miércoles, 18 de septiembre de 2013

Caraduras VS. Tonticos

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre este tema, más para exorcizar demonios que por afán divulgativo. A modo terapéutico.

Quien me conoce sabe bien que, aunque disto de ser una santita, me pierde mi filosofía de intentar ayudar a mi entorno. No soy de donar dinero a una ONG (y menos después de haber trabajado en una), sino de las que, si sabe de alguien en su entorno que lo pasa mal, ayudarle directamente; animalista perdida, no soy colaboradora directa de ninguna asociación ni casa de acogida (por imposibilidad, básicamente), pero intento difundir casos, ayudar con pequeñas compras solidarias en casos puntuales, o esterilizar y mantener cuidada a una colonia cercana; no me trago los programas de televisión de desgracias ajenas y mando SMS al XXXX, pero si alguien me cuenta un problema intento ayudarle a solucionarlo, o al menos darle apoyo moral.

Y es increíble la cantidad de problemas y enemistades que me ha acarreado esta actitud.

Por eso hoy, tras leer el caso de una persona con problemas por actitudes semejantes me he puesto a darle a la tecla por fin. (¿Ves? Ya estoy otra vez: pide que se difunda su caso, y aquí estoy... sin siquiera conocerle. No tengo arreglo).


Cada día confirmo más eso de que "cree el ladrón que todos son de su condición": quien te miente piensa que lo que tú dices no es verdad; quien intenta aprovecharse de ti se guarda bien las espaldas porque cree que tú harás lo mismo; quien va de buenas, se cree que "to el mundo es güeno". Y qué va. Para nada.

No voy a ponerme a enumerar casos concretos, para qué: sólo me haría mala sangre. Pero muchos sabéis cómo ha complicado mi vida, cuántos problemas, y de qué calibre, me ha acarreado intentar ayudar a un par de trabajadores de esta urbanización, que me vinieron con el cuento de lo mucho que abusaban de ellos y lo mal que estaban laboralmente. Todo para manipularme para conseguir lo que querían, colarme cotilleos (ni uno bueno) de todos y cada uno de los vecinos de por aquí (falsos en un 99%) y, de paso, conseguir información "jugosa" en que basarse para inventarse otros sobre mí que colarles a otros vecinos.
También muchos sabéis que, por intentar mantener controlada (esterilizando) y en niveles de salubridad seguros la colonia de gatos de por aquí, hemos tenido problemas y enemistades como para hartarnos.
También conocéis cómo, con intención de engatusarme y meterme en trapicheos muy sucios, consiguieron casi sin que me diera cuenta que me hiciera cargo de una asociación de enfermos y qué pasó cuando no quise hacer las cosas de forma lucrativa (para mí ni para nadie), sino que intenté que los enfermos y sus familiares tuvieran la mejor atención e información dentro de las posibilidades.
O el caso de quien, acercándose "por amistad", quiso sacarme dinero (mientras no le faltaba, precisamente), y de paso "entretenerme" malmetiendo en mi relación de pareja.
También, con esa excusa de la amistad (lo reconozco: mi perdición hasta hace muy poco), quien quiso manipularme, llevarme por donde quería para conseguir apoyo y "poderío", pero cuando expresé mi opinión y me defendí llegó incluso a amenazarme.
El caso, también, de quien me ofreció ayuda para organizar nuestra boda, pero terminó intentando mangonear, malmetiendo también entre la pareja, "pinchando" a otros invitados amigos para enfrentarles con nosotros, y llevándose hasta provisiones de la celebración (que ya hay que ser cutre).
Personas (por desgracia, ahora abundan) que están pasado un mal momento económico, por lo que les intento ayudar (dentro de mis pocas posibilidades). Y no sólo aceptan esa ayuda (algunas estando mejor que yo financieramente), sino que piden más y más y cada vez más, incluso lo toman, sin pedirlo, como si fuera suyo. Caraduras, se les suele llamar.

Y sólo he mencionado los más recientes.

Como decía, no es que sea santa. Es que intento ayudar a mi entorno (tengo la filosofía de que, si todos lo hiciéramos, en lugar de ir a por lo grande, todo mejoraría mucho). No soy buena: soy simple. Tengo un sentido, quizá demasiado desarrollado, de lo que está bien y lo que no, e intento acoplarme a lo primero con fuerza.

A veces me da la sensación de que, las personas que buscan aprovecharse o, simplemente, buscar problemas por diversión a otros (jamás lo entenderé... ¿no tienen tele?), tienen una especie de radar para localizar víctimas facilonas. Bueno, eso o que se lo ponemos en bandeja: en cuando alguien nos viene, a las personas que vamos (de momento) así por la vida, con una cara compungida, un problema... dejamos todo para intentar ayudarles a salir de la situación complicada que sea, incluso aunque nos perjudique inicialmente.

Y hay un problema gordo añadido: una vez que haces un favor a alguien, en adelante lo va a tomar como si fuera tu obligación. Incluso consiguen (al menos en mi caso, que soy medio tonta) hacerte sentir mal si un día no puedes ayudarles o, simplemente, te has dado cuenta de su cara dura y cierras el grifo. Ser así es una putada, pero es muy difícil cambiar.
Como digo, cada vez voy con más precaución, me abro menos, estudio las situaciones y a las personas antes de brindar mi ayuda, mi amistad... Pero me la siguen colando. Como digo, tontita perdida que es una.

No quiero, insisto, en ningún momento dar a entender que soy buena, o que se me tenga que estar agradecida por ser así. En absoluto. De hecho, si fuera capaz, probablemente haría como la mayoría: ir a lo mío, y los demás que arreen con lo suyo y con el rastro que deje lo mío. Pero de momento no lo he conseguido.

Ni siquiera aspiro a que se me pague con la misma moneda, pero sí a que, al menos, no se me putee. Misión imposible. El común de los mortales no es capaz, aunque, como digo, jamás lo entenderé.

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