMOS. Bueno, un poquito. Pero era necesario.
Y, por la noche, cena-despedida-broche de oro: Natalia, Juan y Guille se acercaron y allí cerquita estuvimos en un Gino's. Guille algo molesto, pobrín, con sus dientecillos... Pero fue muy agradable, es una auténtica lástima vivir tan lejos, porque son de esas personas con las que quedaría varias veces por semana sin cansarme (¡no creo que ellos digan lo mismo de mí! Jajajajaja).

Con tristeza pero necesariamente, por la batería de mi cuerpo y el trabajo de Dani, hicimos (bueno, casi todo él, yo no podía casi mover los brazos) maleta, y al día siguiente, a casa.


Las niñas no lo han pasado tan bien como nosotros, pero bueno...


Hemos intentado que estuvieran lo mejor posible, y les damos estos disgustos muy de vez en cuando.

Se nos ha quedado gente por ver, espero ponerle solución pronto. Y ha sido genial, reconfortante, aunque apenas un bocadito de lo que me gustaría, ver a los que sí hemos podido. Gracias, de corazón, a los que habéis hecho esfuerzos para que pudiera ser. Ojalá repitamos muy prontito, aquí o allí, y tengamos más tiempo.

El reportaje fotográfico ha sido poco menos que escaso... porque somos unos linces: nos llevamos cámara de fotos y de vídeo, pero no sus respectivos cargadores. Arsa y ole por nosotros.

He vuelto muy cansadita, pero muy reconfortada. A pesar de la distancia física que nos impide achucharnos, por lo general estamos ahí unos para otros y, gracias a las tecnologías y la voluntad, mantenemos el contacto más o menos constante. Tocada por el momento delicado por el que están pasando algunas de las personas a las que quiero, algo frustrada por no tener un gadgeto-brazo para poder acercar una de mis manos más a menudo.
Eso sí: un achuchón de vez en cuando sienta de maravilla, y como suele ser recíproco, a ambas partes. El subidón moral que me ha proporcionado es lo que me está ayudando a llevar bien la inevitable factura física.

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS 
A TODOS!

viernes, 4 de abril de 2014

Inefables

Empecé a engancharme a este autor por sus historias cotidianas, la narración íntima y naïf de su día a día que publicó Sins Entido en la colección "Las pequeñeces de Lewis Trondheim".
Me gustó cómo relataba su día a día, sus pensamientos e impresiones ante cualquier circunstancia.


Después descubrí a Bludzee, un gatito negro (claro, aquí terminó de atraparme) que se enfrenta a la desaparición de su humano y la aparición de los más diversos monstruos. Son historias más violentas de lo que suelen gustarme (sobre todo si incluyen gatos), pero disfruté mucho con los 2 tomos.

Y no hace mucho me topé con "Génesis apocalípticos" (aún en pila) e "Inefables". Son dos de los cómics que más baratos me han salido (suelen ser caros), no llegó a los 4 € cada uno. Vale que incluyen pocas páginas, pero cada una es oro.

"Inefables" consta de 30 páginas, con una historia diferente en cada una, relatos breves, pero preciosos, asombrosos, tremendos. He disfrutado y saboreado cada uno de ellos. He tardado más en su lectura que en, quizá, un tomo de 100 páginas, pero cada historia merece ser saboreada lentamente, disfrutada, y darle su tiempo a la mente para que la procese.

Absolutamente recomendable.

miércoles, 2 de abril de 2014

La soledad de las parejas

Geniales relatos, genialmente relatados.

No todos, como podría sugerir el título, hablan sobre parejas, aunque sí es el hilo conductor, algo que tienen en común la mayoría de ellos.
Por ejemplo, en "Vestir al desnudo" no hay en la trama principal ninguna pareja como tal, sino una abuela y su nieto invidente.

En los demás, todos en el mismo marco histórico, sí hay más referencias a las parejas (matrimonios en su mayoría), a la galantería (se echa de menos en estos tiempos tan "avanzados"), a la dependencia económica y social de la mujer y al racismo.
El primer relato de esta recopilación, "Arreglo en blanco y negro" es una irónica y divertida historia sobre la "tolerancia" de una mujer blanca hacia los negros, reflejada en su admiración por un artista negro. Su conversación con el anfitrión de una fiesta en honor de este artista acerca de éste y su color y lo poco que le importa, así como el breve diálogo que mantiene con él, son desternillantes. Y la última frase, genial: "¡Oh, cuando le cuente a Burton que lo he llamado "señor"!".

En definitiva, muy recomendable, como todo lo que he leído hasta el momento de Dorothy Parker.

Pyongyang



Desde hace un tiempo, cuando leo algún titular sobre las amenazas de Corea del Norte me inquieto bastante.

Así que, cuando vi este cómic, pensé que podría ayudarme a comprender mejor la situación y relativizar, y así ha sido.


Guy Delisle cuenta cómo pasó allí 3 semanas por trabajo (tras pedir permisos, enseñar toooodo lo que llevaba en el equipaje y estudiarse las listas de "recomendaciones"), y lo que vio.

Desde "voluntarios" que limpian las calles y carreteras hasta el silencio, no se sabe si respetuoso o por terror, hacia ciertos temas. Los boletines y discursos radiados, la única música que se podía escuchar, la decoración del hotel, las zonas que podía visitar sólo si iba acompañado de un "guía"...

La situación política internacional no me ha quedado mucho más clara después de la lectura, pero sí el carácter, la intención en el interior del país, y eso ayuda a comprender el por qué de algunas amenazas. No tranquiliza, porque desde luego el respeto por las opiniones y formas de vida "ajenas" no están en la cima de sus prioridades, pero sí se comprende mejor cómo se vive allí, cómo han organizado todo un país uniformado.
En cierto momento, el autor cuenta cómo presta un libro a su guía (que le dejan pasar probablemente por ignorancia), "1.984", y cómo el guía se lo devuelve al poco tiempo "porque la Ciencia Ficción no es un género que le guste".

Cuando se vive en un país así quizá lo más cómodo, o mejor dicho lo más seguro, sea no pensar, no plantearse el por qué, y limitarse a sobrevivir lo mejor posible, aunque eso implique apoyar el régimen que gobierna. Pero se debe sentir mucho miedo cuando una idea, aunque no sea expresada, despierta en tu cabeza y te hace plantearte cuestiones concretas...