lunes, 18 de febrero de 2013

Restaurante tapería La Perlita

Hace (creo) unos 2 años fuimos a cenar a un restaurante de Benalmádena pueblo: La Perla.
Está muy bien, con una atención y decoración muy bien cuidadas, y una carta digna de gourmets. Eso sí: es un sitio "para ocasiones especiales": no el típico al que puedes permitirte ir (al menos yo) cuando te apetece salir a comer o cenar.

Ayer, por aquello de que nos diera un poco el aire, pisar la calle, no estar encerrados en casa todo el fin de semana... decidimos salir a picotear algo. Pero eso sí: poca cosa, que no andábamos nada hambrientos. Un par de tapitas y poco más.

Fuimos a un sitio aquí cerca que teníamos ganas de probar, pero estaba cerrado.
Al parecer, habían abierto, junto a La Perla, y de los mismos dueños, una tapería justo al lado: "La Perlita". Bueno, pues fuimos a probar.

Y menos mal que íbamos sin hambre...

A parte de la carta de tapas y raciones a bastante buen precio, tienen menú (en domingo también): 12€ por primero (a elegir entre 4), segundo (a elegir entre 2) y postre.

Estuvimos en la terracita, que tiene unas vistas preciosas: al mar, junto a la colina sobre la que está el mirador y la iglesia, frente a un parquecito... Pero también nos asomamos al interior: la decoración igual de cuidada o más que en La Perla: elegante pero con un toque moderno. La atención difícilmente mejorable. Y la comida riquísima.

Al final nos tentaron los menús, y tomamos uno cada uno: ensaladilla rusa y lubina rellena de langostinos yo; porra y pollo relleno de mantequilla y limón y empanado Dani. De postre, merengue de frutos rojos ambos. Y de segundo postre, milhoja de crema a compartir. No es que los platos sean escasos: para nada. Pero es que está todo buenísimo. Incluso la repostería es suya. Irresistible.

La presentación de los platos está en la línea de todo lo demás: muy bien cuidada, sin restarles sabor (estaba todo riquísimo).

Así que es un sitio para fichar: buen precio, buena calidad, buen servicio, cuidada decoración y presentación... Me han convencido.
(Eso sí: prohibido pisarlo durante la operación bikini).

sábado, 16 de febrero de 2013

Los hombres no mienten

Ayer nos reímos mucho con esta obra en el Alameda (otra vez).

Los 3 actores, en un único escenario y en 3 actos, representaron una comedia con fondo: ¿hasta dónde hay que decir la verdad en un matrimonio? ¿qué es peor: la certeza de un engaño, o la duda? ¿es preferible una aventura ocasional con "cualquiera" o una algo más duradera con alguien cercano?

El estilo inconfundible (y diría hasta inimitable) de Arturo Fernández le va a su papel como anillo al dedo: es difícil que otro actor, con otro estilo, encajara mejor con su personaje.

La obra, de unas 2 horas sin descanso, tiene que suponer un agotamiento tremendo para los actores, ya que están los 3 solos en escena, a veces de 2 en 2, a veces los 3 juntos. No usan micrófonos. Se suceden situaciones de discusión de pareja, de "interrogatorios" medio encubiertos... Todo muy enérgicamente, así que supongo que en el camerino deben esperarles miel y caramelos de menta por kilos.

La figura del marido "díscolo" que duda de la fidelidad a él debida es el detonante para una serie de situaciones en las que "parece que..." pero quizá no sea así. O quizá sí.

Desde luego, lo que deja claro, es que por más pillo que se crea un hombre, las mujeres solemos darles varias vueltas, si nos lo proponemos.

lunes, 11 de febrero de 2013

El muñeco

He disfrutado mucho con esta selección de relatos: parece que la buena racha lectora continúa.

No sé si la recopilación está de peor a mejor o que a mí me ha costado adaptarme al estilo de la autora, pero lo cierto es que, a medida que avanzaba en la lectura, disfrutaba más de cada relato, hasta llegar a un culmen, con los últimos, casi de entusiasmo.

Después de leer "Rebeca" y este libro, tengo claro que la autora tenía un don especial para pronunciar las sombras de cada personaje, por dulce o estupendo que pudiera parecer en un principio.

Respecto a la temática, hay para todos los gustos: desde relaciones de pareja ideales pero tormentosas, hasta obsesiones extrañas, comportamientos erráticos o conflictos éticos.

Algunos nos ponen un espejo que muestra algunas de nuestras actitudes más reprochables, y otros, más fantasiosos, dan un mal rollito... que se te queda el cuerpo acelerado y no puedes evitar mirar a tu alrededor con miedo, especialmente si se leen, como he hecho yo mayoritariamente, de noche, en silencio.

Respecto a la edición de Fábulas de Albión, es bastante buena, muy cuidada... pero, por desgracia, no han cuidado tanto las posibles erratas como el tipo de papel o la fuente: hay demasiadas, para mi gusto.

jueves, 7 de febrero de 2013

No es tan fácil llevar bragas

¡¡YUPIIIII!! En un sólo día he cambiado mi suerte lectora.
Por eso tardé 3 ó 4 días en terminarme el bodrio del que os hablaba ayer, con escasas 125 páginas, pero 1 sólo día en ventilarme esta gozada de libro, que tiene 315.

Y eso que, al leer la biografía de la autora que viene en una de las solapas (literalmente: "Ana Manrique es escritora. Hasta la fecha ha publicado la novela Nadie dura siempre. Vive en Barcelona y está relacionada con el mundo del arte"), con esos datos... me dio mala espinita.

Como bien dice de este libro su contraportada, se trata del reverso de las novelas chick lit, ya que, aunque sus 3 protagonistas son mujeres, son mujeres reales. Como cualquiera de nosotras. Con sus ratitos "divis" y sus miserias miserables.

La novela está estructurada en capítulos cortos, de unas 3 páginas de media, que llevan por título el nombre de quienes van a protagonizar esa "escena": "Susana", "Susana y Carmen", "Rebeca y Tacho". Muchos de ellos, por tanto, son repetidos. Incluso repiten algunos consecutivos.

Me ha gustado mucho el estilo narrativo de la autora: directo, casi duro en según qué pasajes, sin vueltas ni complicaciones. Las historias, aunque duras, están muy bien elaboradas, en función de lo que esté viviendo cada protagonista así plasma la autora su personalidad, su mundo interior, sus miedos...

Por cierto, toca un tema un poco tabú entre las amigas: Si tú sabes que el marido de tu amiga la está engañando (con cuernos o cualquier otro tipo de mentira)... ¿se lo dirías? Y si fuera a ti a quien engañan ¿querrías que te lo dijeran?
Como en la vida real, hay reacciones variopintas. Desde ya os dejo claro que a mí sí me gustaría que me lo dijeran, y en coherencia con ello, alguna vez he sido la paloma mensajera... Curiosamente, muchas tendemos a matar al mensajero antes de cabrearnos con el mensaje: quien viene a quebrar la frágil estructura basada en mentiras dejándolas a la vista es quien se carga la relación, no quien te ha engañado una y otra vez, ni siquiera tú misma mirando hacia otro lado aunque lo sospecharas...
Somos raras de cojones.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Faceboom

No sabía que Facebook tenía departamento de crítica literaria, pero voy a tener que indagar en ello y seguir sus consejos. Porque vaya bodrio que acabo de meterme al cuerpo. ¿Se puede llamar bodrio a una lectura de menos de 125 páginas? Definitivamente SÍ.

Si no es por la crítica literaria, no he encontrado en todo el libro otro motivo para que Facebook no quiera que lea esto. Ni uno.

El autor, que se cree gracioso (de hecho, en la contraportada pone, literalmente, "(...) Una radiografía tan acerada como divertida del fenómeno que ya conocemos como "el
rellano del siglo XXI"."
Bueno, pues ni acertada ni divertida.
No sólo presupone que el 99% de los usuarios de Facebook nos abrimos cuenta y actualizamos estados con el único fin de ligar, sino que no deja lugar para la duda de que algunas personas puedan utilizarlo para otra cosa. A ver si ha confundido "Facebook" con "Meetic"...

Tampoco podemos decir que la redacción sea destacable, ni mucho menos divertida. Me he leído libros de 900 páginas que se me han hecho más cortos que éste.

En fin, llevaba una racha bastante buena... 
no todo lo que leemos nos puede entusiasmar...

lunes, 4 de febrero de 2013

El príncipe de los oasis

Una novela más que me encanta de este autor.

En este caso, no se puede fijar una temática concreta: es histórica, pero con licencias de ficción: habla de personajes reales (Ahmed Hassanein Bey -luego Pasha-, el Rey Fuad; el barón Max Von Oppenheim, Rosita Forbes...) y otros son fruto de su invención, como el propio protagonista, Ja'kub (hijo, en el libro, de Ahmed Hassanein) y Nadia (su enamorada y, en la ficción, hija del real príncipe Kamal al-Din); también es una novela de aventuras: la segunda parte de las 3 en las que se divide el libro habla de la travesía por el desierto de los principales protagonistas; por supuesto, hay cabida para una historia romántica juvenil, como he dicho más arriba; y, a lo largo de toda la historia, aborda con admiración y profundo respeto la cultura musulmana egipcia y con mucho tino las relaciones interpersonales de los protagonistas (relaciones padre-hijo, entre enamorados juveniles, amo-sirviente...).

Es maravilloso el trabajo de documentación (del que da cuenta en una nota del autor al final del libro).
Utiliza bastantes citas de los libros que le han ayudado a construir la historia, y muchas expresiones egipcias, musulmanas, pero para que una lectora poco culta como yo pueda entenderlas, las traduce y hasta explica... eso sí: una sola vez. Las veces siguientes cuenta con que se haya prestado la suficiente atención como para no tener que repetir explicaciones.

Gracias a esta mezcla de temáticas y de realidad y ficción la novela es de lectura ágil, entretenida y muy interesante. Vamos: que os la recomiendo.

Respecto al autor... qué decir de Fernando Schwartz. Bueno, más bien qué no decir. Su curriculum profesional nos deja en vergüenza a la mayoría; su planta, su elegancia innata nos deja boquiabiertos a muchos (este hombre tiene que ser elegante hasta en pijama); su cultura es apabullante... Incluso puedo dar testimonio (mucho más breve de lo que me gustaría) de que es un hombre agradable, simpático y hasta sencillo. Vamos, una de esas personas con las que me encantaría contar en un círculo relativamente amistoso: cenar de vez en cuando con este hombre tiene que ser para llevarse bloc de notas y no perder palabra. Como ya os dije hace unos meses, tuve la suerte de encontrarle firmando, en la última edición de la Feria del Libro de Madrid, su última publicación: "Viví años de tormenta", que está en mi pila llamándome a gritos.
Vuelvo a dejaros una foto del momento, que no me canso de presumir de ella:


domingo, 3 de febrero de 2013

Años 50

De vez en cuando hay que salir, aunque suponga un esfuerzo. Como suelo decir, cuando me salgo de la rutina pago 2 facturas después: la económica y la física. Pero es que, aunque sólo sea de vez en cuando, hay que hacer el esfuerzo y animarse un poco.


Anoche volvimos al Restaurante Años 50, en Torremolinos. Era la segunda vez que íbamos, y no creo que sea la última.
Se come de lujo: la calidad de las carnes (no hemos probado aún los pescados), los entrantes y los vinos va acompañada de una presentación estupenda y una atención elegante, pero muy simpática. Te sientes bien desde que entras.
Me chifla la decoración: elegante, cuidada al detalle, con fotos de mitos de aquella década dorada, pero muy cómoda: sofás, sillas bonitas pero no por eso incómodas... ¡hasta en el baño de mujeres (en el otro no sé) hay una butaca!

Además, en la zona de cocktelería los viernes hacen una fiesta cubana, y los sábados tienen música en vivo: también por lo general cubana. Ayer incluso hubo un momento de karaoke con una cumpleañera.
Todo esto amenizado por un personal atento, simpático y un par de animadores que hacen la noche muy divertida: enseñan a bailar, incluso bailan contigo si quieres. La chica baila muy bien y tiene un cuerpazo, y él, un cubano escultural... pues también. No para de bailar, y lo hace de escándalo. Da gusto verles, anima a intentarlo (aunque claro: la mayoría nos quedamos en patosos imitadores, pero intentarlo es divertido).
Los cocktails son, como la comida, de una calidad buenísima. Tienen variedad para aburrirte y los hacen con maestría.
También tienen hotel, pero no lo hemos probado.

Hoy estoy hecha polvo, como era de esperar. Pero bueno, que me quiten lo bailao. Literalmente. Hasta el "Au si te pego" cayó. Con garrota y todo.
La factura económica no fue muy alta para la estupenda noche que pasamos; la física, está siendo dura, pero ya pasará; la felina... bueno, pues por pendón, esta noche no ha dormido conmigo ninguna de las gatas.