miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ayer

Fue un día muy duro. Sobre todo mental y emocionalmente.

Unido al brote que ya venía arrastrando hace como un mes, fue la guinda del pastel, y hasta aquí ha llegado mi cuerpo. Desde anoche ya siento que no puedo más, no puedo tirar adelante... No tengo casi ni fuerzas para hablar, para escribir... Espero reponerme pronto, pero he tragado más de lo que podía digerir.

Lo malo es que no tengo tiempo para recuperarme: hoy empieza una ristra de actividades que terminará, previsiblemente el sábado. A ver cómo lo hago.

Suerte que tengo a las dos mejores cuidadoras del mundo a mi lado.


1 comentario:

  1. Pues nada, no he podido. Menos mal que tenía cómo volverme sin fastidiar a Dani.
    Llevo todo el día arrastrada, en la cama... A ver si mañana lo afronto mejor.

    Hay cosas que duelen más que la espondilitis, y cuando se unen las dos presionando a muerte, me derrumbo, como hoy.

    Mañana será otro día y creo que voy a poder con él. Como dice el sabio Custodio: lo que te produce dolor hay que quitarlo de tu vida. Pues lo dicho: FUERA.

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