miércoles, 19 de marzo de 2014

Los 10 mandamientos para compartir el planeta con los animales que amamos

Una lectura dura, muy dura. Pero absolutamente necesaria.
Tanto, que creo que lo que en este libro se dice debería ser materia escolar obligatoria, con este libro como lectura recomendada.

Y es que somos unos puñeteros bestias, unos descerebrados, por mucho que vayamos de "animales superiores más evolucionados". 
Anda ya.

¿Qué pensarías de alguien que distribuye por su casa un par de periódicos deshojados y pringados con gasolina y, una vez ve su "obra de arte" se fuma un cigarrito delante para celebrar lo bonita que le ha quedado?
Pues eso es lo que estamos haciendo. Todos. Día tras día.
Unos más, otros menos. Pero lo estamos haciendo.

Cuando nos hablan de estos temas, la mayoría pensamos en exageraciones, en activistas obsesionados, incluso en gente que se está lucrando con ello. Y quizá algo de eso haya, no lo descarto. Pero también hay datos. Datos aterradores. Esta misma semana salía la noticia de que Stephen Hawking ha dado la voz de alarma: los recursos de la Tierra, oh sorpresa, son finitos. Y nosotros somos cada vez más, y cada vez menos cuidadosos.
Y no queremos ver.
Esto no es una profecía, no es imaginario. Es absolutamente real. Pero no queremos verlo. Al igual que no queremos leer libros como éste (reconozco que me costó seguir tras algunos pasajes que describían barbaridades especialmente duras). Barbaridades que, si no cometemos directamente, sí lo hacemos de forma indirecta el 99'9% apoyando con nuestro consumo a las industrias que los cometen.
Industrias que se han hecho propietarias del planeta de todos. No sólo de todos los humanos, sino de todos sus habitantes: animales no humanos y plantas incluidos.
Y que están ganando dinero a espuertas. Porque son muy listas. Pero no tanto como para darse cuenta de que ese dinero que están ganando no van a tener tiempo de gastarlo las (sus) generaciones venideras, porque no va a haber dónde.

Ahora estamos de lo más "entretenidos" con la crisis actual, con la política, con las leyes injustas, con los recortes... Pero todo esto nos está distrayendo de lo realmente importante.

Como dice este libro, cada uno, con nuestro granito de arena, podemos hacer. Y muchos poquitos hacen un muchísimo. En política, y en intentar que este planeta siga siendo habitable.
Y estamos obligados a hacerlo. Sobre todo los que están procreando (a los que no vamos a dejar descendencia... nos pillará algo, pero no la hecatombe, al menos eso espero... Pero quien tiene hijos, supongo que deseará que puedan tener un ciclo vital medianamente digno, con algo de esperanza). No sólo porque hemos sido nosotros los responsables de que se esté rompiendo. Sino porque, si queremos que haya un par de generaciones de humanos (y otras especies) más, hay que ponerse manos a la obra YA.

No es activismo, es instinto de supervivencia.

Eso, egoístamente.
Pero es que, además, no tenemos ningún derecho a disponer y torturar vidas ajenas. Ni de otros humanos, ni de ningún animal ni planta. Pero eso no nos entra en la cabeza, de puro superiores que somos. Nos hemos creído los dueños, los únicos con derechos. Y así nos va.

O cambiamos la actitud, o nos vamos a la mierda.
Allá nosotros.
La pena es que haya especies que estén pagando que, hasta ahora, esa decisión la hayamos tomado incorrectamente.



Cambiando un poquito de tema, un fallo grande que le he encontrado a la edición es que no está editado (o al menos no lo especifica) en papel reciclado / ecológico.
Se debería haber cuidado este "detalle".

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